El Gobierno permitió en noviembre una nueva apreciación del peso frente al dólar y frente a las principales monedas de los países con los que Argentina mantiene relaciones comerciales. El movimiento implicó un abaratamiento relativo de las importaciones y del turismo al exterior, retomando la lógica que había dominado la primera etapa de la gestión de Javier Milei y Luis Caputo.
De acuerdo con los datos del Banco Central, en noviembre el tipo de cambio mayorista promedió $1.427,6, por debajo de los $1.432,02 de octubre. La apreciación nominal del mes fue de 0,31%, pero el movimiento real —descontando la inflación local y externa— fue sensiblemente mayor: 2,56% frente a Estados Unidos y 2,78% en relación al resto del mundo según las estimaciones preliminares del BCRA.
Este esquema reproduce la dinámica que imperó antes del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, cuando la devaluación mensual se movía al 2% el año pasado y llegó al 1% durante el primer trimestre de 2025. A partir del convenio firmado en abril, el tipo de cambio quedó dentro de un régimen de bandas que se abren al 1% mensual, aunque habilitando movimientos mayores. Ese mes hubo una devaluación de 4,91%, seguida por picos de 7,25% en julio y 5,29% en septiembre. La contracara fue un fuerte incremento de la volatilidad tanto mensual como intradiaria, con impacto directo en la formación de precios.
Reclamos externos y deuda inmediata
La decisión oficial de volver a una apreciación real se da en paralelo a los informes de bancos internacionales y fondos de inversión que insisten en que el Gobierno debe priorizar una acumulación sostenida de reservas para estabilizar el peso en un contexto global de incertidumbre financiera.
En contraste con esas demandas, el Banco Central enfrentará este lunes un pago significativo: el vencimiento de capital e intereses del bono Bopreal, emitido para regularizar el pago de importaciones en el inicio de la gestión. El monto asciende a 1.012,5 millones de dólares, lo que presionará sobre las reservas brutas, actualmente ubicadas en 40.314 millones.
Aunque el BCRA mantiene reservas netas negativas en torno a los 16.000 millones de dólares, la entidad dispone de liquidez por los recientes desembolsos del FMI.
Una demanda sostenida de divisas
Las estadísticas del Banco Central informaron además que en octubre volvió a intensificarse la compra de dólares para atesoramiento: superó los 5.000 millones de dólares y acumuló 34.420 millones desde enero, frente a los 3.655 millones del mismo período del año pasado. Solo en octubre se adquirieron 4.196 millones en billetes, 1.402 millones en divisas financieras y 616 millones en servicios, por un total de 6.214 millones. Una parte —1.123 millones— retornó luego al mercado de capitales, dejando un saldo neto de salida de 5.068 millones.
El mercado observa esa presión sobre la demanda de divisas, combinada con la reducción del superávit comercial, que cayó de 15.969 millones a 6.846 millones interanual a octubre. Ese deterioro alimenta dudas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario y sostiene una expectativa de devaluación que coloca un piso inflacionario superior al 2% mensual.
Caputo celebra la primarización
En lugar de apuntar a recomponer reservas —una obligación del acuerdo con el FMI, que exigía una mejora de 9.000 millones en las reservas netas—, el ministro de Economía celebró el sesgo primario del actual perfil exportador. “Primer caso en el mundo de un programa económico que aumenta las cantidades exportadas a niveles récord con tipo de cambio atrasado”, expresó irónicamente Caputo, sin mencionar que el aumento obedece a la salida de productos primarios, minerales y energía, sectores que generan bajo aporte de trabajo local.
Con información de El Destape
Publicado en lanuevacomuna.com