La restauración según Bullrich: aparece junto a Cecilia Pando y restituye nombres de represores en las academias policiales
Antes de abandonar el Ministerio de Seguridad, resolvió reivindicar a Ramón Falcón —asesino de obreros a comienzos del siglo XX— y a Alberto Villar, torturador y perseguidor de militantes de los años ’70.
Después de imponerse en las elecciones para el Senado por la Ciudad con más del 50 % de los votos, Patricia Bullrich profundizó sus posturas. En menos de 24 horas, ocupó el rol de oradora principal en el evento La Derecha Fest, donde apareció junto a la activista pro-impunidad Cecilia Pando, quien se mantuvo a su lado como sombra, e hizo una reivindicación de la represión desplegada por la Policía Federal Argentina (PFA) a lo largo de su historia. A pocos días de dejar su cargo como ministra de Seguridad, Bullrich dispuso que la escuela de cadetes recupere el nombre de Ramón Falcón, recordado por reprimir y asesinar obreros a comienzos del siglo XX, y que la de suboficiales vuelva a llamarse Alberto Villar, acusado de torturas, integrante de la Triple A y persecutor de militantes de los años ’70.
La noche del jueves, Bullrich se dirigió al público que colmaba el auditorio Belgrano en La Derecha Fest, organizado habitualmente por Agustín Laje y Nicolás Márquez. Recibió aplausos cuando afirmó que, con el Código Penal que ella impulsa, “si un pibe roba un celular, terminará doce años preso”.
A un costado del escenario la acompañaba Cecilia Pando, presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina (AFyAPPA), como ella denomina a los condenados por delitos de lesa humanidad. Pando, con pantalones acampanados, registraba los dichos de la ministra con su teléfono.
Junto a Pando se hallaba Carlos Manfroni, jefe de gabinete de Bullrich en el Ministerio de Seguridad. Ex-columnista de la revista Cabildo, Manfroni había escrito en La Nación durante la campaña de 2023 que los equipos de Bullrich trabajaban en una solución para los represores presos.
Para algunos analistas, una parte de esa solución se vislumbró el jueves 23 de octubre, cuando la Corte Suprema de la Nación dictaminó que “no puede haber persona que esté detenida en prisión preventiva —es decir, sin condena firme— por más de tres años”. El fallo tomó como caso al de Carlos Ernesto “Indio” Castillo, cabecilla de la banda ultraderechista Concentración Nacional Universitaria (CNU) detenido en la Unidad 34 de Campo de Mayo.
Pando festejó ese fallo en redes sociales. En X y Facebook publicó fotos junto a la ministra. Pando había apoyado la candidatura presidencial de Bullrich en 2023 y, en ese momento, para consolidar a su elegida, lanzó críticas contra su antigua aliada Victoria Villarruel, quien integraba la fórmula con Javier Milei. Pando insinuó en X que Villarruel no firmaba los libros que publicaba y que en realidad prestaba su nombre al represor Alberto Eduardo González, ex-ESMA condenado por crímenes de lesa humanidad.
Su marido, el mayor retirado Pedro Mercado, también atacó a Villarruel. En un extenso post en Facebook aseguró que ella organizaba visitas a la casa del dictador Jorge Rafael Videla durante su prisión domiciliaria, evento en el que él llegó a conocer a Videla. También relató que habían compartido una cena con Villarruel y su entonces pareja, Andrés Robiolio, para festejar que “las damas” habían interrumpido el discurso de Néstor Kirchner en la Casa Rosada el Día de la Mujer de 2006.
En agosto pasado, cuando Milei la calificó a Pando como “bruta traidora”, ella lo aprovechó para atacar a Villarruel. “Los juicios (de lesa humanidad) lamentablemente continúan”, expresó con amargura en una entrevista radial. “Todos teníamos esperanzas de que ella pudiera meter el tema, de que se comenzaran a hacer las cosas bien, pero con las peleas, ahora el Presidente no va a querer ni hablar del tema”, se lamentó.
Frente al inminente arribo de Bullrich al Senado, Pando vuelve a afilar críticas contra Villarruel. Por ahora, la futura senadora guarda silencio.
Patricia, la restauradora
El viernes, Bullrich encabezó el acto por los 204 años de la PFA. La ministra afirmó que el gobierno de Milei había logrado una “valorización total y absoluta de la institución”. Frente a ella estaban el jefe de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) Sergio Neiffert y la número dos de Seguridad, Alejandra Monteoliva —a quien Bullrich pretende designar como su sucesora— además de Manuel Adorni —que ese mismo día pasó de vocero a jefe de gabinete— y el camarista Mariano Borinsky, uno de los redactores del proyecto de Código Penal que la ministra presentó en la cárcel de Ezeiza.
Bullrich agradeció a los uniformados por sus aportes en la represión. “La PFA ha estado al frente desde el primer día evitando que se tergiversen las cosas en la Argentina, que las calles sean de los ciudadanos y no más de aquellos grupos que las invadían todos y cada uno de los días y que impedían que el país tuviera la normalidad del orden”, afirmó la ministra, que vestía un traje azul coincidente con los uniformes de la fuerza.
Desde el podio, impulsada por su triunfo electoral, Bullrich celebró a Milei, a quien describió como “un presidente pro PFA”, y se distanció de otros gobiernos que habrían considerado a la fuerza como adversaria del Estado.
Bullrich enfocó su gestión como la antítesis del kirchnerismo. Su primer medida fue derogar la resolución de Nilda Garré que regulaba la actuación de las fuerzas de seguridad frente a la protesta social. Una de sus últimas decisiones será dar marcha atrás con otra resolución de Garré —la 167/2011— que estipulaba que las escuelas de formación no debían llevar nombres de represores.
“Esta escuela nació por un policía, Ramón Falcón, quien le dio una orientación y que además fundó esta escuela. Por una cuestión ideológica, le sacaron el nombre y yo instruyo al jefe de la PFA para devolver la verdad. Es para nosotros un valor innegociable”, dijo Bullrich con tono provocador.
Falcón, militar de profesión, fue jefe de Policía en 1906. Bajo su mando, los efectivos ingresaron en conventillos para perseguir a inquilinos que no podían pagar el alquiler y reprimieron sus manifestaciones. Lo mismo ocurrió el 1 de mayo de 1909, operativo que dejó más de una decena de muertos y derivó en lo que se conoce como la Semana Roja. Más tarde, ese año, el militante anarquista Simón Radowitzky lanzó una bomba contra el coche en que se desplazaba el jefe policial, lo que lo mató junto a su asistente.
Bullrich también justificó la reinstauración de Villar, jefe de la PFA en 1974, recordado, entre otras cosas, por haber ingresado con tanquetas a la sede del Partido Justicialista (PJ) donde se velaban los fusilados de la masacre de Trelew de agosto de 1972. Villar, ex-Triple A, murió en un atentado el 1 de noviembre de 1974 mientras paseaba en su lancha con su esposa.
“Les guste o no les guste, Villar fue asesinado. Y fue asesinado en la violencia de los ’70”, gritó Bullrich con la elocuencia de los conversos. “No queremos que la ideología antipolicía sea la que domine las escuelas y que puedan volver a tener los nombres de los que fueron asesinados por ser policías. Estamos cambiando una filosofía que regía en nuestro país, donde siempre el victimario era el policía y la víctima, el delincuente. Lo dimos vuelta”, celebró la ministra.
Bullrich se mueve entre la provocación y la restauración simbólica de la represión. Desde que asumió como ministra de Ministerio de Seguridad de Javier Milei, ha hecho varios gestos en ese sentido. En mayo del año pasado, organizó una campaña mediática para anunciar que no remitiría la información solicitada por la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) —que busca a los bebés robados durante la dictadura—. La ministra sostuvo que se trataba de un “organismo militante”, pese a que depende de la subsecretaría de Derechos Humanos.
Semanas antes, había eliminado las recompensas que se otorgaban a quienes aportaran datos sobre represores prófugos. Desde el Ministerio explicaron que preferían redirigir los fondos a otros objetivos, como la lucha contra el narcotráfico. Una de las querellas —la que lideran los abogados Myriam Bregman y Matías Aufieri— rememoró esta circunstancia al solicitar que se rechacen los pedidos de excarcelación de represores que actuaron en la masacre de la calle Corro.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com