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OPINION: «CUANDO EL FEMICIDIO MIDE 30 PUNTOS DE RATING»


«La hipocresía hecha discurso»

En la Argentina de 2014 casi 300 mujeres fueron asesinadas por varones. Los femicidios -como el de Chiara, Melina, Daiana y Ángeles- son el último eslabón de la cultura de la violencia contra la mujer. El camino empieza cuando un tipo te mira el escote en vez de a los ojos, cuando te grita “qué linda, mami” por la calle, cuando te apoya en el colectivo, cuando se te acerca tanto que te quita el espacio vital, cuando dice que una chica se embaraza para cobrar un plan, cuando te llama veinte veces al celular para controlarte. “Son maneras de ejercer un poder y no porque haya una enfermedad: hay una cultura que lo autoriza”, dijo Martini.
Esa violencia no está solamente en la intimidad del hogar o la vía pública: también mide más de 30 puntos de rating en el prime time de la televisión. En ‘el Bailando’ casi todas las participantes son flacas, tienen el cutis perfecto y las piernas sin celulitis. Pasaron horas en la peluquería, invirtieron tiempo con el personal trainner y el coach de baile y fortunas en la depilación definitiva. “Es el modelo de éxito patriarcal: mujeres bellas y deseables toda la vida que ocupan el lugar del deseo sexual. Algunas querrán hacerlo, otras no. El problema es que sea un modelo único impuesto para todas”, dijo Vanesa Vázquez Laba, socióloga y parte del programa Contra la Violencia de Género de la Universidad de San Martín (UNSAM).

Para Vázquez Laba los últimos asesinatos de mujeres “sobrepasaron algunos límites de la sensibilidad social”. Por eso ahora se volvió “políticamente correcto” sumarse a una campaña que retoma reclamos históricos del feminismo sobre el trato de los cuerpos de las mujeres. Es la hipocresía hecha discurso. “Algunos sectores hacen un uso político. Tinelli es el emblema de la misoginia”, dijo la socióloga. Martini se refirió a él como “el conductor del prime time que exhibe -como máxima atracción- a mujeres con enormes pechos, labios gordos y semidesnudas”. Y a Macri como “un político de derecha atravesado por los discursos del machismo”.
“La vida cotidiana de la mujer está permanentemente condicionada por el relato violento de cómo debe ser, cómo se debe vestir, cómo debe actuar y desear. Eso organiza la subjetividad de las personas y coarta la libertad de elección. Hay que romper ese modelo, desarmarlo, desarticularlo”, dijo Vázquez Laba.
El chiste fácil sobre sexo es canchero: cortar la pollera ante las cámaras, imitar a Guillermo Francella diciendo “es una nenaaaa”, arrinconar a una mujer con preguntas sobre la intimidad ante los micrófonos. “Es una cultura violenta que está legitimada, si alguien dice algo en contra lo tildan de ‘amargo’”, dijo Martini. Y explicó que existe una una relación con la trama violenta de la cultura argentina: “no cualquier sociedad tiene tal número de mujeres asesinadas”, dijo.

FUENTE: ANRed – Cosecha Roja

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