Laura Richardson visitará el país la primera semana de abril. Prepara donaciones para una provincia y la afirmación de estrategias continentales frente a China.
En la tarde del 2 de abril llegará al país la general Laura Jane Richardson, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos. La visita oficial de 3 días no tiene que ver con la efeméride de homenaje a los caídos en Malvinas ni la conmemoración de la gesta. El arribo de Richardson sucederá en medio del operativo contra el narco terrorismo en Rosario que se organizó hace 3 semanas entre Patricia Bullrich (Seguridad), Luis Petri (Defensa) y Maximiliano Pullaro (gobernador de Sant Fé) tras la creación del Comité de Crisis.
El narco terrorismo es una de las amenazas a la seguridad nacional según la catalogación el Comando Sur. «La producción, el tráfico y la venta ilegal de todas las drogas ilícitas, incluidas las drogas sintéticas, es una fuente de financiación para las organizaciones criminales transnacionales cuyas actividades violentas, letales e ilegales desestabilizan la región», sostiene en su doctrina estratégica.
El periplo de Richardson es para contactos de alto nivel y “donaciones humanitarias en representación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos para apoyar a Argentina en emergencias”. La general estadounidense cumplirá en Buenos Aires, Neuquén y Tierra del Fuego tareas del Humanitarian Assistance Program (HAP), definición inglesa, del sistema de apoyo del Pentágono a países aliados.
Este martes, en una entrevista en el Atlantic Council, Richardson se refirió al nuevo gobierno argentino y, en especial, a la base que China tiene en Neuquén. «Compartimos nuestra preocupación sobre el tipo de facilidad que es, que ellos (los argentinos) no puedan tener acceso, que sea una cesión por 50 años y que sea una de las tres estaciones del espacio profundo que China tiene», enumeró. Y dejó una contundente definición: «Eso para mi, como militar, es de una gran preocupación».
De todas formas, planteó que es una cuestión que compete a la soberanía de Argentina: «Tiene que decidir en cómo queda esa estación, si queda ahí. Son ellos los que tienen que tomar la decisión». No obstante, destacó la buena relación con la administración de Javier Milei. Definió que la relación con el gobierno anterior ya era buena, pero que con el actual «se duplicó en términos de relaciones positivas».
La agenda de Richardson
Se hicieron preparativos para un encuentro, el 3 de abril, con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. En caso de complicaciones de agenda la atenderá el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el secretario de Estrategia, Jorge Antelo (brigadier retirado), ambos con background en las cuestiones globales que interesa a Washington. Todavía se recuerda aquella sorpresiva y enigmática visita inicial de Posse al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) William J. Burns, previo contacto en Florida con el jefe de Estado Mayor del Comando Sur, general de división Scott Jackson.
Luego será el turno del ministro de Defensa, Luis Petri, y su staff. En tanto, por cuerda separada tendrá lugar el intercambio con el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Xavier Isaac, (m to m, military to military) es el tipo de reunión donde se pone sobre la mesa el objetivo importante del Pentágono. El broche será la oficialización de la donación de un Hércules C-130 en la plataforma militar del aeroparque metropolitano.
El 4 de abril, la titular de Seguridad, Patricia Bullrich, recibirá a la general Richardson, ya que interesa al Comando sur un briefing sobre cuestiones de seguridad marítima. Hay una semilla en germinación desde 2020, la realización de maniobras combinadas entre la Prefectura Naval y la Guardia Costera norteamericana (USCG) con el propósito de “construir asociaciones regionales de seguridad marítima y contrarrestar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada en el Atlántico Sur”, tal como se definió en la misión del “operativo Cruz del Sur” que iba a protagonizar el patrullero USCG Stone junto a navíos de la Prefectura y no fue autorizada por la gestión de Alberto Fernández.
No es un secreto que la preocupación está asociada a los cientos de pesqueros y reefers (frigoríficos) asiáticos más, claro, la presencia china. Es la manifestación del poderío económico global de China en el Atlántico sur.
Otro curso de agua estratégico, la Hidrovía Paraná, fue cubierto la semana pasada con un convenio entre el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y la Administración General de Puertos (AGP). De la firma participó el embajador Marc Stanley y el interventor de AGP, Gastón Benvenuto. La letra del convenio resume el objetivo de garantizar “la eficiencia y transparencia en la gestión portuaria en medio de un escenario global marcado por el cambio climático y la necesidad e combatir actividades ilícitas en las vías navegables”.
La pasada de Richardson en modo donación será por dos provincias patagónicas: Neuquén y Tierra del Fuego. En la primera inaugurará el Centro de Operaciones y Coordinación ante Emergencias y en la segunda equipos de servicios médicos para hospitales, abre conjeturas geopolíticas. El centro de emergencias neuquino a entregarse llave en mano está localizado en una zona cercana al yacimiento de Vaca Muerta, todavía en etapa de promesa de ganancias multimillonarias para corporaciones con sede en los Estados Unidos y la Unión Europea a la par de su presunta calificación de reserva estratégica.
Mientras que la visita de enlace donativo del Comando sur en Ushuaia acerca posiciones en una provincia donde el mandatario local, Gustavo Melella, se ha mostrado como un entusiasta de las inversiones chinas en materia portuaria. Río Grande sería la locación elegida para una infraestructura multipropósito a construir por China Shaanxi Chemical Industry Group. Apreciaciones militares no cuentan el beneficio económico sino la presencia del gigante asiático proyectada a dos espacios estratégicos: el Estrecho de Magallanes y la Antártida.
Mdz
Publicado en lanuevacomuna.com