Cansados de los robos, vecinos de Quequén reclaman más protección
“Acá no se salva nadie, tanto los vecinos que vivimos todo el año como los turistas que vienen por la temporada hemos sufrido en estos últimos meses varios hechos de robo y necesitamos que nos protejan”, dijo ayer en diálogo con Ecos Diarios Cristina Kisilak, secretaria de la Comisión Vecinal Playas de Quequén.
Los habitantes del área costera, Barrio Universitario y alrededores están hartos de los delitos que se cometen a diario. Aseguran sentirse alarmados por el accionar de los delincuentes: “No tenemos seguridad de ningún tipo y no sabemos qué hacer, andan en moto en muchos casos, te roban y escapan o te arrebatan la cartera o un bolso y también están los famosos pateadores de puertas que se llevan lo que encuentran a mano”, sintetizó la dirigente y vecina del lugar.
Una prueba real del difícil momento que atraviesan vecinos y comerciantes de la zona la dio la propietaria de un negocio de calles 519 y 522, quien fue víctima de tres asaltos a mano armada y por temor de ser protagonista de nuevos episodios de robo no descarta bajar la persiana definitivamente de su local.
Reunión
Por iniciativa de la Comisión Vecinal Playas de Quequén se invitaron a funcionarios policiales, judiciales y municipales para expresar su malestar por la inseguridad que se vive debido a los constantes episodios de robo en comercios, viviendas y a particulares en la calle, situación que se ha agravado en los últimos meses.
En realidad, el comisario Daniel Otero asistió al encuentro pero se retiró porque debía asistir al cambio de jefes en la Departamental de Policía, de la Justicia no hubo representantes y de la comuna el único que participó fue el delegado de esa ciudad, Rolando Rodríguez.
La reunión de cerca de 60 vecinos de la costa quequenense, Barrio Universitario y aledaños, se llevó a cabo ayer en el quincho de la Unidad de Enseñanza Universitaria y por momentos el ambiente estuvo bastante caldeado.
No cesan los hechos
“No vemos demasiada vigilancia en todo el sector y desde la Policía se indica que no hay suficientes móviles o no tienen nafta. A pesar del Operativo Sol, donde se observaron más patrulleros y personal policial, igual los robos se produjeron y no cesan”, reconoció la secretaria de la mencionada entidad vecinal Cristina Kisilak.
Recordó que “mi hijo es electricista, una señora le pidió que vea unos trabajos que tenía para hacer y en unos instantes le robaron la moto que dejó en la vía pública. Se llevaron una moto marca Honda, de color rojo, que apareció después de color azul, en realidad, le sacaron todas las partes y lo único que pudo recuperar es el número de motor”.
La mujer informó a Ecos Diarios que muchos damnificados no hacen la denuncia y desde la Comisión Vecinal Playas de Quequén se les recomienda que hagan la presentación correspondiente en la Policía.
“Hay gente que tiene miedo a las represalias y no denuncia, además, para muchos vecinos de la zona costera y alrededores la institución policial no es bien reconocida”, puntualizó Kisilak. ///
Al borde del cierre del negocio
“Luego de los tres asaltos que sufrimos hasta pensamos en cerrar el negocio porque todavía que pagamos los impuestos, los muchachos te llevan el dinero que recaudas durante varias horas de trabajo junto al resto de mi familia”, relató con crudeza Graciela Maceiro, comerciante de calle 519 casi 522 y víctima de tres robos a mano armada en poco tiempo.
Luego de los reiterados hechos, la Policía de Quequén decidió ubicar una custodia en la esquina del comercio durante las 24 horas, situación que permitió atenuar el accionar delictivo de algunos sujetos que están identificados en el barrio.
“La verdad que tuvimos la idea de no seguir más y dedicarnos a otra actividad, acá trabajamos en familia y tratamos de meter horas diariamente, pero nos estamos cansando”, acotó Maceiro en contacto con Ecos Diarios.
Respuestas y compromiso
Por su parte, la presidenta de la Comisión Vecinal Playas de Quequén, Fanny Niesl, auguró “respuestas que nos tranquilicen un poco, queremos saber de qué manera se puede detener este flagelo”.
Señaló que “hay chicos que entran y salen de las comisarías como si nada, pero qué pasa, también van a entrar a nuestras casas y nos pueden hasta matar y nadie va a hacer nada porque son menores en la mayoría de los casos”.
Finalmente, Cristina Kisilak, la secretaria de la entidad enfatizó que “nosotras que estamos entre ollas y sartenes nos enteramos de los nombres de estos sujetos y tanto la Policía y la Justicia tienen que saber quiénes son, por eso, les pedimos una intervención un poco más comprometida”.