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La opaca reaparición de Pablo Moyano

El consejo directivo nacional de la CGT anunció recientemente la reactivación del plan de lucha contra el gobierno de Javier Milei y logró alinear rápidamente a las bases sindicales, que en unidad avanzarán hacia un paro general contra la administración libertaria.

Este nuevo escenario de confrontación con el Ejecutivo facilitó el regreso a la escena de dirigentes sindicales que habían tomado distancia de la conducción cegetista y ahora buscan capitalizar la medida para renovar sus críticas. Entre ellos, el camionero Pablo Moyano, quien tras su renuncia a la CGT había optado por el bajo perfil y un retiro parcial de la actividad gremial.

«Con la política tan agresiva que ha llevado este Gobierno, no tendría que haber habido 3 paros, tendría que haber habido 10», afirmó Moyano en declaraciones radiales.

Tras su salida del triunvirato, el dirigente quedó aislado. Ninguno de sus antiguos aliados dentro del Consejo Directivo lo acompañó en su decisión, y su protagonismo en las instancias de toma de decisiones se desdibujó por completo.

El adjunto de Camioneros había impulsado una huelga general a finales de 2024, pero no logró el respaldo suficiente para llevarla a cabo. Su trayectoria reciente se mantuvo dentro del gremio camionero y en los círculos del peronismo, aunque sin la misma incidencia de otros tiempos.

En el sindicato de Camioneros, se mantuvo al margen de las negociaciones paritarias, que cerraron acuerdos trimestrales por debajo de la inflación y sin un plan de lucha sectorial. A pesar de sus críticas, nunca renunció a su espacio en el gremio. La pregunta que sobrevuela es: ¿necesitaba de la CGT para encabezar la resistencia? Su postura indica que no.

Las tensiones familiares tampoco se han disipado. Un episodio que grafica la fractura interna se dio durante la movilización por el 24M, donde Pablo Moyano decidió marcar diferencias con su padre y encabezó una columna separada de la delegación oficial de Camioneros, liderada por Hugo Moyano.

En el peronismo también quedó relegado. Su decisión de mantenerse en segundo plano lo dejó fuera de las definiciones del PJ liderado por Cristina Kirchner, permitiendo que otros dirigentes ocuparan los espacios de influencia que antes le pertenecían.

Ahora, el sindicalista camionero decidió volver a escena. Dejó que la CGT se moviera y reapareció, aunque con un perfil debilitado y sin la estructura de poder que supo tener. En la central obrera, donde “nunca dejó de ser el hijo de Hugo”, consideran que sus recientes declaraciones no aportan a la unidad y solo profundizan el desgaste interno de la CGT, un proceso que, en gran medida, ha sido impulsado por los sectores de izquierda.

La Nueva Comuna

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