Javier Milei, en TN: «No hice nada malo»; «es un problema entre privados».
Tres días después del estallido del Libragate, Javier Milei enfrentó el momento más crítico de su gobierno en diálogo con el principal especialista en comunicación de crisis de su círculo. En la conversación, intentó ofrecer una justificación –de algún modo hay que llamarla– sobre su rol en la polémica, algo que era inevitable y que, previsiblemente, resultó insatisfactorio.
Así consolidó la imagen de un presidente cuya sensación de omnipotencia en un momento puntual alteró todos sus cálculos políticos y, tal vez, también económicos. Su proyecto político ha quedado, al menos por ahora, en una situación de vigilancia constante, dependiendo más que nunca de actores y organismos que creía tener bajo control. ¿Logrará encontrar la salida del laberinto que él mismo construyó?
En su aparición en TN, Milei se declaró inocente y engañado. Visiblemente afectado, expresó:
Milei continuó:
Haber «difundido» $LIBRA «es lo mismo que asistir a la inauguración de una fábrica».
«Ex ante no considero que haya cometido un error porque actué de buena fe. Ex post, si observo las repercusiones políticas y la mezquindad de la política, puedo decir ‘OK, hay algo que debo aprender'».
«Cuando asumí la presidencia, seguí siendo el mismo Javier Milei de siempre y cualquiera podía acceder a mí de la misma forma. La lección más importante que debo aprender es que, lamentablemente, tengo que elevar los filtros y dificultar el acceso a mi persona».
«A Davis lo conocí (en el Tech Forum), igual que al dueño de KIP (Protocol, Julian Peh), quien me pareció muy interesante».
«¿Davis estafó a la gente?», le preguntó el experto en comunicación de crisis. «Quien debe determinar eso es la Justicia». «¿Pero viste la curva que generó?», insistió su interlocutor. «Este tipo de mercado suele mostrar ese comportamiento», respondió Milei. «¿Sientes que estas personas te hicieron caer como un ingenuo?». «No lo sé, las investigaciones determinarán qué ocurrió».
«El propio Davis dice que yo no sé nada de criptomonedas. Yo soy especialista en crecimiento económico con y sin dinero, y en reducir la inflación, cosas que estoy logrando», se defendió.
Curioso… En su etapa como diputado, Milei recomendó, a cambio de dinero por sus «opiniones», la compra de otra criptomoneda –coinX– en la que él mismo no invertía y que terminó colapsando. El video en el que responde por ese emprendimiento, donde se presentaba como un experto, es revelador.
(Aclaración: los dichos del mandatario fueron editados y reordenados por el autor de esta nota para facilitar su comprensión.)
Javier Milei, después del escándalo
Se ha hablado y escrito mucho sobre el criptoescándalo, y la cobertura de Letra P ha sido exhaustiva. Los hechos; la detallada cronología del fraude; su impacto de 286 millones de dólares, mucho mayor de lo estimado inicialmente; la exposición del «mejor gobierno de la historia»; la gran incógnita –¿estafador o incompetente financiero?–; promesas de investigación para la galería; personajes oscuros, reuniones secretas, allegados sospechosos y asesores fantasmales; denuncias de sobornos y millones «evaporados» –ironía: el dinero nunca desaparece–; querellas políticas y judiciales; consecuencias financieras e internacionales; el golpe a la maquinaria de propaganda digital en la que juega de local; leales que se sacrifican por la causa… Mucho, como se dijo. Y detrás de todo eso, una primera certeza: sin aquel tuit, no habría habido estafa. Punto final.
Las perspectivas en la Argentina de Javier Milei
Es fundamental analizar el futuro que puede deparar este escándalo, una tarea compleja debido a la evolución impredecible del conflicto.
El panorama sugiere una causa interminable en una Justicia federal diseñada más para dilatar y encubrir que para esclarecer, un juicio político poco viable, una comisión investigadora ruidosa pero ignorada por el mandatario bajo sospecha y una agenda que se desplazará hacia la próxima jugada del «triángulo de hierro» para salir del atolladero. ¿Nada ocurrirá entonces? No hay que precipitarse.
El veredicto del mercado
El caso representa un duro golpe para un presidente que hasta el viernes a las 17:00 proclamaba su infalibilidad y se proyectaba como candidato al premio Nobel.
No se trata de analizar solo la coyuntura, sino de prever el desarrollo de los acontecimientos: el de un presidente bajo estricta supervisión.
El mercado financiero reaccionó este lunes con una señal contundente ante la pérdida de credibilidad de Milei. Las acciones y los bonos sufrieron un fuerte revés.
Si el ambiente financiero ya mostraba signos de tensión –una natural toma de ganancias tras el entusiasmo desmedido de 2024–, será difícil revertir la situación mientras cortes en Argentina y Estados Unidos investigan si el presidente cometió fraude o fue víctima de un engaño.
Lo sucedido en el mercado local es apenas un indicio de lo que realmente importa: como adelantó Eugenia Muzio en Letra P, lo que ocurrirá cuando Wall Street retome operaciones tras el feriado del Día de los Presidentes.
¿Los activos argentinos en el exterior reflejarán simplemente la caída del lunes o profundizarán el descalabro? ¿Seguirán cayendo los bonos, elevando el riesgo país y postergando el regreso al mercado de deuda para refinanciar vencimientos? ¿El dólar contado con liquidación (CCL) presionará aún más sobre la brecha cambiaria?
Ante esto, ¿qué se puede esperar de Donald Trump y del Fondo Monetario Internacional, de quienes depende la estabilidad financiera que permitiría a Milei y a Toto Caputo llegar a las elecciones legislativas sin enfrentarse al costo político de una devaluación y un repunte inflacionario?
El juicio de Donald Trump
Más allá de su retórica defensiva, Milei ya no será el mismo, al menos por un tiempo. La percepción pública influye en el trato recibido.
Trump ha dado señales de respaldo, como lo indica un posteo en su red Truth Social dentro de la simbología de la ultraderecha.
Sin embargo, un análisis más cínico podría interpretar lo contrario. «Si imprimir dinero acabara con la pobreza, imprimir diplomas acabaría con la estupidez», dice el mensaje. Milei tiene diplomas…
Estas señales –públicas y privadas– confirmaron, tras algunas dudas, su viaje de este jueves a Estados Unidos.
Lo espera un clima hostil. Un «reporte de operaciones criminales» de empresas no registradas en EE.UU. –avaladas por Milei en el proyecto $LIBRA– ya llegó al Departamento de Justicia y al FBI. Estudios jurídicos han solicitado que se investigue su papel en la trama, dándole un alcance internacional al escándalo.
¿Trump arriesgará su imagen para proteger a Milei o preferirá tomar distancia? El tiempo dirá. Pero el horizonte, para el presidente argentino, se oscurece cada vez más.
La Nueva Comuna