En un video cuidadosamente guionado y aprobado por la Casa Rosada, José Luis Espert terminó reconociendo lo que ya nadie dudaba: cobró 200 mil dólares. El libertario, sin embargo, volvió a ensayar un discurso que intenta despegarlo de Fred Machado, el narco detenido que financió su campaña de 2019 con aviones y ahora aparece también detrás de la transferencia revelada por el Bank of America.
“Fue un negocio entre privados”, dijo Espert, asegurando que el dinero provenía de una minera guatemalteca y que se trataba de un adelanto por asesorías que nunca se concretaron. Pero omitió un dato crucial: la transferencia salió de una de las compañías de Machado. Es decir, la ruta del dinero confirma el vínculo que el diputado insiste en negar.
El Presidente Javier Milei fue el primero en salir a blindarlo: “El PROFE desmontando la inmunda operación kirchnerista”, publicó en redes, adjudicando la denuncia a una conspiración. Sin embargo, la puesta en escena mostró otra cosa: Espert aislado, oculto en los actos y presionado por su propio espacio para dar explicaciones convincentes.
En el video, sentado frente a un escritorio con las hojas que leía palabra por palabra y una cortina beige como fondo, Espert se mostró rígido y defensivo. Insistió en que no hubo delito y apeló a la épica electoral: “Puedo haber pecado de ingenuo, pero delincuente jamás. Tenemos la responsabilidad de no dejarnos psicopatear”. Pero la aclaración terminó oscureciendo más la trama.
Los documentos judiciales en Texas muestran que la transferencia no salió de una minera independiente, sino de una empresa controlada por Machado. A esa contradicción se suma que el libertario aseguró haber impuesto como condición que la operación se hiciera desde otro banco estadounidense, algo que tampoco ocurrió.
Mientras Milei lo respalda públicamente, en la interna libertaria el candidato bonaerense es visto como un lastre. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, reclamaron que Espert aclarara la situación, conscientes de que el escándalo erosiona la campaña. En el territorio, la bronca es palpable: militantes de LLA en la provincia admiten que les cuesta repartir panfletos con la cara de Espert.
El contraste es brutal: mientras Milei promete “tolerancia cero con el crimen” desde la puerta del penal de Ezeiza, su principal candidato en Buenos Aires carga con un depósito bancario que lo vincula con un capo del narcotráfico internacional. Una paradoja difícil de maquillar, incluso con videos oficiales y el blindaje presidencial.
La Nueva Comuna