La caída de Neiffert y el desembarco de Cristian Auguadra
La SIDE atraviesa una crisis profunda. Sergio Neiffert fue desplazado en medio de un cúmulo de irregularidades y operaciones cruzadas. Pero su reemplazo, Cristian Auguadra, llega envuelto en polémicas que ya generan ruido interno: su propio hijo habría participado del viaje a Azerbaiyán que desató el escándalo, y además el nuevo “Señor Cinco” mantiene sociedades con un contador acusado de intentar desviar la investigación por el asesinato de Mariano Ferreyra.
El Gobierno formalizó la salida de Neiffert mediante el decreto 852/2025, sin agradecimientos ni matices. Era un hombre del círculo íntimo de Santiago Caputo, pero la relación se quebró en las últimas semanas, especialmente cuando Neiffert buscó tender puentes con Karina Milei, antagonista política de Caputo dentro del poder ejecutivo. Su gestión, lejos del “ordenamiento” que la Casa Rosada difundió como explicación oficial, estuvo marcada por improvisación, internas y episodios insólitos.
Uno de ellos fue revelado por elDiarioAR: el subsecretario administrativo José Lago Rodríguez se presentó en la casa de Neiffert para exigirle la renuncia. La escena terminó con gritos, insultos y el funcionario expulsado mientras los vecinos escuchaban todo. Se menciona que Auguadra habría acompañado a Lago Rodríguez esa noche, en su entonces rol al frente de Asuntos Internos.
Ese detalle cobra más relevancia porque la División Asuntos Internos (DAI) quedó luego a cargo de investigar el viaje a Bakú, Armenia, un periplo en clase ejecutiva valuado en más de 50.000 dólares entre pasajes, estadía y viáticos. Oficialmente se trató de un foro internacional de seguridad, pero el tramo final incluía la asistencia al Gran Premio de Fórmula 1. A los nombres ya conocidos —Alejandro Colombo y Lago Rodríguez— se suma un tercero nunca informado públicamente: GA, asesor de la SIDE e hijo de Cristian Auguadra. Tenía 24 años.
El diputado Esteban Paulón advirtió que podrían configurarse delitos de malversación. Ante la difusión del caso, la SIDE abrió una investigación interna para “ordenar los papeles”. El responsable natural de esa pesquisa debía ser precisamente Cristian Auguadra, recién promovido —lo que lo colocaba en la posición de tener que examinar la conducta de su propio hijo.
La trayectoria del nuevo jefe de Inteligencia, lejos del profesionalismo que la función exige, está ligada casi exclusivamente a la confianza personal que le deposita Santiago Caputo. No tiene antecedentes significativos en materia de seguridad o inteligencia. Sí tiene, en cambio, asociaciones incómodas. En 2012 formó la firma West Transfer SRL junto a Ángel Stafforini, exvicepresidente de Belgrano Cargas y conocido como “el contador de Pedraza”. Stafforini está actualmente siendo juzgado por presuntamente haber reunido 50.000 dólares para manipular el sorteo de la Cámara de Casación y favorecer al sindicalista ferroviario en la causa por el asesinato de Mariano Ferreyra.
Para el CELS, que participa como querellante en la causa por los sobornos, el panorama es alarmante. Su directora, Paula Litvachky, señala que la designación de Auguadra está rodeada de opacidad, vínculos dudosos y ausencia total de controles institucionales. El Gobierno eliminó por decreto, el año pasado, el requisito de aval del Senado para la conducción de la SIDE, reforzando un esquema de discrecionalidad absoluta.
Según Litvachky, el perfil del nuevo jefe confirma que no será él quien maneje la operación diaria de los servicios: el poder real quedará delegado en otro actor, aún no identificado. La SIDE queda así sumida en un escenario donde las internas, los viajes de lujo, los vínculos con estructuras corruptas y la falta de profesionalismo definen el rumbo de un organismo clave.
El reemplazo de Neiffert, lejos de traer estabilidad, abre una nueva etapa de incertidumbre y sospechas sobre el uso político de la inteligencia estatal, su financiamiento y la capacidad del Gobierno para sostener un sistema mínimamente transparente.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com