La elección no trajo calma al frente cambiario
En las primeras 48 horas tras la victoria del oficialismo en las legislativas, el panorama cambiario siguió sin definirse: el dólar volvió a superar los 1500 pesos y el tipo mayorista se ubicó en el límite superior de la banda de flotación pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), señal de que la tensión financiera permanece latente. Los informes de los principales bancos de inversión y las operaciones de los ahorristas reflejan un consenso: el precio actual del dólar es insostenible.
Frente a ese escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, reapareció en redes sociales con su ya clásico discurso sobre el “riesgo kuka”, concepto con el que vuelve a vincular la inestabilidad económica con un eventual regreso del kirchnerismo. Ese argumento, sin embargo, funciona como una forma de encubrir los problemas estructurales del programa económico de Javier Milei y su propio esquema financiero. Días antes, el propio presidente había atribuido el riesgo a factores políticos, pero los mercados lo interpretan como una cuestión estrictamente económica.
Según pudo saber Página/12, Caputo se aferra a la flotación entre bandas, convencido de que abandonarla sería “cuestionar todo mi programa”. Y en parte tiene razón: el dólar artificialmente bajo es la ancla de la inflación, pero también el principal factor de desequilibrio del plan libertario. Esa política forzó primero un rescate del FMI y luego un control directo de Estados Unidos sobre la política económica argentina. El problema se agrava porque Washington aún no ejecutó la recompra de los pesos adquiridos, una operación que implicará más de 2100 millones de dólares y podría volver a tensionar el mercado cambiario.
El “riesgo Milei”
El jueves anterior a los comicios, Ceremonial de Presidencia había convocado a empresarios y referentes políticos para la presentación del nuevo gabinete, prevista para el miércoles siguiente. El Gobierno esperaba una derrota y buscaba compensarla con una señal de estabilidad. Pero la sorpresiva victoria del domingo alteró los planes: el anuncio fue suspendido y Milei interpretó que el “riesgo político” había desaparecido. La ilusión duró poco.
El lunes, el dólar saltó de 1320 a 1450 pesos y el martes trepó a 1505, cerrando en 1495. A la mañana siguiente, Caputo volvió a escribir en X:
“Más que nunca en esta elección quedó en evidencia el riesgo kuka. Ya se había visto en 2019, cuando Macri perdió por amplio margen las primarias. Ningún país serio ofrece esa volatilidad política. Ojalá la oposición construya una alternativa racional y enterremos el pasado nefasto de los últimos 20 años”.
El ministro buscó así atribuir la tensión cambiaria a la oposición, a menos de dos días de un triunfo electoral que el oficialismo había presentado como contundente.
Informes, diagnósticos y presiones
En simultáneo, circularon entre inversores locales y extranjeros diversos informes de bancos como Morgan Stanley y JP Morgan, que recomendaron ajustar el tipo de cambio. El primero estimó que, tras la victoria oficialista, el dólar debería ubicarse en torno a 1700 pesos. En la misma línea, tanto el FMI como funcionarios del Tesoro estadounidense insistieron en que el gobierno argentino debe recomprar reservas, lo que implica modificar el actual sistema de bandas.
En el Ministerio de Economía, sin embargo, persiste la negación. Caputo sostiene que la suba reciente responde al cierre del bono dólar linked D3105, pero operadores del mercado descartan esa explicación: el pago de ese título se efectiviza recién al día siguiente, y su precio subió cuando debería haber caído.
“La demanda es genuina porque el dólar sigue barato y la señal oficial es que lo van a mantener ahí”, explicó un operador financiero. “El Gobierno cree que quien compra a 1400 va a vender si baja, pero no: el ahorrista quiere tener dólares, no jugar con ellos”.
Entre los economistas más cercanos al oficialismo, el consenso también se inclina hacia la devaluación. Miguel Kiguel (Econviews) pidió acumular reservas, mientras que Carlos Melconian aseguró que el sistema de bandas ya no existe. Incluso Ramiro Castiñeira, asesor de Milei, fue más lejos: propuso que el Gobierno no compre reservas “porque si el peronismo vuelve, las va a gastar”.
Desde el exterior, la advertencia llegó con crudeza. El analista de Goldman Sachs, Robin Brooks, escribió en X:
“Hubo mucha resistencia a admitir que el peso está sobrevaluado, por parte de quienes deberían saberlo. Y aquí estamos: el peso cayó casi 3% en un día. En Argentina, la historia siempre es la misma: paridad, sobrevaluación, devaluación”.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com