El Presidente intentó reactivar el ánimo oficialista desafinando clásicos del rock nacional. Ataviado como estrella de rock, volvió a agitar consignas anticomunistas y “antiwoke” ya conocidas.
“¡¡Hola a todos!! ¡yo soy el león!”, gritó Javier Milei con voz ronca y al borde del ahogo, repitiendo la fórmula que lo llevó al triunfo en 2023. Lo hizo ante un público que lo vitoreó en el Movistar Arena durante la presentación de su nuevo libro, La construcción del milagro, convertida en acto de campaña. Repitió promesas, eslóganes y el ya gastado anuncio del fin de la inflación. La noche anterior había tenido que tomar una decisión que no deseaba: bajar de la lista a José Luis Espert por sus vínculos con el narcotráfico. En primera fila lo observaba su hermana Karina, señalada por su exabogado y exfuncionario por presuntas coimas en la ANDIS. Nada de eso pareció inquietarlo. En medio de su excitación, tomó el micrófono, desplegó una sonrisa exagerada y, junto a su “banda presidencial”, comenzó el show con Demoliendo Hoteles.
Mientras Milei jugaba a ser un rockstar, el ministro de Economía, Luis Caputo, se encontraba en Estados Unidos negociando nuevos desembolsos con el gobierno de Donald Trump para intentar frenar la escalada del dólar. El público estalló en aplausos cuando en pantalla apareció la foto de Milei con Trump. “Milei querido, el pueblo está contigo”, coreaban. El Presidente respondió: “¿Escuchás kirchnerista? Pudiste ganar un round, pero no la batalla ni la guerra”. Luego, entrevistado por Manuel Adorni, insistió: “Vamos por el camino correcto, pero estamos a mitad de río. No aflojen ahora”.
“Las elecciones se ganan metiendo los pies en el barro, pero no alcanza con eso ni con la gestión. Hay que dar la batalla cultural porque si los argentinos no entienden que la salida es por la Libertad, se van a ir por Ezeiza”, sostuvo Milei. Añadió que “La Libertad Avanza o la Argentina retrocede y se hunde en el infierno populista de pobreza”. Prometió “más reformas estructurales a partir del 11 de diciembre”, aseguró que su gobierno “aniquiló la hiperinflación y subió el PBI 6 por ciento”, y afirmó estar haciendo “ajustes que le sirven a la gente”.
Envió saludos a Caputo “que nos está viendo desde Washington” y se animó a pedir la reelección: “Si nos acompañan hasta 2031, le devolveremos 500 mil millones de dólares a los argentinos que dejarán de pagar impuestos”. “Más que la deuda actual”, remató, y prometió: “No van a frenar la vocación reformista de este gobierno”.
Durante el mediodía, el Presidente había transmitido en vivo desde el estadio vacío, presentando uno por uno a los músicos y técnicos: “Estamos en el Movistar Arena y les voy a ir presentando la banda”, dijo entusiasmado antes de gritar: “¡¡¡Acá está el sonidista!!!”. Mostró a Joaquín Benegas Lynch, candidato a senador en Entre Ríos, y a su hermano Bertie, baterista y futuro presidente de la Comisión de Presupuesto en reemplazo de Espert. También participó Marcelo Duclós, su biógrafo, junto a su esposa.
“¡Díganles algo, chicos!”, exclamó Milei, y mostró la batería: “¡¡Miren!! el bombo tiene la cara de Ludwig von Mises”, bromeó. Cerca de él, Lilia Lemoine cantaba junto a otra joven una versión adaptada de Tu Vicio de Charly García: “Yo soy un liberal/ soy de todos el más liberal/ No me podés pisar/ porque soy capitalista”.
A pesar del tono festivo, la jornada fue una puesta en escena que contrastó con la crisis económica y social del país. La decisión de apartar a Espert había sido impuesta por presión interna y de los aliados del PRO. Su reemplazo será Diego Santilli, quien asistió al evento junto a Cristian Ritondo y Eduardo “Lule” Menem. También estuvo presente Santiago Caputo.
Antes del acto, las agrupaciones oficialistas se concentraron en el Parque Los Andes. Cada facción se identificaba por el color de su vestimenta: los de Las Fuerzas del Cielo lucían remeras bordó con frases como “el comunismo es una enfermedad del alma” o “el cielo los aplastará delante de nosotros”. Algunos llegaban en micros y otros hacían fila para recibir gorras y camisetas. “Hay que salir de las redes y militar en el territorio real”, se decían entre selfies con dirigentes como Agustín Romo, Nahuel Sotelo o Juan Pablo Carreira.
También participaron Agustín Laje —quien habló antes del Presidente— y Daniel Parissini, alias “Gordo Dan”. Entre los asistentes estuvo Jonathan Morel, líder de Revolución Federal, imputado por sus vínculos con el intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner.
Aunque muchos militantes no estaban conformes con tener que respaldar a Santilli, aseguraban que lo harían “por Milei”. Entre ellos se encontraban los “Karinistas”, con remeras violetas y banderas llegadas desde distintas provincias.
El operativo de seguridad fue desmesurado: Gendarmería cercó la zona ante manifestaciones de grupos de izquierda con carteles que decían “Karina coimera” o “Devuelvan la plata de los jubilados y discapacitados”. En las calles de Villa Crespo aparecieron afiches que ironizaban sobre el libro presidencial: “Milei: el único milagro con vos es llegar a fin de mes”.
Pasadas las 20.30 se apagaron las luces y un video con edificios explotando dio inicio al show. Con Panic Show sonando, Milei irrumpió en el escenario exaltado. La banda comenzó con Demoliendo Hoteles y el Presidente improvisó: “Mientras los chicos allá en la esquina pegan carteles… de La Libertad Avanza”. Entre tema y tema lanzó chistes: “Miren a Bertie en la batería: si le pegara a la casta como le pega a los parches, en diez años somos potencia”, dijo entre risas.
El repertorio incluyó No me arrepiento de este amor, Dame fuego y El rock del gato. Hubo dedicatorias a Cristina Fernández —“que lo mira por TV desde su prisión”— y una parodia audiovisual donde CFK y Kicillof intentaban destruirlo. Sobre el final, homenajeó a las “víctimas del siete de octubre” y cantó el “aba navira jaba”, defendiendo a Israel “como bastión de Occidente”. En pantalla se proyectaron imágenes de atentados y del fiscal Nisman. El cierre fue con Libre, de Nino Bravo.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com