La expansión de la inteligencia artificial atraviesa al mundo del trabajo con una dualidad evidente: crece el temor a perder el empleo, pero también se afianza la convicción de que capacitarse es indispensable para sostener cualquier carrera profesional. La última encuesta de PwC y los datos regionales de Randstad muestran un mercado laboral argentino presionado por la automatización, el estrés económico y la escasez de oportunidades de formación.
Un temor instalado: la amenaza de quedar afuera
El 62% de los trabajadores argentinos cree que podría perder su empleo por el avance de la IA en el corto plazo. Ese porcentaje no aparece como un cálculo frío, sino como un síntoma de un mercado laboral deteriorado y con poca capacidad de reconversión. El miedo se acentúa entre los sectores más rutinarios, administrativos y operativos, donde la automatización ya muestra reemplazos concretos.
Mientras tanto, solo el 15% de los empleados utiliza IA con frecuencia en su puesto. La brecha entre quienes incorporan estas herramientas y quienes no se amplía y reproduce desigualdades internas en las organizaciones.
Los números lo muestran con claridad:
El 71% de quienes usan IA diariamente registra aumentos de productividad.
El 54% asegura sentirse más seguro en su rol.
En otras palabras, el acceso o la ausencia de capacitación en IA ya funciona como un factor de segmentación laboral.
Productividad, salarios y una paradoja global
A escala internacional, los contrastes son más marcados. Quienes utilizan IA generativa todos los días informan:
mejoras del 92% en productividad,
58% más percepción de seguridad laboral,
52% de mejora salarial.
Pero apenas el 14% accede a ese nivel de adopción. El resto se mueve entre la incertidumbre y un aprendizaje autodidacta fragmentado.
Estrés, sobrecarga y deterioro emocional
La tecnología no opera en un vacío. El informe muestra que la ansiedad laboral se superpone al deterioro del poder adquisitivo y al aumento de exigencias.
El 44% de los trabajadores argentinos se siente abrumado al menos una vez por semana.
El 72% afirma que la carga laboral aumentó respecto del año pasado.
Entre jóvenes de 18 a 34 años, el nivel de estrés alcanza el 49%. La combinación de inflación, precariedad y temor al reemplazo tecnológico moldea un clima emocional adverso.
Además, el 68% declara dificultades financieras, lo que potencia la percepción de riesgo y reduce la tolerancia a cambios tecnológicos abruptos.
Una brecha generacional y formativa que no deja de crecer
Los mayores de 45 años expresan mayor sensación de estabilidad (59%), mientras que solo el 38% de los jóvenes siente seguridad respecto a su futuro laboral. Esa diferencia también aparece en la evaluación del acceso a capacitación.
Randstad muestra un consenso transversal: el 48% de los trabajadores argentinos considera clave capacitarse en IA. Sin embargo, el sistema corporativo está lejos de acompañar esa necesidad.
El 86% afirma que su empresa no ofrece formación en IA.
El 95% asegura no haber recibido ninguna capacitación específica durante el último año.
Solo el 5% accedió a algún tipo de entrenamiento formal.
La comparación regional evidencia el atraso: en Chile el 14% recibe formación y en Uruguay el 7%. Aunque son cifras bajas, duplican o triplican la tasa argentina.
Aprendizaje por cuenta propia: una respuesta ante la ausencia de políticas empresariales
La falta de programas internos empuja a los trabajadores a capacitarse fuera del ámbito laboral:
El 23% de los argentinos tomó cursos de IA por su cuenta.
En Chile lo hizo el 28%.
En Uruguay, el 29%.
La tendencia marca un desplazamiento de la responsabilidad formativa hacia los individuos. Al mismo tiempo, el 44% considera que su rol exige actualización constante; el 56% cree que su puesto no demanda aprendizaje continuo. Esa ambivalencia confirma que la transición no será homogénea.
Un mercado laboral en transición sin un horizonte claro
La consolidación de la inteligencia artificial en los procesos productivos ya está modificando estructuras laborales, jerarquías internas y expectativas de crecimiento. Los datos muestran un país donde:
-crece el miedo a la sustitución,
-la capacitación empresarial es casi inexistente,
-el estrés laboral se potencia con la situación económica,
-y las oportunidades dependen cada vez más del acceso individual al aprendizaje.
La narrativa tecnológica suele prometer eficiencia, pero las estadísticas exponen un impacto complejo, desigual y profundamente emocional en la vida cotidiana de los trabajadores argentinos. Aquí, incluso la lectura de este artículo permite advertir hasta qué punto la IA ya interviene en la producción informativa y en los propios materiales que analizan su avance.
Con información de El Destape
Publicado en lanuevacomuna.com