Tras las recientes inundaciones que afectaron diversas zonas de la provincia de Buenos Aires, entidades agropecuarias acusaron al gobierno de Javier Milei de haber detenido obras hidráulicas fundamentales en la cuenca del río Salado.
Se trata de un tramo de dragado de 30 kilómetros que atraviesa los municipios de Lobos, 25 de Mayo y Roque Pérez. Sin esta intervención, el avance del resto de las obras contempladas en el Plan Maestro del río Salado se ve seriamente comprometido. En el sector agropecuario consideran este proyecto esencial para reducir el impacto de las inundaciones en la provincia.
El Consejo del Salado, que agrupa a entidades como Carbap, Coninagro, Federación Agraria, la Sociedad Rural y la Unión Industrial Argentina, denunció que la obra había sido declarada “prioritaria” por el propio gobierno de Milei y que, además, cuenta con los fondos necesarios para ejecutarla.
«Hay recursos, pero están durmiendo la siesta», afirmó Alberto Larrañaga, presidente del Consejo del Salado y coordinador de la comisión de aguas de Carbap. Según explicó, los fondos para esta obra provienen del Fondo Hídrico Nacional, un fideicomiso creado tras las inundaciones de 2002 con el objetivo de financiar infraestructura hídrica para la mitigación de estos eventos.
Con la llegada de Javier Milei al gobierno, todas las obras quedaron en suspenso, aunque este proyecto en la cuenca del Salado fue incluido dentro de las 300 iniciativas que debían continuar. Por esa razón, en junio de 2024 se retomaron los trabajos. Sin embargo, pocos meses después, la obra volvió a quedar paralizada.
«Es una obra que se había declarado prioritaria y hay recursos afectados. Lamentablemente, sabemos que ese fideicomiso siguió recaudando dinero y que existen los fondos para darle continuidad a la obra, pero no se están utilizando», insistió Larrañaga.
El dirigente explicó que el fideicomiso se nutre de impuestos aplicados al consumo de nafta y GNC.
En 2021, el Gobierno nacional asumió el financiamiento del dragado del río Salado en este tramo, que va desde la Ruta Nacional 205 hasta el puente entre Ernestina y Elvira. La licitación se realizó en 2022, la adjudicación tuvo lugar en mayo de 2023 y el plazo de ejecución era de dos años.
A pesar de que en junio de 2024 los trabajos se habían retomado, hacia finales de año comenzaron a surgir informes sobre la discontinuidad de las tareas debido a la falta de pagos a las empresas contratistas.
«Hacia fin de año comenzamos a recibir información de que las empresas estaban dejando de trabajar porque no les pagaban. Iniciamos gestiones con distintos sectores del Gobierno, pero no obtuvimos respuestas concretas. Hubo diálogo, todo muy lindo, pero el poncho no aparece, la solución no llegó», lamentó Larrañaga.
El malestar en el sector agropecuario creció tras las inundaciones recientes que, más allá de la catástrofe en Bahía Blanca, afectaron miles de hectáreas y provocaron víctimas fatales en Bolívar.
Parte de las obras complementarias del Plan Maestro del Salado abarcan precisamente esa región, que sufrió un fuerte impacto por el agua.
«Sin duda, estas obras hubieran mitigado las inundaciones», aseguró Larrañaga. «Cuando caen semejantes volúmenes de lluvia en una zona tan extensa, es inevitable que haya desbordes. Pero el objetivo de estas obras es reducir el tiempo en el que las inundaciones afectan la zona».
Frente a este panorama, advirtió: «No podemos ser tolerantes con la paralización de obras. Este proyecto ya ha sufrido demasiadas idas y vueltas. Como política de Estado, las obras deben tener continuidad. Si nos quedamos callados y permitimos que estos parates sigan ocurriendo, seremos responsables de que la gente del oeste y noroeste de la provincia tenga que esperar 50 años para ver concretadas estas obras».
El Plan Maestro del río Salado abarca casi 700 kilómetros de cauce y está dividido en cinco tramos. En 2021, cuando se reactivó el tramo IV, se informó que hasta ese momento se habían excavado cerca de 265 millones de metros cúbicos de tierra.
Para dimensionar la magnitud de estos trabajos, basta con compararlos con la ampliación del Canal de Panamá, donde se removieron 183 millones de metros cúbicos de tierra a lo largo de 80 kilómetros para conectar los océanos Pacífico y Atlántico.
La Nueva Comuna