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Argentina retoma la emisión en dólares: cómo será la colocación y qué inversores apunta Economía

El Ministerio de Economía confirmó que la próxima semana volverá a emitir deuda en moneda extranjera bajo legislación local. Se trata de un bono con vencimiento en noviembre de 2029 que Luis Caputo presenta como un paso hacia el “regreso al mercado voluntario internacional”, aunque en los hechos la licitación se orienta a actores locales y funcionará como prueba para una eventual incursión real en los mercados externos. Para ello, el Gobierno deberá contar con la autorización del Congreso, tal como exige la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública.

Esa norma, vigente desde 2021, establece que cualquier emisión de títulos bajo ley extranjera requiere aval parlamentario, ya sea dentro del Presupuesto o mediante un proyecto específico. Por ese motivo, si el Tesoro pretendiera refinanciar Globales o Bonares mediante nuevos instrumentos regidos por legislación externa, debería esperar la aprobación del Presupuesto 2026 o recurrir a un DNU. La experiencia previa con los acuerdos con el FMI —cuyo paso por el Congreso también estaba previsto por la ley— mostró que el Ejecutivo puede sortear ese trámite con decretos que luego obtengan convalidación en Diputados.

El proyecto de Presupuesto que comenzará a discutirse en diciembre incluye dos puntos clave: la autorización para emitir deuda bajo ley extranjera y la modificación de una normativa histórica que limita los canjes por el artículo 65 de la Ley de Administración Financiera, que obliga a que cualquier operación de este tipo mejore plazos, montos o intereses.

En ese marco, el nuevo Bonar 29 tendrá estructura bullet (pago de capital íntegro al vencimiento) y un cupón anual del 6,5%, con liquidación semestral en mayo y noviembre. La tasa efectiva dependerá del precio que surja en la licitación del miércoles, según anticipó la consultora 1816.

Un instrumento pensado para el mercado doméstico

Con los bonos Global cotizando cerca del 10% de rendimiento, queda claro que la apuesta del Gobierno no está puesta en atraer capitales del exterior. La estrategia apunta a inversores locales y, en particular, a marcar una tasa de referencia más baja que sirva como señal si el país decide volver al mercado internacional.

“Si la intención es emitir debajo del 9% para fijar un parámetro, el interrogante es qué tipo de inversor renunciaría a un AL30, altamente líquido y rindiendo 10,6% contra MEP, para tomar el nuevo Bonar 2029”, plantea 1816.

Los bancos aparecen como los grandes jugadores a los que alude Caputo. El sistema acumula unos 22.900 millones de dólares en liquidez, de los cuales 17.700 millones están encajados en el Banco Central a tasa cero y otros 5.200 millones permanecen en sucursales, producto del incremento en los depósitos privados en moneda extranjera, que hacia comienzos de diciembre superaron los 36.500 millones después del pago de los Bopreales. Sin embargo, esa liquidez no se volcó en los Bonares existentes, lo cual genera dudas sobre su participación en esta nueva colocación, salvo que aparezcan incentivos regulatorios en la previa.

Los Fondos Comunes de Inversión también son un actor a considerar. Este año crecieron de forma acelerada los fondos en dólares, que ya administran más de 10.000 millones, superando ampliamente el auge de los FCI de Letes durante la gestión de Mauricio Macri. Para las empresas, la restricción cruzada limita el pasaje de MEP a CCL cuando acceden al mercado oficial, pero no impide adquirir AL30 en el mercado secundario, lo que también compite con el nuevo título.

Qué podría definir la tasa de salida

Para que el Bonar 29 se coloque por debajo del 9% —meta que Economía buscaría para enviar una señal al mercado— la consultora 1816 estima que deberán darse al menos una de estas condiciones:

Participación de un inversor no habitual, posiblemente una entidad pública o algún fondo internacional puntal.

Cambios normativos que incentiven a bancos, aseguradoras, FCI, corporativos o inversores individuales a ingresar a la licitación.

Un monto reducido, que facilite alcanzar la tasa buscada aun con una demanda acotada.

En síntesis, el Gobierno volverá a emitir deuda en dólares, pero la verdadera prueba no será el instrumento en sí, sino la capacidad de Economía para atraer a los actores locales en un contexto donde existen alternativas más rentables y líquidas. El resultado del miércoles servirá para medir hasta dónde puede sostener el Ejecutivo su discurso de “retorno al mercado” y cuál es el margen real para una futura emisión bajo ley extranjera.

Con información de El Destape

Publicado en La Nueva Comuna

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