El Gobierno enfrenta este miércoles un vencimiento de deuda por 14,5 billones de pesos y, para garantizar su renovación, el Banco Central dispuso una serie de cambios regulatorios que obligan en los hechos a los bancos comerciales a continuar comprando títulos del Tesoro. La medida se toma en un contexto donde el Ejecutivo sostiene públicamente que busca impulsar el crédito al sector privado, aunque desde la llegada de Javier Milei a la presidencia los bancos privados triplicaron su exposición a deuda pública.
La Secretaría de Finanzas anunció que pondrá a disposición un paquete amplio de bonos: a tasa fija, ajustados por TAMAR, por CER e incluso instrumentos “dólar linked”. Pese al recorte de tasas impulsado por el Banco Central, en el mercado estiman que el Tesoro deberá convalidar algún rendimiento mayor para asegurar el rollover.

El paquete normativo difundido por el BCRA la semana pasada apunta a flexibilizar la posición de liquidez de las entidades, sin desarmar la estructura que les permite usar títulos públicos como parte de sus encajes. Según un informe del banco de inversión CMF, la remodelación regulatoria busca “asegurar un rollover ordenado en las próximas subastas, inyectando liquidez y otorgando más flexibilidad operativa a los bancos sin modificar la estrategia de absorción de pesos vía títulos”. La consultora 1816 coincidió en que el objetivo es evitar sobresaltos en la captación de fondos esta semana.
Las medidas incluyeron mantener el stock de títulos computables para encajes, reducir en aproximadamente 1,9 billones de pesos la exigencia de integración en efectivo y disminuir la obligación diaria de encajes del 95% al 75% de la exigencia mensual.
Los bancos comerciales continúan como principales destinatarios de los nuevos bonos. La mitad de los depósitos del sistema se mantiene inmovilizada en el Banco Central, una situación que, junto con tasas elevadas, asfixió el crédito al sector privado. La consecuencia fue un proceso de mora creciente: más familias y empresas dejaron de poder afrontar los pagos por el encarecimiento de los préstamos tras el descalabro monetario y cambiario del primer tramo de la gestión.
Datos oficiales del BCRA indican que las entidades triplicaron su tenencia de deuda pública desde diciembre de 2023. Los bancos privados de capital nacional pasaron de 7,4 billones a 18,9 billones de pesos en títulos públicos; los privados internacionales, de 4 a 12,9 billones; y los bancos públicos, de 11,3 a 37,6 billones.
El deterioro en la calidad del crédito acompañó este movimiento. La irregularidad en préstamos a hogares alcanzó en septiembre el 7,3%, el valor más alto en dos décadas. Dentro de ese rubro, los créditos personales marcaron una mora del 9,1% y las tarjetas de crédito, del 7,4%. En el segmento corporativo, la irregularidad trepó a 1,7%, el nivel más elevado desde enero de 2024, cuando la devaluación inicial golpeó la cadena de pagos.
En paralelo, el Indec difundió nuevas estadísticas de actividad que, tras una serie de revisiones, mostraron crecimiento en julio y agosto. El economista Christian Buteler ironizó en redes sobre la magnitud de las correcciones: “Mientras parecía que todo se hacía percha, la economía volaba”, comentó. Según los datos oficiales, el avance del EMAE se sostiene mayormente por factores estadísticos, como la forma de contabilizar impuestos y la intermediación financiera, que explican alrededor del 64% del crecimiento informado. Otros indicadores, como los salarios, siguen reflejando una caída del poder adquisitivo.
Con información de El Destape
Publicado en lanuevacomuna.com