En su editorial de esta mañana en AM710 (Radio 10), la periodista Paula Marusich trazó un diagnóstico contundente sobre el reposicionamiento de Estados Unidos en América Latina y advirtió sobre los riesgos políticos y geopolíticos que este proceso implica para la región.
Lejos de tratarse de hechos aislados, los acontecimientos recientes en Venezuela deben leerse, según planteó, como parte de una disputa más amplia por la hegemonía continental.
Marusich recordó que, tras los atentados a las Torres Gemelas en 2001, Estados Unidos reorientó sus prioridades estratégicas y “le quitó los ojos a la región”, a la que históricamente había considerado su patio trasero. Ese repliegue abrió una ventana que fue aprovechada por China, que avanzó sostenidamente en América Latina a través de inversiones en infraestructura, financiamiento y acuerdos bilaterales, sin recurrir a la intervención militar. Una estrategia que, en términos comparativos, resultó más “amistosa” y eficaz para ganar influencia, erosionando la injerencia estadounidense en el continente.
Ese escenario comenzó a modificarse en el actual contexto global, marcado por la pérdida de la hegemonía absoluta de Estados Unidos como primera potencia mundial. En ese marco, señaló la periodista, Washington busca recuperar terreno y reposicionarse en América Latina. Para Marusich, allí se inscribe la construcción de la narrativa del “narcoterrorismo” en Venezuela, las acusaciones contra Nicolás Maduro como supuesto líder del denominado “cártel de los Soles” y la escalada de presiones que derivan en acciones directas sobre un país soberano.
Más allá de los cuestionamientos que puedan formularse al gobierno venezolano, la editorial subrayó que este tipo de intervenciones sientan un precedente “sumamente peligroso” para toda la región. La preocupación se intensifica, advirtió Marusich, cuando desde la Argentina el propio presidente celebra abiertamente la presión de Estados Unidos sobre Venezuela, como lo hizo semanas atrás durante una cumbre del Mercosur, y ahora avala lo que definió como el “secuestro de un presidente”.
La periodista se preguntó hasta dónde puede escalar esta situación si, en lugar de fijar límites claros desde América Latina, algunos gobiernos optan por convalidar estas prácticas. El interrogante adquiere mayor gravedad en el caso argentino, un país que además alberga una base de la OTAN en el Atlántico Sur, un dato que no es menor en el tablero geopolítico actual.
“Es verdaderamente alarmante lo que está sucediendo”, sostuvo Marusich, al tiempo que insistió en la necesidad de leer estos hechos en clave regional. América Latina, afirmó, está en disputa. Negar esa realidad o minimizarla puede tener consecuencias irreversibles. “Si no lo queremos creer, quizás sea demasiado tarde”, concluyó, dejando planteada una advertencia que excede coyunturas nacionales y apunta al futuro político de todo el continente.
Con información de AM 710
Publicado en lanuevacomuna.com