La paciencia se agota en Quequén. La temporada de verano ha quedado atrás y es hora de decir las cosas como son: la inseguridad sigue avanzando sin freno. Acusan inacción de autoridades.
Los vecinos de Quequén se cansaron, ya lo vienen expresando por denuncias policiales y también mediáticas. No dan más, los delitos no se toman descanso y quienes comenten delitos parece que le toman el pelo a la sociedad. Por eso, los quequenenses se unen en búsqueda de soluciones contra la inseguridad, hartos de la pasividad de quienes deberían protegerlos, alzan la voz con indignación y exigen respuestas contundentes.
La reunión frente a la Escuela 31 no fue un mero encuentro casual. Fue un grito de hartazgo, una expresión de descontento ante la falta de medidas efectivas. Las autoridades, que deberían estar en primera línea combatiendo el delito, parecen haberse esfumado. ¿Dónde están los operativos? ¿Dónde está la presencia policial? ¿Dónde está la estrategia para proteger a los ciudadanos?

Cinco robos en tres meses
Una familia de Quequén es un claro ejemplo de que la situación así no puede continuar: han sido víctima de cinco robos en su propia casa, con cámaras de seguridad, sistema de alarma, rejas, etc. A pesar de esas protecciones, nada detuvo a los amigos de lo ajeno. Los delincuentes encontraron la manera de burlarlas y llevarse lo que quisieron: herramientas, teléfonos celulares, dinero, medicamentos, objetos personales. La angustia de la familia es palpable. Han denunciado una y otra vez, pero la respuesta ha sido un silencio ensordecedor.
El caso del almacenero
Un comerciante de Quequén denunció que un sujeto ingresaba a su local y tomaba lo que quería de las góndolas, para salir luego tranquilamente. En su declaración en fiscalía, el almacenero acusa al imputado que “se conduce con total normalidad dentro del comercio como dueño tomando lo que quiere, claramente denota una falta de motivación en la norma, y la posibilidad de ser reincidente”. Lamentablemente, el Estado debe decir presente en estos casos para imponer un límite a estas actitudes antisociales. Pero hay otro tema más: el comerciante que denunció no se siente seguro y teme represalias.

Robo con un palo
Otro hecho que llamó la atención es lo rudimentario de varios de estos delitos, en los que no se usan armas de fuego ni armas blancas. Como en la época de las cavernas, un hombre entró a un comercio y amenazó con un palo a la empleada para llevarse 20 mil pesos. Vale aclarar que ese delincuente tienen en claro que el robo con «un palo» no es considerado «robo con arma», por lo que es caratulado en la Justicia como robo simple y con una pena mucho menor y posiblemente excarcelable en pocas horas.

Imágenes que hablan
Las imágenes extraídas de las redes sociales dan cuenta de la preocupación existente y no necesitan explicación. Quequén está en crisis. No podemos esperar más. Los vecinos se han organizado, han movido fichas, han buscado soluciones. Pero la inseguridad sigue ganando terreno.
Es hora de que las autoridades dejen de mirar hacia otro lado y enfrenten la realidad. «No queremos promesas vacías ni discursos políticos» dice una de las mujeres. Quieren seguridad, quieren respuestas.

La comunidad no se rinde
Quequén no se rinde. Los vecinos del barrio Seis Esquinas han alzado la voz y han puesto sobre la mesa sus demandas. Más luminarias, lomos de burro, cámaras de seguridad, presencia policial. Son medidas concretas que podrían marcar la diferencia pero es necesario que las autoridades escuchen y actúen. No podemos permitir como comunidad que la inseguridad siga ganando terreno en nuestras calles.

Quequén merece más
Como se expresó más arriba, la temporada de verano ya finalizó y es momento de decir las cosas claramente, sin esconder hechos delictivos ni estadísticas que no convienen. Quequén merece más que titulares de prensa en las páginas policiales. Merece seguridad, tranquilidad y paz.
Es hora de que las autoridades se pongan a la altura de las circunstancias. Quequén nos necesita a todos: vecinos, autoridades, comunidad. Juntos debemos enfrentar este desafío y devolverle a la ciudad la seguridad que se merece.
Alfredo Barros / lanuevacomuna.com
