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La crisis desbordó al Gobierno, que no logró contener la escalada del dólar

La turbulencia financiera global sobrepasó al Gobierno de Javier Milei y a su ministro de Economía, Luis Caputo. El riesgo país se disparó, los dólares financieros volvieron a subir y las reservas internacionales perforaron un nuevo piso.

Este lunes, la gestión de Milei y Caputo quedó prácticamente inmovilizada ante el recrudecimiento de la crisis internacional, que tuvo un fuerte impacto local con el alza de los tipos de cambio paralelos, el salto del riesgo país y una nueva caída en las reservas del Banco Central.

La tensión financiera empieza a trasladarse a la economía real a través de la pérdida de competitividad frente a los principales socios comerciales. Ayer, tanto Brasil como China permitieron que sus monedas se depreciaran: el real cayó 1,1% —más que lo que retrocedió el peso en todo marzo— y el yuan bajó 0,35% frente al dólar.

La presión se evidenció en el mercado con la suba del MEP a $1.362, el CCL a $1.361 y el dólar blue a $1.345. Las acciones también se vieron afectadas: el Merval retrocedió un 3% en dólares, mientras que los ADR de Transportadora de Gas del Sur cayeron hasta un 7,7%. Los bonos soberanos retrocedieron entre 2% y 3% en promedio, llevando el Riesgo País a 960 puntos básicos.

Las reservas brutas cayeron a US$24.791 millones, el nivel más bajo desde enero de 2024 y por debajo incluso del piso alcanzado durante la crisis de julio del año pasado, previo al giro en la política monetaria y cambiaria con el relanzamiento del carry trade.

Desde el máximo de US$32.903 millones alcanzado el 7 de enero —antes del pago de vencimientos de deuda—, las reservas se redujeron en US$8.112 millones: el equivalente al 25% del total, uno de cada cuatro dólares que tenía el BCRA.

Las reservas netas, calculadas restando los compromisos de corto plazo, oscilan entre US$7.200 y US$12.000 millones según estimaciones privadas, lo que genera una creciente inquietud en los mercados. Esta preocupación se intensificó luego de que Mauricio Claver Carone —exfuncionario clave de la administración Trump— reclamara que Argentina devuelva el swap con China antes de recibir nuevos desembolsos del FMI.

En la City ya se considera que con este nivel de reservas el Gobierno no lograría sostener la estabilidad cambiaria hasta las elecciones, incluso si llegaran fondos del FMI, el Banco Mundial, el BID o todos los organismos multilaterales juntos. La proyección es que podrán afrontar el pago de intereses de los Bonar y Globales en julio, pero que será muy difícil reunir los dólares necesarios para el vencimiento de enero de 2026, lo que podría anticipar una nueva oleada dolarizadora antes de octubre.

“Rockstar total nuestro presidente Javier Milei”, fue el último mensaje publicado por el ministro Caputo el jueves pasado, horas antes del desplante de Trump, quien se negó a tomarse una foto con el mandatario argentino, lo que habría servido para mostrar una señal de respaldo político.

Desde entonces, pese a que los mercados experimentaron una de las peores caídas desde la pandemia, ningún integrante del equipo económico salió a intentar llevar tranquilidad ni ofrecer un mensaje de estabilidad.

La tormenta financiera global iniciada por Trump

El epicentro de la crisis se ubicó en Estados Unidos, luego de que Donald Trump anunciara una política de aranceles generalizados para intentar corregir el déficit comercial de su país. Se espera que la tensión escale, con China tomando represalias similares y la Unión Europea anticipando medidas en el mismo sentido.

A la guerra comercial incipiente se suma una disputa de monedas, impulsada tanto por la fuga de capitales desde los mercados emergentes como por el intento de varios países de ganar competitividad frente a la apreciación del dólar.

En Brasil, el principal socio comercial argentino, la devaluación del real (1,1%) amenaza con profundizar el déficit bilateral. En marzo, las exportaciones argentinas al país vecino cayeron un 17,5% interanual, mientras que las importaciones desde Brasil subieron 43,3%, alcanzando los U$S 1.586 millones, según la Cámara Argentina de Comercio.

El resultado: un déficit comercial mensual de U$S 580 millones con Brasil, y un rojo acumulado de U$S 1.291 millones en el primer trimestre, muy por encima del déficit de U$S 76 millones del mismo período en 2024.

Este desbalance también evidencia la creciente primarización de la economía argentina. Mientras el país exporta materias primas, las importaciones crecen principalmente por el ingreso de automóviles, vehículos de carga, repuestos, cacao, y petróleo crudo y sus derivados.

Con China, el segundo mayor socio comercial, el déficit de febrero fue de US$1.118 millones. Las ventas hacia ese país cayeron un 6%, mientras que las importaciones se duplicaron, subiendo un 104%.

Sin un plan claro ni margen financiero, la crisis cambiaria y financiera comienza a trasladarse con fuerza a la economía real.

La Naueva Comuna

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