El peronismo conoce bien lo que es ser un paria. Durante la autodenominada Revolución Libertadora, se promulgó el Decreto-Ley 4161, una medida sin precedentes en la historia mundial. Dicha norma prohibía de manera absoluta la mención de Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón, así como cualquier referencia al peronismo. Expresar en público un simple “Viva Perón” podía ser motivo de encarcelamiento. Así entendía la libertad el antiperonismo.
El gobierno de Javier Milei parece rescatar ciertos símbolos de aquellos tiempos. Desde el retiro de retratos de Eva Perón en edificios oficiales hasta el cambio de nombre del Centro Cultural Kirchner o la remoción de monumentos vinculados a figuras peronistas y kirchneristas. En el ámbito de Cultura-Nación, la censura o “cancelación” se extiende a diversas expresiones relacionadas con el justicialismo y la tradición nacional-popular.
Esta vez, el foco estuvo en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, fundado en 1938 como respuesta a la “historia oficial” impulsada por el liberalismo conservador del gobierno de Agustín P. Justo en la llamada “Década Infame”. Su objetivo era reivindicar la figura de Juan Manuel de Rosas, gobernante de Buenos Aires y líder de la Confederación Argentina, cuya imagen había sido demonizada tras su derrota en Caseros, en 1852, a manos de Urquiza y el Imperio del Brasil, lo que marcó el inicio de la “organización nacional” según la historiografía dominante.
Paradójicamente, la nacionalización del instituto ocurrió recién en 1997, durante la presidencia de Carlos Menem, más de medio siglo después de su creación. Desde entonces, pasó a formar parte del conjunto de institutos nacionales dedicados a investigar la vida y el contexto de figuras clave de la historia argentina. Con la llegada de Milei, la institución sufrió drásticos recortes presupuestarios. A pesar de ello, el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, ubicado en Montevideo 641, CABA, logró sostener sus actividades, incluyendo la publicación de su revista digital, la reactivación de la colección “Estrella Federal” y la realización de conferencias y presentaciones de libros.
Sin embargo, Cultura-Nación decidió avanzar aún más en el ajuste y la censura al prohibir la difusión del libro Sentir y pensar. El peronismo desde la vida cotidiana, publicado este año por Ediciones Fabro y escrito por Pablo Hernández, una figura relevante del pensamiento nacional. La presentación, prevista para el martes 18, fue cancelada con una advertencia explícita: no se permitirán presentaciones de libros ni conferencias vinculadas a Perón o al peronismo.
En una suerte de versión actualizada del Decreto-Ley 4161, los funcionarios libertarios de Cultura han ampliado la lista de “innombrables”, incorporando nombres tan disímiles como Ricardo Iorio y Lali Espósito.
Para eludir la censura oficial, los editores resolvieron trasladar la presentación de Sentir y pensar. El peronismo desde la vida cotidiana al Instituto Superior de Profesorado Dr. Joaquín V. González, en Ayacucho 632, CABA, manteniendo la fecha y horario originales: martes 18 a las 18:30.
La Nueva Comuna