La reducción de dos puntos en los derechos de exportación a la soja y el trigo no logró despertar el interés de productores y exportadores. Un informe reciente de la Universidad Austral se preguntó si esa rebaja “alcanzará” para incentivar las ventas o si el sector continuará presionando por una quita mayor.
La disminución de los derechos de exportación dispuesta por el ministro Luis Caputo tuvo un impacto limitado, algo que se refleja en el bajo nivel de registraciones de exportaciones tanto de trigo como de maíz y soja. Si bien en las últimas horas se destacó un pedido puntual de embarque por parte de la exportadora china COFCO, por 90.000 toneladas de trigo —al considerar al cereal argentino como el “más barato del mundo”—, el movimiento no alcanzó para modificar el escenario general. Según consignó la agencia Bloomberg, la firma no solicitaba embarques de trigo argentino desde la década de 1990.
“En el caso de la soja todavía vemos precios elevados respecto de la capacidad de pago, incluso con las tasas más bajas, y considerando los descuentos habituales. En el trigo, la presión de cosecha sumada a los problemas de calidad genera un mercado donde resulta muy difícil determinar la capacidad de pago. Queda la duda de si esta será toda la reducción prevista o si habrá una rebaja adicional. Es imposible asegurarlo”, explicó Dante Romano, profesor del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
La gestión de Javier Milei necesita un contexto favorable para incrementar los embarques de granos, dada la necesidad explícita de sumar divisas al Banco Central, tal como lo viene reclamando el Fondo Monetario Internacional.
Tras la experiencia reciente de adelantar ventas de soja mediante la eliminación total de retenciones por apenas 72 horas, no está claro si los productores aceptarán una rebaja de solo dos puntos porcentuales —equivalente a unos 8 dólares adicionales por tonelada— o si insistirán en una reducción mayor, o incluso en una devaluación encubierta.
Dudas sobre la cosecha récord de trigo
La cosecha de trigo avanza sobre cerca del 60% del área sembrada, con rindes promedio de 41,4 quintales por hectárea. Existen, sin embargo, diferencias entre las estimaciones de producción total. La Bolsa de Rosario proyecta hasta 27,7 millones de toneladas, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantiene su cálculo en 25,5 millones y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima unas 24 millones.
Más allá de la cifra final, se tratará de una cosecha récord, aunque con dificultades. “Los altos rindes contrastan con un bajo contenido de proteína. Durante la semana, la Federación Molinera señaló que no tendría inconvenientes para abastecerse, ya que espera mejor calidad en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, persiste una fuerte preocupación por los resultados observados hasta ahora”, advirtió Romano. Una menor calidad impacta directamente en el valor percibido por los productores.
El consumo interno de trigo ronda los 8 millones de toneladas, por lo que quedarían entre 16 y 19 millones disponibles para exportación. “Argentina enfrenta el desafío de colocar una cosecha históricamente elevada en un mercado internacional saturado de oferta y con trigo de baja calidad. Esto derivó en precios FOB muy bajos y, con la presión de la cosecha, en valores poco atractivos para los productores”, señala el último informe de la Universidad Austral.
De ese saldo exportable, alrededor de 10 millones de toneladas deberían colocarse entre diciembre, enero y febrero. El lunes de esta semana, tras la publicación en el Boletín Oficial de la rebaja de dos puntos en las retenciones, se registraron declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) de trigo por 480.000 toneladas.
El dato sobresaliente fue el pedido de embarque de COFCO por 90.000 toneladas. La cooperativa ACA (Coninagro) registró DJVE por 180.000 toneladas, Cargill por 200.000 y CHS por otras 10.000.
La soja, sin reacción
La reducción de dos puntos porcentuales en las retenciones a la soja tampoco logró dinamizar al sector. “La baja implicó una reducción teórica de impuestos de entre 8 y 9 dólares por tonelada. Sin embargo, los precios locales muestran un margen bruto de la industria bajo en comparación con otros años, por lo que esta mejora podría destinarse más a recomponer márgenes que a mejorar el precio al productor”, señaló Romano.
Según datos de la cámara exportadora CIARA-CEC, la cosecha de soja 2025-2026 se estima en 48,5 millones de toneladas, de las cuales al cierre de noviembre quedaban sin vender unas 38,7 millones, equivalentes al 84% de la producción.
Durante diciembre, las exportadoras de soja y subproductos adelantaron DJVE por apenas 320.000 toneladas. En el primer día de vigencia plena de la rebaja de retenciones, las declaraciones alcanzaron las 205.000 toneladas.
De acuerdo con el sistema SIO Granos, el precio al productor descendió de 500.000 a 497.500 pesos por tonelada, acompañado por una caída marcada en el volumen de operaciones entre lunes y martes. La expectativa de mejores precios y la posibilidad de un nuevo esquema de “dólar soja” por 72 horas siguen presentes.
Todo este escenario impacta en la liquidación diaria de divisas. Según informó CIARA-CEC, durante los primeros ocho días hábiles de diciembre se liquidaron apenas 330 millones de dólares en el mercado único y libre de cambios, con un promedio diario de 41 millones, muy por debajo de los 105 millones diarios registrados en diciembre de 2024.
Con información de El Destape
Publicado en lanuevacomuna.com