Un experto en ciencia y tecnología hace una seria advertencia sobre el Régimen de las Grandes Inversiones (RIGI) sus implicaciones en la economía argentina, preocupándose por su impacto negativo en la industria nacional y en la sociedad en general.
¿Beneficio o Peligro para Argentina?
En una reciente entrevista exclusiva para TUGO (Gelatina), el profesor titular de la UNLP y especialista en ciencia y tecnología, Santiago Llaudat, expuso críticas contundentes hacia el Régimen de las Grandes Inversiones (RIGI), una legislación poco o nada discutida en la última versión de la Ley Bases de esta semana.
Llaudat subrayó que el RIGI representa un cambio radical en la política económica nacional. Señaló que mientras otros debates como la reforma laboral o previsional han ocupado la atención pública, el RIGI ha pasado inadvertido por su complejidad y lejanía de los problemas cotidianos.
¿Qué es?
El RIGI, según Liaudat, se diferencia significativamente de otras políticas gubernamentales: tiene plazo y condición de inalterabilidad por 30 años, independientemente del gobierno en el poder. Este régimen, diseñado para atraer inversiones superiores a los 200 millones de dólares, otorga beneficios tributarios, aduaneros y una estabilidad normativa prolongada a los inversores, con implicaciones directas en la economía nacional.
Una de las críticas más contundentes de Llaudat se centra en la falta de especificidad del RIGI en cuanto a los sectores económicos beneficiados, lo cual, según él, abre la puerta a un uso indiscriminado del régimen por parte de grandes capitales extranjeros. Esto plantea serias preocupaciones sobre el impacto en la producción nacional y el empleo local.
Lavado y evasión
Llaudat también alertó sobre posibles consecuencias negativas, incluyendo el lavado de dinero y la evasión fiscal, aspectos que podrían ser facilitados por las disposiciones del RIGI. Cuestionó la lógica detrás de un régimen que beneficia más a grandes corporaciones extranjeras que a la producción nacional.
También Llaudat expresó su preocupación por el futuro de Argentina bajo este régimen, describiéndolo como un experimento global que podría llevar al país por un camino de exclusión social y dependencia económica. Hizo un llamado a la sociedad y a la clase política para que consideren cuidadosamente las implicaciones del RIGI antes de su implementación definitiva, con un debate público informado y transparente sobre una ley que podría redefinir el rumbo económico y social de Argentina en las próximas décadas.
Está claro que el presidente Milei sigue encaminado en el mismo rumbo, pronto a convertir a nuestra Nación en un paraíso fiscal, un antro de lavado de dinero y evasión fiscal de horizontes inimaginables, así como también serán de inimaginable el origen de los fondos. Turbios, como parece estar de moda.