“Alcanzar el tercio para defender las medidas” se transformó en el mantra libertario tras la exigencia de Estados Unidos. De ahora en más, todo dependerá de cuánta peluca estén dispuestas a usar las demás fuerzas.
A una semana de los comicios, y con la certeza de que el apoyo de Washington estará atado al resultado electoral y al nivel de estabilidad política que Milei logre demostrar, el Gobierno se ve forzado a reconstruir los puentes que el propio Presidente hizo volar. Aun si se impone, no logrará el tercio propio en Diputados para seguir gobernando mediante vetos y decretos. Una señal negativa para la Casa Blanca, que observa en la continuidad institucional de su socio regional la llave para avanzar en los negocios. El Ejecutivo, acostumbrado a acelerar en las curvas y a radicalizarse, deberá ahora moderar su marcha y aprender el arte de la negociación. En su tercer año de gestión dependerá del PRO, de los llamados “radicales con peluca”, de los bloques provinciales y de los libertarios desplazados. Desde Provincias Unidas, el nuevo espacio de gobernadores, advierten que los acuerdos serán “tema por tema” y que no volverán a posar para “fotos vacías”. En la Casa Rosada buscarán no quedar atados exclusivamente a Mauricio Macri.
“Ganen o mueran” fue, según distintas versiones, el mensaje que Donald Trump le transmitió a Javier Milei en su última visita a Washington. El expresidente norteamericano —que ya lo auxilió en tres crisis financieras desde abril— le fijó un nuevo desafío: recuperar el músculo político perdido durante el segundo año de gestión. De una forma u otra, la Casa Rosada necesita mostrarle a EE.UU. un triunfo el próximo domingo. Más que el conteo de votos, lo que pesará será la lectura política de una elección que en verdad son veinticuatro disputas simultáneas. Desde la derrota en Buenos Aires, el Gobierno viene bajando el tono de sus expectativas: pasó de anunciar una victoria arrolladora a conformarse con teñir el mapa de violeta y, ahora, a concentrarse únicamente en alcanzar el tercio que le permita sostener sus vetos. El propio Presidente lo reconoció en LN+: un buen resultado sería “alcanzar el tercio para defender las medidas del Gobierno”.
El oficialismo cuenta con un diferencial: La Libertad Avanza competirá en los 24 distritos del país, mientras que Fuerza Patria lo hará solo en doce bajo ese sello. Claro que el peronismo sumará los votos de las fuerzas locales que lo representan en provincias clave como Formosa, La Pampa y La Rioja. El domingo por la noche la verdadera pelea será simbólica: imponer el relato de victoria. Pese a todo, Milei quedará lejos de la meta que le impone Washington: ejecutar reformas estructurales alineadas con los intereses empresariales de las multinacionales estadounidenses en la región.
Un informe de La Sastrería contempla tres escenarios posibles:
En el primero, el oficialismo queda cuatro puntos por debajo del peronismo (36% a 32%).
En el segundo, ambos empatan en torno al 34%.
En el tercero, La Libertad Avanza gana con cerca del 40%.
Las proyecciones dejan dos certezas. Primera: Milei suma bancas incluso si pierde. En el panorama más adverso, pasaría de 32 diputados propios a 61, y con aliados del PRO y de gobernadores afines podría alcanzar los 90 escaños: el ansiado “tercio de hierro”. Segunda: ni con una victoria cómoda podrá imponer reformas sin negociar. Con unos 103 legisladores entre propios y socios circunstanciales, seguirá lejos de la mayoría necesaria y obligado a tejer acuerdos voto a voto. Aunque el Gobierno intentó instalar que impulsará la reforma laboral en cuanto se renueve el Congreso, la Casa Blanca sabe que los números no le dan.
Operación rescate de aliados
En ese tablero, el bloque Provincias Unidas —que podría sumar unos 27 representantes— aparece como árbitro de la gobernabilidad. Pero desde el entorno de uno de los gobernadores advirtieron a Página/12 que “todo va a depender de la seriedad que el Presidente le dé al proceso”. Los mandatarios que antes acompañaban al Ejecutivo tomaron distancia después de que los libertarios intentaran disputarles poder en sus provincias y ahora reclaman interlocutores creíbles. La incorporación de Lisandro Catalán no alcanzó para disipar las dudas: en esta nueva etapa exigen que sea el propio Milei quien lidere las negociaciones y remarcan que no volverán a prestarse a “fotos vacías”. También insisten en que los acuerdos serán “tema por tema”. Consultados sobre la ayuda que dieron al oficialismo para frenar la ley que limitaba los DNU, respondieron: “Ningún político que aspire a la presidencia va a entregarle al Congreso la herramienta de los decretos”.
En Balcarce 50 aseguran que “todas las vías son posibles” para recuperar aliados en el Congreso. La fórmula incluye al PRO, a los “radicales con peluca”, a las fuerzas provinciales y hasta a libertarios disidentes como el MID, todos bajo la órbita de Guillermo Francos. Sin embargo, no hay unanimidad. Santiago Caputo procura evitar una dependencia total de Macri. El asesor sin firma le marcó un límite al expresidente, quien había propuesto convocar al diálogo tras las elecciones. “Esto que dijo Macri lo venimos planteando hace un año y medio; no es el oráculo. Estamos de acuerdo, pero los cambios y las reformas las lidera Milei”, escribió Caputo en X, dejando claro quién manda.
Desde Encuentro Federal, en el centro político, advierten que al Gobierno “no le alcanzará con recuperar a Macri y a los radicales”. Para este sector, que podría coordinar con Provincias Unidas desde diciembre, “Milei no tendrá más remedio que acercarse a los gobernadores y cumplirles a todos”. En el peronismo, en tanto, creen que incluso si Milei gana, “su imagen seguirá deteriorándose y la situación económica empeorará; si además no cumple con sus aliados, se quedará completamente solo”.
El lobby del poder económico
El jefe de Hacemos Coalición Federal, Miguel Ángel Pichetto, participó de la reunión organizada por la embajada estadounidense con el operador trumpista Barry Bennet y Santiago Caputo. Según fuentes cercanas, Bennet buscaba conocer la verdadera correlación de fuerzas en el Congreso y medir hasta dónde Milei podrá avanzar con las reformas estructurales que Washington considera esenciales para sus intereses.
Durante su paso por Buenos Aires, Bennet se reunió con varios gobernadores. Página/12 confirmó al menos dos encuentros reservados: uno con Alfredo Cornejo y otro con Ignacio Torres. Mendoza posee una de las principales reservas de uranio del país. Litio, uranio, petróleo y tierras raras conforman el nuevo mapa extractivo que Estados Unidos observa con especial atención. Desde la reforma constitucional de 1994, esos recursos pertenecen formalmente a las provincias. Por eso, los mandatarios son pieza clave.
En medio de la disputa global entre China y Estados Unidos, Milei se presenta como el aliado ideal: un presidente dispuesto a modelar un país funcional a las necesidades corporativas, en especial de las empresas norteamericanas, sin garantizar contraprestaciones para la Argentina. El RIGI fue el ejemplo más evidente. Washington lo sabe, y por eso lo sostiene. Al menos, hasta el 26 de octubre.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com