La mano derecha de Luis “Toto” Caputo sucede a Gerardo Werthein. Otro funcionario del mundo financiero asume un rol estratégico en el gabinete de Javier Milei.
Quirno también fue funcionario durante el macrismo, formó parte del equipo de Caputo. Imagen: Enrique García Medina
Aunque los planes de Milei indicaban que los cambios en el gabinete serían luego de las elecciones, las tensiones internas se desbordaron en el seno del Gobierno. Ayer, además de que renunció el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, desde la Casa Rosada comunicaron la designación de un nuevo Canciller que reemplazará a Gerardo Werthein. Finalmente fue elegido Pablo Quirno, quien se desempeñaba como Secretario de Finanzas bajo la tutela del ministro de Economía Luis Caputo. Hombre de confianza de Caputo, Quirno trabajó con él en J.P. Morgan y lo acompañó también durante la presidencia de Mauricio Macri. Con esta designación se consuma el ingreso de las finanzas globales —y puntualmente del J.P. Morgan— en la política exterior argentina.
Hace apenas dos días, el ahora designado Canciller anunció que quienes fueron sus empleadores se convertirían en asesores financieros en una operación de recompra de bonos —una transacción por la cual la entidad cobrará una comisión sustancial. Desde el oficialismo afirman que Quirno —exbanquero, formado en la Universidad de Pensilvania y socio histórico de Luis “Toto” Caputo— es el hombre que, desde la Cancillería, podría atraer las inversiones prometidas para lo que en Casa Rosada denominan “la segunda etapa del plan”. En el comunicado oficial difundido por la Oficina del Presidente, se calificó al exsecretario de Finanzas como una “pieza fundamental de la construcción del milagro argentino” y se añadió que con su nombramiento al frente de Relaciones Exteriores “Milei profundizará el vínculo entre la Cancillería y el Ministerio de Economía y la visión pro-mercado de la gestión de cara a la segunda parte de su gobierno”.
Licenciado en Ciencias Económicas, Quirno acumula más de treinta años en el sector financiero. Pasó buena parte de su trayectoria en J.P. Morgan y luego fundó su propia consultora, Sansom Capital Advisors, antes de regresar al país durante el macrismo. En el Gobierno de Mauricio Macri fue jefe de Gabinete del Ministerio de Finanzas y luego integró el directorio del Banco Central de la República Argentina. En el actual esquema libertario, se consolidó como una figura clave en la negociación de la nueva toma de deuda con el Fondo Monetario Internacional. Su salto a la Cancillería no es banal: Milei busca una diplomacia alineada con Wall Street y los intereses del Tesoro estadounidense.
En J.P. Morgan, Quirno fue director para América Latina entre 1999 y 2016. Pero él y Caputo no son los únicos funcionarios con raíces en ese banco. José Luis Daza, viceministro de Economía, fue jefe de investigación de mercados emergentes en J.P. Morgan entre 1994 y 2000. Santiago Bausili, presidente actual del Banco Central, fue encargado de Banca de Inversión y mercados de deuda de J.P. Morgan desde 1996. Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, fue economista jefe del Cono Sur y Latinoamérica en el banco entre 1996 y 2016. Y Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica, fue investigador de mercados para J.P. Morgan entre 1998 y 2001.
Hasta ahora, la influencia de J.P. Morgan se mantenía principalmente en el gabinete económico. Ahora, asciende al máximo nivel de la política exterior argentina. La trayectoria de Quirno reúne décadas en J.P. Morgan y su propia firma Sansom Capital Advisors, junto con roles estratégicos dentro del Estado en el macrismo. Allí se erigió como uno de los principales arquitectos del endeudamiento récord del país con el FMI, y promovió los PPP (Participación Público-Privada), proyectos que supuestamente financiaban obras de infraestructura, pero que terminaron favoreciendo al sector financiero y aumentando la carga de deuda del Estado. En otras palabras: un endeudador serial al servicio de los mercados.
Para 2017, Quirno ya era mano derecha de Caputo e integrante de la Secretaría de Finanzas durante el macrismo, cuando se concretó el controvertido “Bono del Siglo” o “Bono de los 100 años”, completamente adverso para la Argentina. En junio de ese año, Caputo y su equipo efectuaron una emisión de un bono a 100 años con una tasa de interés extraordinariamente alta, una operación financiera realizada en secreto con cuatro grandes bancos internacionales: HSBC, Citi, Santander y Nomura —sin difusión entre inversores y definida en conferencia telefónica para unas pocas firmas administradoras de fondos millonarios—. Años después, en 2021, la Auditoría General de la Nación cuestionó fuertemente esa decisión y sostuvo que “no existió una estrategia de financiamiento que justificara este tipo de emisiones” y que, a pesar de haber recibido 25 alternativas de financiamiento, “se optó por una opción que no había sido presentada con anterioridad por ninguno de los bancos asesores y se adoptó un mecanismo de rescate anticipado de imposible aplicación”.
Con todo ese historial llega Quirno al ministerio de Relaciones Exteriores, un espacio estratégico. En palabras del Gobierno: “El nuevo canciller continuará construyendo las alianzas internacionales con el objetivo de consolidar la reinserción de la República Argentina en Occidente y seguirá impulsando la batalla cultural”.
Desde el sector que lidera Santiago Caputo surgieron celebraciones por el nombramiento. El propio asesor escribió en X: “Excelente decisión del Presidente. Pablo es una persona fundamental del equipo del Ministerio de Economía y al frente de la Cancillería será una pieza clave en instrumentar la visión del Presidente de hacer a la Argentina grande otra vez”. Luego, se sumó toda la tropa digital oficialista, como el “Gordo” Dan y Juan Doe.
El clan Quirno y la toma de deuda como estandarte
Nieto de Avelino Quirno Lavalle, fundador del Partido Conservador Popular y vinculado a la élite político-económica local, Pablo Quirno encarna la continuidad del poder financiero dentro del Estado.
La saga familiar del ahora exsecretario de Finanzas habla por sí sola. Pablo Quirno Jr., con apenas 26 años, fue subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales durante el macrismo, un cargo cuestionado por su falta de experiencia y que revela cómo los puestos estratégicos a veces se heredan. Tras la derrota de Macri, se incorporó a Brubank, el banco digital que había recibido autorización gracias a su padre, y asumió como director financiero.
Otro hijo, Marcos Quirno, formado en Letras, recaló en J.P. Morgan en los Estados Unidos durante la gestión del padre, lo que ilustra cómo la familia combina capital político y financiero.
Ahora, Pablo Quirno aterriza en la Cancillería “libertaria”, reforzando un gabinete donde la diplomacia parece confundirse con planillas de Excel. “Seguiremos trabajando en equipo”, escribió al asumir, refiriéndose a Caputo… o quizá a los fondos de inversión que festejan su llegada.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com