«La filosofía es siempre develar». El filósofo necochense Gerardo Peña y Aldana en su espacio radial Alas de Colibri Radio Filosofia (todos los Jueves en 105.1 Radio Cooperativa a las 19 horas) profundiza sobre la realidad actual a partir de la filosofía. Remarca en el análisis que la sociedad argentina atraviesa una situación de depresión económica pero que atraviesa el ánimo social y las respuestas frente al caos actual del gobierno de Javier Milei.
Defender la alegría, superar los obstáculos que nos separan, no ponerle límites al encuentro con el otro, generar encuentros con objetivos, son algunas de las ideas que se sugieren para construir «un pensamiento a construir dialogando» para generar «un flujo que contrarreste el flujo del capitalismo».
A continuación, una desgrabación del programa:
– Para contextualizar un poco a los oyentes también, vamos a hablar de Deleuze, que vos lo dijiste hace minutos, y bueno, Deleuze es uno de los filósofos más importantes de la historia del siglo XX, fue un gran influyente francés, de origen francés, así que bueno, vamos a estar leyendo un fragmento de él.
– Bueno, y tiene que ver, este fragmento lo vamos a ir charlando con Aldana, con la realidad que nos toca vivir hoy.
Dice Deleuze frente a una pregunta de Claire Parnet, que era alumna de él, la tristeza, los afectos tristes son todos aquellos que disminuyen nuestra potencia de obrar. Y los poderes establecidos necesitan de ellos para convertirnos en sus esclavos. Los poderes tienen más necesidad de angustiarnos que de reprimirnos. No es fácil ser un hombre libre, huir de la peste, organizar encuentros, aumentar la capacidad de actuación, afectarse de alegría, multiplicar los afectos, que expresan o desarrollan un máximo de afirmación. Convertir el cuerpo en una fuerza que no se reduzca al organismo, convertir el pensamiento en una fuerza que no se reduzca a la conciencia.
-Bueno, la primera parte de esta afirmación, que la tristeza, los afectos tristes, son todos aquellos que disminuyen nuestra potencia de obrar. La idea nuestra era hablar sobre cuánto afecto triste está surcando la tierra, el territorio, nuestra patria en estos momentos. Afectos tristes que nos producen mucha angustia. Afectos que venimos a la radio hoy de haber visto imágenes de represión de docentes, de jubilados en la calle. Todas realidades que afectan y que generan angustia en la gente. Angustia de no saber si al otro día va a poder tener su trabajo, angustia si al otro día no va a poder comer, angustias que van generando afectos tristes. Y esos afectos tristes disminuyen y se nota la potencia de obrar de nuestro pueblo, de nuestra gente.
-Y bueno, es un primer tema para debatir, Aldana, ¿no?
-Sí, es una angustia que también se acerca mucho al odio y la gente se va empapando de todas esas emociones que realmente favorecen a los más poderosos, ¿no es cierto?, a un sector de la sociedad.
-A ver cómo es eso de que la angustia se acerca más al odio, es una afirmación que tira al Dana y que bueno, me gustaría que la profundizara.
-Sí, bueno, nosotros siempre en los talleres de filosofía que nos reunimos siempre hablamos de un gran filósofo que es nuestro referente, es Espinosa, y él habla un poco de esto, ¿no?, de lo que es el odio. Y si bien el odio favorece a los grandes poderosos, ellos quieren que nosotros estemos angustiados, peleados, y obviamente todo eso genera odio, ¿no es cierto?, entre nosotros mismos. ¿Y qué pasa después de eso?
-Y qué pasa porque nos convertimos en esclavos. Nos convertimos en esclavos. Eso como afirma Deleuze en este texto. O sea, nos vamos convirtiendo en esclavos del poder porque ellos necesitan más angustiarnos que reprimirnos. Si bien la represión, que es el corolario de lo que está pasando, pero lo primero es angustiarnos, es generarnos ese espacio de miedo, de disminuir nuestra potencia de encuentros, de sofocarnos en esa realidad. Y en la Argentina hemos venido pasando periodos muy fuertes de esto. Tuvimos dos años de pandemia donde la posibilidad de encontrarnos afectivamente, de unir nuestros cuerpos, de abrazarnos, de darnos afecto, de darnos ternura, de caminar juntos, de estar en la calle, de luchar, fueron imposibilitados por el marco de la pandemia. Y después de todo esto viene sucediendo esta realidad y es necesario volver a recuperar la alegría de unir nuestros cuerpos, de unir nuestros cuerpos en la lucha, y ahí sí aceptar el desafío de lo que nos toca esta época, porque no es fácil, como dice Deleuze, ser un hombre libre en este espacio.
-Sí, también pasa que se transforma en una resistencia también a través de esa angustia, de ese odio, y una resistencia reprimida en algún punto, una resistencia que se queda sumisa en cierto punto y no es lo que queremos lograr, digamos.
-Y no se puede vivir continuamente solo de resistir. O sea, resistir también te aleja y te quita potencia de energía para crear nuevos caminos, nuevas alternativas. Creo que también este programa va a ser una manera de ir pensando cómo podemos ser hombres libres, cómo huir, ahí viene un concepto que es interesante, cómo huir de esta peste en la que estamos, porque es en alguna medida una peste que nos abarca a todos, la peste del mensaje fácil, de la diatriba a las personas, del insulto fácil, de la negación, como decían, como uno ve en las redes sociales, enseguida el insulto fácil, que bueno, echaron a los ñoquis del Estado, que bueno que nos sacamos de encima esta lacra.
-Y todo queda en un cliché, digamos, repetitivo. No hay profundidad de análisis en todos esos memes o haters. Llámalo como quieras, pero…
-Pero sí colabora a generar esta sensación de peste. Y no es fácil huir de la peste, quedar atrapado en solamente contestar a estas diatribas. Entonces es necesario organizar encuentros cada vez mayores, encuentros en que podamos pensar, mirarnos a la cara, construir, como ha ido pasando, juntarnos en la calle, conocernos, preguntarnos. Bueno, ese es el desafío que va a tener este programa y que va a tener la posibilidad de aumentar nuestra capacidad de acción.
-Sí, y escucharnos, ¿no? Más allá de que el otro piense distinto, escucharnos y aprender del otro, entender al otro. Y eso es lo que es la amistad política, ¿no es cierto? Que siempre hablamos nosotros, Gerardo, de la amistad política. ¿Qué es eso? ¿Qué significa, no?
-La amistad política significa la posibilidad de accedernos sin necesidad de subsumir al otro nuestro pensamiento. Exacto. Y necesitamos generar amistad política entre todos aquellos que queremos salirnos de esta peste, de aumentar nuestra capacidad de obrar. Necesitamos afectarnos de alegría, de encontrarnos, de multiplicar los afectos que expresan o desarrollan potencias. Y para eso necesitamos repensar el país, repensar el Estado, repensar la manera que nos hemos relacionado, porque nos hemos equivocado mucho. Por eso hemos llegado a esta situación. Y las primeras equivocaciones las vamos a ver en un diálogo que tengamos con Alexander Roy, que va a ser nuestro invitado de hoy para conversar, sociólogo, cuando hablemos de cómo ve él, en este momento, el del país, las alternativas de construcción de algo distinto. Y mientras tanto, para tener esa potencia, esa necesidad de encontrarnos, esa necesidad de afecto, escuchemos un tema que nos motive para defender la alegría como uno de los principales atributos que tenemos y que debemos tener juntos hoy en día.
-Bueno, para ir siguiendo con el análisis de este texto, vamos a analizar una de las frases que parece por ahí más como que oscura de este texto, que es convertir el cuerpo en una fuerza que no se reduzca al organismo. O sea, no tenemos que acostumbrarnos a ver el cuerpo solo como un organismo en representación del bios, como vida solamente, sino el cuerpo como una entidad material que nos permite el encuentro, que nos permite la comunión con otros, que nos permite el abrazo, que nos permite el diálogo, que nos permite el llanto, que nos permite la manera de construir espacios de común. Spinoza tenía una frase que decía no se sabe lo que puede un cuerpo, pero nosotros todavía no hemos probado cuánto puede un cuerpo de lo común. La importancia de los cuerpos. La importancia de los cuerpos en la construcción de un común, de un común entre todos nosotros. Creo que es quizás el gran desafío que tenemos porque no hemos sabido construir un común. A veces da la sensación que incluso en la resistencia hay cuerpos fragmentados, cuerpos que resisten por aquí, otros cuerpos que resisten por allá y no logramos unificar la potencia común de esos cuerpos. Y eso tiene que ver con lo que decíamos al principio, ellos pretenden que nosotros estemos divididos, de la mejor manera posible divididos. Es una tarea que ellos tienen hacia la dominación y que por lo tanto cuando hablamos de ellos, ¿de qué estamos hablando también? No de algo figurado, ni algo que está en el éter, porque la filosofía no es solamente hablar de un ente abstracto, sino realidad concreta. ¿Quiénes nos pretenden dominados? Esa sería una pregunta, Aldana.
-¿Quiénes son los que nos pretenden dominados?
-Los poderes establecidos. Y los poderes establecidos a veces son los poderes más ocultos, son los que no aparecen tan firmemente. Por ejemplo, ahora que Milei habla de la casta y identifica a la casta con lo que es más visible, que puede ser la clase política que tiene sus marcas y sus errores, pero también somos castas los que hemos trabajado en el Estado, los que tenemos que subyugar todos los días para ganar un sueldo, los que no nos alcanza para llegar a fin de mes, las mujeres que manejaban los comedores populares, la gente que recibía un plan de asignación. Y queda oculto el poder oculto de aquellos que quieren dominar nuestros cuerpos, que son los poderes económicos fuertes que dominan el país y que todos vamos a empezar a ir desmembrando, a ir haciendo conocer, a descubrir la casta, porque es una manera de develar, una de las tareas de la filosofía es siempre develar, develar lo que está oculto, hacer aparecer el ser, hacer aparecer la materia y lo potente. Lo hace a través de preguntas, pero lo hace a través del ejercicio del pensamiento común. Y por eso tenemos que convertir el pensamiento en una fuerza que no se reduzca a la conciencia.
-¿Qué significa esto?
-No nos tenemos que quedar en un pensamiento autocomplaciente, reducido a lo que pienso yo, en mi conciencia, a lo que escribo, a lo que transmito, sino un pensamiento que podamos construir dialogando.
-Sí, y también como país vos decías recién, Gerardo, que hemos tenido muchas fallas, muchas fallas que han llegado al colapso porque nos encontramos a fines del 2023 y votamos esa palabra que tanto funcionó, que es la palabra cambio. Un cambio que viene escondiendo grandes situaciones que pueden generar problemas muy graves a nosotros como país y como ciudadanos. Y a veces no repensamos esa situación y podemos estar más perdidos aún.
-Y eso pasa porque no organizamos nuestros encuentros, ¿qué significa organizar un encuentro? Vamos a seguir profundizando un poco el texto. Nosotros íbamos a encontrarnos, hay que estar en la calle, hay que resistir, pero no se trata solamente de eso y no se trata de en esa resistencia ir a lograr, lo único a hacer es descargar mis necesidades personales, mis compulsiones personales, tratar de ser yo el protagonista de ese encuentro. Organizar un encuentro implica saber, renunciar también a mi propio pensamiento en un determinado momento, a poder escuchar a ese otro que se junta conmigo en la calle, aprender de él.
-Y a nuestras propias supersticiones, Gerardo. Claro. Supersticiones como el miedo y el odio que hablábamos hoy, ¿no? Luchar contra eso.
-Para poder organizar los encuentros. Porque si no logramos organizar los encuentros, también le damos a la resistencia como un nivel de mirada absoluta. Y la resistencia en algún momento puede ser vencida, como toda resistencia. Y también produce agotamiento de los cuerpos, produce cansancio. Por lo tanto, junto a la de resistencia, tiene que haber una capacidad de aumentar nuestra actuación, nuestro involucrarnos, nuestro aprender del otro, generar propuestas. Ese era el sentido de este programa de hoy. No ver la alegría como algo superficial, decir, bueno, frente a todo lo que pasa, sonriamos, estemos alegres, ya va a estar mejor, todo ok, todo bomba. Sino una alegría construida del encuentro común. Una alegría construida de la potencia de actuar. Una alegría que, junto con la resistencia, vaya empezando a imaginar, como plantea la canción que le da nombre a nuestro programa, Alas de Colibí, imaginar un partido de sueños, un movimiento de sueños. Esa imaginación que nos permita soñar, pero no soñar en el aire, soñar para ir construyendo aquello que todavía no hemos logrado afianzar, que no hemos logrado manifestar. Y a lo cual hemos venido renunciando durante mucho tiempo. Por privilegiar posturas personales, quién es más importante uno que el otro, quién tiene mayor la razón, más la verdad. Y eso nos ha sacado del camino de construir esos espacios comunes. Y eso es, en alguna medida, haber vivido nuestro cuerpo común como un organismo, pero no haberlo vivido como un espacio de encuentro. Si lo vivís como un organismo, el cuerpo, es una institución a la cual vos tenés que responder que necesita de una cabeza, y que esa cabeza la define quien se sienta con más capacidad de liderazgo. Y nosotros necesitamos cuerpos sin órganos, como decían Deleuze y Gattari, ¿qué es un cuerpo sin órganos?. Cuerpos que nos permitan fusionarnos más allá del límite del orgánico. Cuerpos que nos permitan ese encuentro. Ese es el concepto de cuerpos sin órganos que lo saca Deleuze de un texto de Arthur Rimbaud que tiene que ver con el vivir en ese cuerpo sin órganos, la experiencia de no ponerle límites al encuentro con el otro, al fluir. Y eso es una respuesta muy fuerte a este sistema capitalista de lo cual vamos a ir hablando.
-¿Por qué?
-Porque el sistema capitalista justamente es un sistema que circula a través del fluído, de los flujos, de los flujos de interés, de los flujos financieros, de los flujos reales, y nosotros tenemos que contraponerle a eso los cuerpos que nos permitan también tener un flujo entre nosotros, pero un flujo que contrarreste el flujo del capitalismo.
-Sí, no pensar que es algo utópico. Realmente se pueden encontrar los cuerpos, podemos reunirnos a través de esto que decía Gerardo, que decíamos en esta charla. Nos podemos encontrar, abrazar, dialogar, escuchar, siempre entendiendo que el otro puede pensar distinto, pero igualmente sacar el ego de lado y entender que el otro también nos puede enseñar y que el camino va por ese lado y que realmente queremos un cambio verdadero.