El 19 de septiembre de 1955, la Marina de Guerra argentina llevó a cabo un bombardeo en Mar del Plata como parte de un plan para derrocar al presidente Juan Domingo Perón. Los ataques se dirigieron contra la Escuela de Artillería y los tanques de combustible de YPF en la zona del puerto. Estos cesaron una vez que Perón presentó su renuncia. El bombardeo de Mar del Plata fue solo una parte de un plan más amplio, que también incluía ataques a las destilerías de La Plata y Dock Sud. El miedo a nuevos bombardeos obligó a miles de marplatenses a abandonar sus hogares en busca de refugio seguro.
Disponible en las redes sociales, el video «Bombardeo a Mar del Plata – Historias de Mar del Plata» , en el canal Cabeza Contenidos, señala que en 1955 la Revolución Libertadora, integrada por militares y civiles, decide derrocar al gobierno de Juan D. Perón instaurando el terror por medio de bombardeos con buques y aviones militares, que comenzaron en la Plaza de Mayo y más tarde atacarían el Puerto de Mar del Plata. Aquí te contamos cómo vivió la ciudad aquel oscuro acontecimiento.

Para muchos marplatenses, aquella mañana de 1955 fue el momento de mayor temor de toda su vida. Para otros tantos europeos inmigrantes asentados en la ciudad, fue volver al recuerdo del horror de la guerra. Cuesta creer que alguna vez Mar del Plata estuvo bajo ataque militar. Y lo más triste era que esos buques y aviones llevaban la bandera argentina.
La mañana del lunes 19 de septiembre de 1955, los marplatenses amanecieron con la advertencia de la policía local que debían desalojar sus hogares de manera urgente ya que Mar del Plata sería bombardeada.
Al menos esa es la historia oficial que cuenta que el domingo 18 de septiembre, el jefe de la base naval recibió un mensaje del comando revolucionario ordenándole informar a la población por todos los medios que a partir del amanecer serían bombardeadas La escuela de artillería antiaérea, lo que hoy es el GADA-601, y los tanques de petróleo del puerto.
Se requería además la evacuación absoluta de toda la costa, desde Playa Grande hasta la Bristol, con un mínimo de cinco cuadras hacia adentro y las proximidades de los objetivos mencionados. Otra versión cuenta que la población jamás fue prevenida del inminente ataque y lo poco que se sabía era gracias a unas emisoras uruguayas que alertaban sobre aquel rumor.

Lo que sí está documentado es el intenso movimiento que en la mañana del 19 de septiembre realizaron los efectivos policiales en todo el sector costero y que golpearon puerta por puerta solicitando a los vecinos el desalojo inmediato de sus hogares.
La mayor tensión se vivió en el puerto. Las inmediaciones de este popular barrio marplatense serían uno de los objetivos principales del bombardeo. Cerca de las cuatro y media de la mañana y bajo una leve llovizna, la gente comenzó a abandonar sus hogares llevándose todo lo que podía. Ropa de abrigo, colchones, objetos de valor. Y se fue formando una caravana de a pie por las distintas calles, en especial por las arterias principales del puerto como, por ejemplo, la avenida Juan B. Justo, Edison o la calle 12 de Octubre.
Muchos recuerdan que luego de alejarse algunas decenas de cuadras comenzaron a escuchar los cañonazos y a visibilizar las columnas de humo. Para ese entonces ya consideraban que parte del puerto estaría destruido. Pero no todos quisieron irse.

Algunos comerciantes del barrio decidieron quedarse para proteger sus negocios, ya que eran su única fuente de ingresos. Una gran parte de la población portuaria eran inmigrantes europeos, en su mayoría italianos, y ya tenían en su haber la lamentable experiencia de la Segunda Guerra Mundial, por lo que estaban ávidos de escapar rápidamente con sus familias apenas escuchaban el estruendo de los cañones.
¿Pero qué era la Revolución Libertadora? ¿Quiénes la integraban? ¿Por qué atacaban la ciudad? La autodenominada Revolución Libertadora era un grupo de civiles y militares de las Fuerzas Armadas totalmente opositores al gobierno de Perón.
Según la ideología de este grupo revolucionario, el objetivo principal era recuperar la libertad, los derechos civiles y las garantías democráticas, por los cuales realizaron varios golpes de Estado con la intención de derrocar al por entonces presidente Perón y, si era posible, asesinarlo.
El primer intento de golpe de Estado sería el 16 de junio de 1955 durante el bombardeo a la Plaza de Mayo, también conocido como la Masacre de Plaza de Mayo. Ese día, varios aviones de las Fuerzas Armadas atacaron la Casa Rosada, la Plaza de Mayo y la CGT, dejando caer más de 14 toneladas de bombas con el objetivo de matar a Perón o, al menos, obligarlo a declinar su gobierno. Dejó un saldo de más de 350 muertes y más de mil heridos, todas ellas personas inocentes que nada tenían que ver con el conflicto.
Tres meses después, el 16 de septiembre, este movimiento reanudaría las acciones en Córdoba y continuarían con el bombardeo en Mar del Plata. Este golpe estaba encabezado y liderado por el general Eduardo Lonardi y el contraalmirante Isaac Rojas, junto a un grupo de civiles armados antiperonistas.
Los conscriptos de la base aérea de Mar del Plata en plena madrugada recibieron órdenes de alistarse para salir a combatir, sin saber dónde ni contra quién. Algunos de ellos recuerdan que cargaban mochilas, largavistas, granadas, municiones y ametralladoras.
El único conocimiento que tenían era que tres días antes, en Córdoba, se había registrado un enfrentamiento entre las fuerzas armadas leales al gobierno democrático y los sediciosos. Pero lo que ignoraban era que serían protagonistas del combate final.
Al amanecer, los conscriptos de la base aérea y sus jefes estaban apostados frente al Golf Club, en la zona de Juan B. Justo y Alem. Y a unos 200 metros, tropas de la Escuela de Artillería habían emplazado sus cañones para defender al gobierno. Frente a las costas se perfilaba el crucero 9 de Julio y los destructores San Juan, San Luis y Entre Ríos de la Flota Revolucionaria, comandados por el contraalmirante Isaac Rojas.
La misión era destruir los tanques de petróleo de YPF del puerto para forzar la renuncia de Perón. Muchos creen que habían sido los globos de gas de punta mogote los destruidos, pero para ese entonces todavía no habían sido instalados.
El ataque comenzó cerca de las 6.40 de la mañana, cuando un avión naval hizo un fallido intento por destruir los tanques de combustible.

Luego, el Crucero 9 de Julio tomó posición a 8.500 metros de la costa y durante 10 minutos cañoneó el objetivo, destruyendo 9 de los 11 tanques. Mientras tanto, por la avenida Juan B. Justo se veían correr a los vecinos que todavía no habían podido alejarse a un lugar más seguro.
Las fuerzas navales continuaron disparando, esta vez contra las tropas del ejército, que se habían apostado en la zona del Golf Club y que tuvieron que huir de forma precipitada.
Por otro lado, los destructores San Juan, San Luis y Entre Ríos cañonearon durante 12 minutos la escuela de artillería antiaérea, ubicada en la ruta 11 frente al mar, unidad leal a Perón que había sido evacuada ante la inminencia del ataque, que destruyó la antena del radar y el tanque de agua.
Según testigos de la época, grupos de civiles armados se apostaron en la escollera norte con el propósito de evitar el desembarco de los marinos, llegando a producirse un enfrentamiento con la retirada de los partidarios de Perón.
En el corazón de la ciudad también se vivieron momentos de zozobra, ya que grupos de civiles que apoyaban la revolución libertadora saqueaban sitios identificados con el peronismo, como la CGT, el sindicato de empleados de comercio y el chalet del empresario Jorge Antonio.

Los vecinos de la estación de trenes tuvieron que abandonar sus casas, ya que también se corría el rumor que allí habría bombardeos.
A todo esto en la costa, la marina iniciaba el desembarco para tomar el control político y militar de la ciudad. Algunas bombas alcanzaron una distancia asombrosa.
Por ejemplo, una de ellas impactó en una ferretería ubicada en Juan B. Justo y La Madrid. Un fragmento de una bomba cayó en el living de una casa ubicada en Arenales, entre Pringles y Juan B. Justo. Literalmente desapareció el comedor y se salvaron porque estaban en la parte de atrás de la casa.
Unos testigos mencionaron que una bomba cayó en otra casa ubicada en el cano entre Edison y Acha, al lado de donde está el Banco Nación.
La casa de artículos del hogar Olamar, en pleno centro comercial de 12 de octubre, también fue impactada y otro proyectil cayó sobre la calle Magallanes.

Aunque parezca increíble, no hubo ni una sola víctima fatal. O al menos eso es lo que dice el informe oficial. Y tiempo después la municipalidad pagó por todos los daños ocasionados por este ataque.
Según lo planeado, los siguientes bombardeos serían en las destilerías de La Plata y Dock Sud. Pero nunca se llevaron a cabo, ya que la renuncia de Perón luego del ataque a Mar de Plata puso fin a las maniobras bélicas. Y eso dio comienzo a un nuevo gobierno de facto.
Un gobierno que ya había llegado al poder en Argentina un tiempo atrás y que se repetiría a lo largo de la historia. Donde el enfrentamiento por discrepancias ideológicas dejó como saldo el derramamiento de sangre entre compatriotas.
Como se suele decir, es necesario conocer y recordar la historia para no cometer los mismos errores del pasado.