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LA ERA MILEI

Despidos y cierre de fábricas: la apertura importadora profundiza la crisis industrial

A un mes de las elecciones de medio término, el panorama para la industria nacional continúa deteriorándose. Los anuncios de despidos y cierres de plantas se volvieron una constante en distintos polos fabriles del país, en un contexto donde la caída del consumo y la apertura irrestricta de importaciones presionan sobre el empleo y aceleran un proceso de desindustrialización cada vez más visible.

El caso más resonante de las últimas semanas ocurrió en Pilar: Whirlpool despidió a 300 trabajadores y cerró la planta que había inaugurado en 2022, tras invertir 52 millones de dólares con un plan que contemplaba producir 300 mil unidades anuales y exportar el 70% de lo fabricado. La empresa argumentó un desplome en las ventas, un fenómeno que afecta a todo el sector y que se agrava por la pérdida de poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. La cadena es conocida: menos ingresos, menor consumo, caída de producción y nuevos despidos, un círculo vicioso que retroalimenta la recesión en la economía real.

La situación se replica en Venado Tuerto, donde Corven Amortiguadores y Corven Moto desvincularon a más de 100 empleados, mientras que la tradicional marca de ollas Essen sumó más de 30 despidos recientes, con un goteo acumulado que se intensificó desde mitad de año. En Pergamino y Temperley, Frávega avanzó con cierres y persisten versiones sobre nuevas cesantías. En La Rioja, la salida de las firmas Luxo, Vulcalar y Solartec significó la pérdida de más de 150 puestos directos. A este listado se suman el cierre de la planta de Dana en Naschel, San Luis, con 50 despidos, y la retirada de SKF, que dejó 150 trabajadores sin empleo.

El trasfondo común es la combinación de derrumbe del mercado interno y un flujo creciente de productos importados. Entre Shein, Temu, Amazon y Aliexpress ingresaron al país más de 4.000 productos durante octubre, un récord que representó un aumento interanual del 237% en ese sistema de compras. Esta apertura presiona sobre rubros que compiten directamente con la producción local: alimentos, indumentaria, higiene, bazar, calzado, electrodomésticos e incluso instrumentos musicales.

Los empresarios señalan que fabricar en el país genera pérdidas frente a la competencia externa. “Se vuelven importadores porque producir acá les da pérdida”, resumió Diego Olave, secretario general de la UOM Venado Tuerto. Su diagnóstico se apoya en otro dato estructural: la orientación del Gobierno favorece al sector financiero y a las actividades extractivas, reforzando una reprimarización que desplaza a la industria.

El impacto territorial es profundo. En Pilar —una ciudad de 400.000 habitantes— 1.500 operarios perdieron su empleo en lo que va del año. Además de Whirlpool, se retiraron Magnera (60 despidos), Kimberly-Clark (80), Kenvue —ex Johnson & Johnson— (130 despidos y reemplazo de producción por importaciones de Brasil), FV, Akapol, FARA y laboratorios Sidus. En Venado Tuerto, una localidad con 100.000 habitantes, el parque industrial atraviesa una sangría similar: 120 bajas en Corven Motos, 30 en Corven Amortiguadores, el cierre de Arte Metal y la reducción sostenida de personal en Essen.

Los datos del CEPA aportan una dimensión nacional: desde que Milei asumió, cierran 30 empresas por día y se destruyeron 276.000 puestos de trabajo registrados hasta agosto. Las paritarias rezagadas y el freno en las jubilaciones acentúan la pérdida de ingresos, lo que erosiona aún más el consumo interno, núcleo del mercado para la industria local.

En paralelo, las importaciones expanden su presencia. Los “made in” de plataformas chinas avanzan sin restricciones, mientras la baja en la producción doméstica deja sin anclaje a miles de empleos. Para los trabajadores, el argumento de “baja de demanda” convive con la evidencia de sustitución de producción por artículos importados.

El cuadro general muestra un conflicto extendido, que atraviesa el sur santafesino, el conurbano bonaerense y diversas provincias con parques industriales en retroceso. Es una característica estructural de la gestión Milei: desindustrialización acelerada, predominio de actividades financieras y extractivas, salarios estancados y un consumo interno en retroceso constante. El impacto social ya es visible y, según coinciden especialistas y gremios, la tendencia todavía no encuentra un punto de inflexión.

Con información de Página 12

Publicado en lanuevacomuna.com

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