crossorigin="anonymous">

LA ERA MILEI

La libertad del adoctrinamiento selectivo

Javier Milei incumple su promesa de cerrar los medios públicos y se muestra cómodo en el terreno del adoctrinamiento estatal. Eso sí, el contenido ya no será peronista, sino liberal.

Eduardo González, interventor designado por el Gobierno libertario, junto al nuevo director de Paka Paka, anunció en redes sociales el relanzamiento del canal infantil, surgido durante la gestión de Cristina Kirchner. La novedad generó una fuerte controversia por el sesgo ideológico de los nuevos contenidos.

En la publicación oficial se informa que están “arreglando” a Zamba, el popular personaje animado originario de Clorinda que solía recorrer la historia nacional acompañado por próceres como Belgrano o San Martín. “Más que arreglarlo, lo están poniendo más blanquito”, ironizó un trabajador del canal.

El nuevo emblema del canal será Tuttle Twins, una serie estadounidense basada en los libros de Connor Boyack y distribuida por Angel Studios, que difunde principios del liberalismo clásico y desacredita a figuras como Karl Marx.

“Pasamos de Zamba con San Martín a Zamba con Julio Argentino Roca y los nenitos que hablan con John Locke”, comentó un exempleado que aceptó el retiro voluntario.

En uno de los episodios, los gemelos protagonistas recorren una aldea junto al filósofo inglés John Locke, quien les explica que los programas estatales que garantizan derechos sociales son en realidad “actos coercitivos”.

Cuando Emily Tuttle le pregunta por “la amabilidad”, Locke responde: “soy gran admirador de ella, pero que el gobierno obligue a ser amable no es bondad, es coerción”. Más adelante, remata: “Los únicos derechos que tenemos son los que no obligan a nadie a trabajar para nosotros”.

Mientras el Gobierno justifica el recorte presupuestario a las universidades con el argumento de que adoctrinan en ideologías de izquierda, destina recursos públicos al adoctrinamiento infantil liberal a través del canal estatal más accesible del país.

Christian Stauffacher, delegado gremial de Paka Paka, expresó su malestar por las prioridades del Gobierno: “Tenemos los sueldos congelados desde octubre y están gastando fortuna en una adquisición como Dragon Ball, que tiene 20 años”.

Un directivo de medios públicos precisó que la compra de los derechos para emitir la serie japonesa costó alrededor de 160 mil dólares. “Con ese monto se podría sostener toda la programación de un canal”, advirtió.

Lo paradójico es que Milei ya contaba con herramientas legales para desmantelar Paka Paka, la TV Pública y Télam gracias al DNU y la Ley Bases. Incluso llegó a anunciar su cierre en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Sin embargo, en lugar de cerrarlos, optó por vaciar su contenido, precarizar las condiciones laborales y convertirlos en vehículos de propaganda ideológica.

Además, se desmanteló la sede en la ex ESMA, un lugar con fuerte carga simbólica para los Derechos Humanos, perdiéndose estudios de grabación y controles técnicos completamente nuevos. “Deportv se trasladó a la TV Pública, y Encuentro y Paka Paka funcionan ahora en el edificio de Télam sobre la avenida Belgrano”, detalló otro trabajador. El traslado implicó gastos innecesarios y el desmantelamiento de una infraestructura valiosa, lo que algunos interpretan como una forma de despolitizar y desmemoriar un espacio clave en la historia reciente.

En paralelo, se modificó la programación: ya no se permite la emisión de contenidos sobre Derechos Humanos, medioambiente o diversidad. El acuerdo con Madres de Plaza de Mayo que impedía la venta de espacios publicitarios aún sigue vigente, aunque el contenido fue completamente alterado.

A través de los retiros voluntarios impulsados por el gobierno, ya se fue el 40% del personal de Paka Paka: de 172 trabajadores quedan aproximadamente 130. Los puestos vacantes fueron ocupados, en varios casos, por militantes libertarios con cargos jerárquicos y control de redes.

Con información de La Política Online

La Nueva Comuna

Deja un comentario


Soporte Wordpress por Efemosse y Alipso