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LA ERA MILEI

Sube el riesgo país y caen las acciones: el mercado vuelve a encender alarmas tras el fracaso del crédito de Bessent

El espejismo de estabilidad que siguió a las elecciones de medio término duró poco. Apenas semanas después del triunfo oficialista, los mismos problemas estructurales que la foto electoral había maquillado volvieron a escena. El “veranito financiero” —breve, frágil y sostenido más por expectativas que por fundamentos— se evaporó tras la confirmación de que se cayó el crédito de 20.000 millones de dólares prometido por Scott Bessent y respaldado por figuras del Tesoro norteamericano. La operación, que involucraba a los principales bancos de Wall Street, dejó de existir como alternativa real, exponiendo la vulnerabilidad del esquema económico que intentan sostener Javier Milei y Luis Caputo.

El crédito que nunca estuvo

El Wall Street Journal confirmó que JP Morgan, Bank of America y Citigroup descartaron la idea del préstamo por 20.000 millones de dólares y evalúan ahora un camino mucho más acotado: un repo de alrededor de 5000 millones, destinado exclusivamente a cubrir el vencimiento de casi 4500 millones de dólares con deuda externa en enero. Se trata de un parche financiero de corto plazo, un mecanismo en el que el Estado entrega bonos como garantía a cambio de liquidez inmediata, con la obligación de recomprarlos más adelante.

La deserción de los bancos evidencia que la intervención política de Donald Trump y el rol de Bessent no alcanzaron para torcer la cautela del sistema financiero. Con un Banco Central sin reservas y un esquema cambiario que genera más dudas que certezas, la banca optó por retirarse del proyecto que el Gobierno había promocionado como un salvavidas monumental.

Para completar el cuadro, el Tesoro de Estados Unidos confirmó que en octubre transfirió 872 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro al país para que pudiera cumplir con el último pago al FMI. El Gobierno argentino no lo había comunicado, pese a tratarse de endeudamiento.

Mercados: el rebote duro de la realidad

El deterioro fue inmediato. Los dólares financieros retomaron la escalada:

Contado con liquidación: 1502 pesos (+0,7%).

MEP: 1460 pesos (+0,5%).

Las brechas no estallaron, pero cortaron semanas de calma.

En renta fija, los bonos en dólares retrocedieron en bloque. Las bajas más marcadas se dieron en:

AL35 (-1,5%),

AL41 (-1,2%),

GD35 (-1,1%).

El riesgo país subió 5% hasta 651 puntos, su nivel más alto en más de un mes.

La renta variable acompañó el golpe:

S&P Merval: -3,1% en pesos y -5,7% en dólares.

ADRs en Wall Street con bajas fuertes, lideradas por Edenor, BBVA y Galicia.

El mercado leyó que la ausencia del crédito grande no solo complica el pago de enero: también dinamita la narrativa de estabilidad que el Gobierno buscaba consolidar.

Caputo intenta despegarse, pero queda más expuesto

La reacción política fue inmediata. Luis Caputo negó que hubiera existido una negociación por 20.000 millones de dólares y aseguró que se trataba de “una operación para generar confusión”. Pero fue el propio Bessent —su aliado político y promotor global del plan económico— quien había blanqueado públicamente esa gestión.

Caputo tampoco mencionó el repo de 5000 millones, la opción que efectivamente sigue sobre la mesa con bancos extranjeros y fondos de inversión. La desmentida dejó al ministro en una posición incómoda: negar algo que ya había sido admitido internacionalmente.

Nueva York, la foto y la realidad

En paralelo, Milei celebró en redes la realización del evento “Argentina Week” en Nueva York, patrocinado por JP Morgan, el mismo banco que abandonó el préstamo grande. El encuentro, programado para marzo y compartido por el embajador Alec Oxenford, aparece como un intento simbólico de reforzar el vínculo con la banca estadounidense.

La foto política sirve hacia afuera, pero no modifica la tensión financiera interna ni garantiza respaldo futuro. El Gobierno acumula siete funcionarios surgidos del JP Morgan —entre ellos Caputo y el embajador Pablo Quirno—, un dato que ya no alcanza para convencer a los mercados.

El fin del veranito y el regreso de las dudas

El equipo económico encaró la segunda mitad de noviembre enfrentando una doble presión:

la caída del financiamiento prometido,

el resurgimiento de la volatilidad en dólares, bonos y acciones.

Tras semanas de relativa calma, la combinación del fracaso del crédito grande y la caída de los mercados volvió a instalar dudas sobre la sostenibilidad del programa económico. La estabilidad, una vez más, depende de un puente financiero precario, de corto plazo y sujeto a condiciones cada vez más exigentes.

El veranito terminó. Y esta vez, fue más corto que nunca.

Con información de Página 12

Publicado en lanuevacomuna.com

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