APU RADIO (FM LA PATRIADA, domingos de 10 a 12) conversó con el ensayista Alejandro Horowicz sobre la situación política y social actual en Argentina.
APU: En una entrevista mencionaste que Milei no representaba a la derecha tradicional, sino que canalizaba el descontento social, ¿es así?
AH: El gran acierto de Javier Milei fue atacar a la «casta política». Cuando se observa el Congreso nacional, uno comprende por qué. Tenemos un 50% de la población en situación de pobreza y no hay un solo pobre en el Congreso. Más allá de las prácticas políticas, en términos electorales, Milei capta gran parte de ese malestar social.
APU: Esa tasa de pobreza se ha mantenido alta desde 1983, con algunas excepciones. ¿Crees que la democracia recuperada ha fracasado?
AH: La democracia es un método político, y los métodos políticos se evalúan por sus resultados. El resultado de esta democracia es Milei. Que cada quien saque sus conclusiones. Siempre he sostenido que la nuestra es una democracia de la derrota. Durante el período de 1943 a 1975, independientemente de quién gobernara, los trabajadores obtenían entre el 42% y el 48% del producto bruto interno. Hoy reciben solo el 25%.
APU: Si la democracia ha fracasado, ¿cuál sería la solución política?
AH: La solución política implica asumir ese fracaso, comprender lo que sucedió, lo que se hizo y lo que nunca se llevó a cabo. Por ejemplo, no es lo mismo juzgar a los responsables del Proceso que a una dictadura burguesa que implementó un plan económico en el cual los militares fueron instrumentos, no los beneficiarios. Debemos dejar de lado los discursos vacíos. Por eso Milei resulta tan efectivo: donde se habla de solidaridad, él muestra la crueldad. Donde se habla de democracia, él señala la pobreza. Milei dice: «No, aquí hay pobres y vamos a tomar medidas drásticas». Es necesario replantearse todo desde cero. Hay partidos que desde hace años solo reparten cargos políticos. Así, esta democracia no puede sino fracasar.
APU: En este contexto, ¿cómo interpretas la visita de dirigentes libertarios a represores?
AH: Es un tema muy significativo. No son simplemente negacionistas; es su manera de reivindicar que la dictadura burguesa fue correcta. No se trata de negar la existencia de lugares como la ESMA, sino de decir que lo que ocurrió allí estuvo bien.
APU: ¿Por qué a Milei le resulta tan sencillo manejar ese discurso «de verdad», mientras que a la izquierda no? ¿Por qué la izquierda no puede afirmar que «el problema de esta democracia es el modelo económico»?
AH: Los partidos de izquierda no logran hacer un balance de su propia historia. Sus gestos carecen de sustento en la realidad, a diferencia de la derecha. Hemos permitido que la catástrofe avance en todos los aspectos. Menem, por ejemplo, destruyó la educación pública, y la educación es la base del debate público. Y no podemos ni siquiera pensar en reconstruir un sistema educativo digno. Insisto: esto no comenzó ahora, llevamos cuatro décadas en esta situación. Ahora nos enteramos de que el presidente que prometió derribar el patriarcado golpeaba a su mujer. Y lo más grave es el nivel de complicidad que rodeó esa situación; cuánta gente lo sabía y guardó silencio. ¿Cómo es posible que lo descubramos ahora? Esto refleja claramente de lo que hemos estado hablando y la clase política que tenemos.
Con información de Agencia Paco Urondo
Publicado en lanuevacomuna.com