Disputas internas, fajos de billetes, presuntos videos secretos y ambiciosos planes urbanísticos sobre terrenos estatales como los situados bajo el tren en Barrancas de Belgrano; hectáreas disponibles en astilleros del Bajo y en las explayas ferroviarias de Palermo y Caballito. Las cifras que se barajan son impactantes. La intensa interna que sacude a la estructura porteña de La Libertad Avanza (LLA) contiene todos esos elementos, con un nombre que no suele estar en primer plano: Darío Wasserman, mano derecha de Karina Milei en la Ciudad, ex PRO, actual vicepresidente del Banco Nación y pareja de Pilar Ramírez, la persona de mayor confianza de «El Jefe».
El tándem Wasserman-Ramírez logró hacerse con el control de la lista libertaria en CABA, ubicando a sus referentes detrás de Manuel Adorni y desplazando tanto a la familia Menem como a los dirigentes más cercanos a los «trolls». Desde ese nuevo posicionamiento, avanzaron con fuerza contra el PRO, posiblemente como parte de una pulseada por los negocios inmobiliarios.
¿Una lista hecha a medida del ladrillo?
Aunque no sea una figura conocida para la mayoría, Wasserman tiene un nombre propio en el ámbito del negocio inmobiliario. De hecho, en 2021 logró que le aprobaran una excepción que le permitió duplicar la capacidad de edificación en un proyecto ubicado en Arcos al 1800, en Belgrano. Según informó La Política Online, hay al menos otros 13 convenios con características similares asociados a su nombre.
Ramírez, su pareja, se integró a las filas libertarias y aspiraba a presidir la Comisión de Planeamiento Urbano en la Legislatura porteña, una posición clave para la modificación del Código Urbanístico y las concesiones especiales en desarrollos. Pero su acceso fue bloqueado por el nuevo gobierno local.
Desde el entorno legislativo porteño señalan que la tensión con el PRO se agravó cuando se frenaron otros megaproyectos impulsados por Wasserman. En particular, espacios de alto valor ubicados bajo el Viaducto Mitre, en zonas como Belgrano y Palermo. Aunque esos terrenos son administrados por la AABE (Agencia de Administración de Bienes del Estado), las adjudicaciones necesitan luz verde del Ejecutivo porteño. También están en disputa las grandes extensiones ferroviarias o los predios de astilleros. Algunos opositores internos en LLA aseguran incluso que el trío Wasserman-Ramírez-Karina Milei estaría detrás del interés por los complejos turísticos de Chapadmalal y Embalse, hoy bajo gestión nacional.
Con ese prontuario, lo llamativo es cómo impusieron su armado en la boleta porteña: detrás de Adorni, colocaron a Solana Pelayo (directora del Banco Nación, donde Wasserman es vice), seguido por Nicolás Pakgojz (titular de la AABE) y en cuarto lugar a Andrea Freguía, del círculo íntimo de Ramírez. Recién en el quinto puesto aparece un nombre del espacio de Patricia Bullrich: Juan Pablo Arenaza. Los grandes desplazados: la familia Menem, que proponía a Shariff Menem, actual operador clave de la “motosierra” en el Congreso, y también los jóvenes libertarios que en su momento construyeron la presencia digital de Milei.
Todo este armado tiene su núcleo en el poder delegado por Karina Milei a la dupla Wasserman-Ramírez. Y, según algunos antiguos libertarios, no sólo hay ladrillos en juego, sino también una grabación.
¿Una entrega de dólares bajo cámara?
Augusto Grinner, más conocido como Depe en redes sociales (antes bajo el alias Es de peroncho, que heredó de un usuario anterior), conoció a Milei en una caminata en Lomas de Zamora, allá por octubre de 2020. Desde entonces, tuvo un rol informal de consejero, incluso en temas como los debates presidenciales. Fue parte del núcleo fundador de LLA.
Con el tiempo se alejó del espacio, indignado por la venta de candidaturas, los pactos con figuras como Ricardo Bussi en Tucumán, y por propuestas extremas como la libre portación de armas o la comercialización de órganos. También observó, como muchos, la proliferación de asesores con altos sueldos otorgados por afinidad personal.
En sus redes, Grinner aseguró que el peso político de Wasserman nace de un fuerte “aporte en dólares” a la campaña de Milei. Agrega que el dinero fue recogido por Karina y que Wasserman habría grabado la entrega sin que ella lo supiera. Según él, “Javier y Karina Milei deberían hacer la denuncia de que están siendo extorsionados y apartar de inmediato a Wasserman y Ramírez”. Pero ocurre lo contrario: el vínculo sigue firme.
La versión de cómo se tejió la relación es la siguiente: el empresario, ya distanciado del macrismo por trabas a sus desarrollos, se acercó a LLA. Fue en su oficina donde Karina conoció a Ramírez, iniciando una alianza que luego se volvería estratégica.
Grinner sugiere que la candidatura de Ramírez se compró con los dólares filmados. Otros militantes especulan que el dinero viene de cenas donde empresarios entregaban efectivo sin registro formal a cambio de promesas. La grabación no ha sido mostrada hasta hoy, lo que deja abierta la duda sobre su existencia, pero en los círculos libertarios críticos se da por cierta.
Internas sin tregua
Mientras el gobierno nacional atraviesa escándalos como el de las criptomonedas, la polémica por Malvinas, la represión a jubilados, el fracaso en Mar-a-Lago y el intento fallido de designar jueces en comisión, las peleas internas en LLA no dan respiro.
El armado de lista hirió de lleno a Martín y Lule Menem, que pretendían ubicar a Shariff en un lugar clave.
También afectó la relación con Santiago Caputo, que buscaba asegurar lugar a los primeros jóvenes libertarios que militaron por Milei.
El caso de Ramiro Marra es paradigmático: fue echado sin sumario, defensa ni intervención partidaria, algo que normalmente no permitiría la Justicia Electoral. Lo desplazaron con un simple tuit. Consultores afirman que esta fractura podría hacerle perder votos a LLA.
La boleta se lanzó con una foto en la sede del gobierno porteño en Uspallata, una señal que fue interpretada como una declaración de guerra contra el PRO, posiblemente ligada a los proyectos inmobiliarios en pugna. Y que pone en duda cualquier eventual alianza electoral con el macrismo bonaerense.
La tensión es transversal y creciente. Y para sumar más leña, se desataron conflictos similares dentro del Poder Ejecutivo. Cada paso en falso –desde el discurso de Malvinas hasta la visita a Palm Beach– es motivo de chicanas internas, rumores de renuncia y operaciones cruzadas. Las versiones salen desde los propios pasillos de la Casa Rosada. Todos sospechan de todos, y cada funcionario gira la cabeza para ver quién lo va a apuñalar esta semana.
La Nueva Comuna