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La mora en créditos personales y tarjetas alcanza un pico de 15 años

Los préstamos personales exhiben un incumplimiento del 9,9% y las tarjetas de crédito llegan al 7%, los registros más elevados desde 2011, de acuerdo con el informe de bancos del Banco Central.

El recurso creciente al crédito para cubrir gastos corrientes, sin una mejora visible de los ingresos familiares, derivó en un punto muerto que se expresa en la dificultad de los hogares para afrontar los vencimientos. La mora en préstamos personales trepó al 9,9% y la de tarjetas de crédito al 7%, máximos desde 2011. El deterioro se produjo en un contexto de expansión del crédito, caída real de los depósitos en pesos y un sistema financiero que, si bien conserva indicadores de solvencia altos —según el informe de bancos del Banco Central—, empieza a mostrar una brecha cada vez mayor entre el dinamismo del financiamiento y la capacidad de pago de las familias.

La irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 4,5% de la cartera total en octubre, tras un aumento mensual de 0,4 puntos porcentuales. La suba fue transversal a los distintos tipos de entidades financieras y tuvo como principal impulsor al segmento de hogares. Así, el coeficiente de mora llegó al 7,8% en el crédito a familias, frente a apenas 1,9% en el financiamiento a empresas.

Dentro del crédito a hogares, los préstamos personales concentran el mayor deterioro, con una mora de 9,9%, seguidos por las tarjetas de crédito, que alcanzaron el 7%. Se trata de instrumentos estrechamente vinculados al consumo cotidiano y a la cobertura de gastos básicos, lo que los vuelve especialmente sensibles a variaciones en el nivel de actividad, los ingresos reales y el costo financiero.

Pero la bicicleta sigue

En octubre, el saldo real del crédito al sector privado en pesos creció 0,9% mensual y acumuló una suba interanual de 38,7%. Si se consideran las operaciones en moneda local y extranjera, el incremento fue de 0,6% en el mes y de 52,8% en los últimos doce meses. El impulso estuvo explicado principalmente por las líneas con garantía real. Solo en octubre se incorporaron 5.019 nuevos deudores hipotecarios, lo que elevó a 43.900 las altas acumuladas en el último año.

La exposición bruta del sistema financiero al sector privado se incrementó hasta representar el 43,8% del activo total. De ese porcentaje, el 34,1% correspondió a operaciones en pesos y el 9,8% a préstamos en moneda extranjera. En la comparación interanual, el crédito total al sector privado sumó 12,2 puntos porcentuales del activo, con una expansión tanto en moneda nacional como extranjera. En octubre, los préstamos a empresas explicaron el 24% del activo, mientras que el crédito a familias alcanzó el 19,9%.

El crecimiento del financiamiento contrasta con la evolución de los depósitos. La baja de tasas y un tipo de cambio atrasado incentivaron la dolarización del ahorro. En octubre, los depósitos del sector privado en pesos retrocedieron 4,5% en términos reales, afectados tanto por las cuentas a la vista como por los plazos fijos. Aunque en el acumulado interanual todavía muestran una suba real del 7,8%, la dinámica mensual deja al descubierto tensiones en la fondeabilidad del sistema. En sentido inverso, los depósitos en moneda extranjera crecieron 3,2% en el mes, medidos en moneda de origen.

Pese al deterioro en la calidad crediticia de los hogares, el Banco Central sostiene que el sistema financiero aún cuenta con márgenes de cobertura. Las previsiones totales representaron el 101% de la cartera irregular, aunque con una leve baja respecto de septiembre. En relación con el total del crédito al sector privado, las previsiones se ubicaron en 4,6%, con un aumento mensual de 0,3 puntos. La liquidez también permanece en niveles elevados: el ratio amplio en pesos alcanzó el 40,2% de los depósitos y la liquidez en moneda extranjera llegó al 59,6%.

En términos de solvencia, la integración de capital del sistema se ubicó en 28,7% de los activos ponderados por riesgo, 1,4 puntos por encima del mes previo. El exceso de capital frente al mínimo regulatorio alcanzó el 254% y el capital regulatorio representó el 47,3% del financiamiento al sector privado neto de previsiones. Estos indicadores explican por qué, al menos por ahora, el aumento de la mora no pone en riesgo la estabilidad del sistema.

La expansión del crédito permitió sostener el consumo en un escenario de pérdida del poder adquisitivo, pero también incrementó la carga financiera sobre ingresos que no crecieron al mismo ritmo. La distancia entre el crédito disponible y la capacidad de repago comienza a reflejarse en los balances bancarios.

Con información de El Destape

Publicado en lanuevacomuna.com

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