El gobierno de Milei, bajo tutela directa de Washington
Scott Bessent oficializó un acuerdo de 20.000 millones de dólares sin precisar condiciones ni contraprestaciones, más allá del compromiso de “alejarse de China”. Crecen las sospechas de una maniobra para facilitar la salida de fondos especulativos, como ocurrió en 2018.
El Tesoro de Estados Unidos volvió a involucrarse de manera directa en la economía argentina. Su titular, Scott Bessent, confirmó este jueves que el organismo intervino en el mercado local mediante la compra de pesos y que además selló un swap con el Banco Central por 20.000 millones de dólares. El anuncio fue celebrado por el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, como una muestra de apoyo total al programa económico. Sin embargo, en los hechos implica un nivel de dependencia con la administración Trump sin antecedentes recientes.
En términos prácticos, el gobierno argentino cedió buena parte del control de su política económica a la Casa Blanca. Bessent, en nombre del Tesoro norteamericano, aplicó una medida excepcional: una intervención directa en el mercado cambiario de otro país para rescatar su moneda. No obstante, medios estadounidenses difundieron una lectura más inquietante: que la operación habría sido acordada entre Trump y Milei para “financiar” la salida de los capitales especulativos atrapados en bonos de deuda argentina en dólares.
Si esta versión se confirmara, el swap sería apenas un instrumento transitorio, destinado a abrir una ventana de pocas semanas para permitir la fuga de esos fondos antes de que el cuadro de crisis vuelva a agravarse. Un esquema similar al del préstamo del FMI al gobierno de Mauricio Macri en 2018, también bajo la dirección de Luis Caputo.
Los mercados reaccionaron con alivio inicial: subieron bonos y acciones, y se frenó la escalada del dólar. Pero ese respiro ya se vio antes, con idéntico resultado: más incertidumbre que certezas.
La jugada de Washington sobre Buenos Aires no despeja los interrogantes de fondo. Argentina vuelve a depender del respaldo norteamericano para evitar una nueva devaluación o una crisis en espiral, aunque las condiciones de ese auxilio siguen sin conocerse. Desde el oficialismo lo presentan como un gesto geopolítico; desde los mercados, lo interpretan como una maniobra financiera para salvar a grandes fondos. En cualquier caso, el costo recaerá sobre el país, aunque el gobierno niegue que se trate de deuda para evitar pasar por el Congreso.
El New York Times alimentó la polémica con un artículo que puso el foco en el posible destino del rescate. Según el diario, el objetivo no sería estabilizar la economía argentina sino asistir a los grandes inversores internacionales con fuerte exposición en bonos soberanos.
De acuerdo con esa publicación, los beneficiarios serían BlackRock, Fidelity, Pimco y ex colegas de Bessent en Wall Street, como Stanley Druckenmiller y Robert Citrone. Todos ellos poseen importantes tenencias de deuda argentina y estaban al borde de pérdidas severas.
Todo dado vuelta
El desconcierto sobre el verdadero propósito de la intervención estadounidense seguirá creciendo. En el mercado se multiplican los interrogantes acerca de lo ocurrido este jueves y del papel que seguirá jugando Bessent en la política cambiaria argentina.
El Tesoro norteamericano llevó adelante una maniobra sin precedentes: compró pesos en el mercado de cambios. Una decisión que, para la mayoría de los economistas, desafía toda lógica. Repite Giuliano da Empoli: “todo está invertido y es un carnaval”.
En redes sociales no faltaron reacciones insólitas. Un economista celebró los anuncios del día con ironía: “El Toto Caputo le vendió pesos al Tesoro norteamericano. Cierren el estadio”. El propio Caputo respondió con un entusiasta “Gracias!!!! Argentina”.
Más allá del entusiasmo oficial, nadie tiene claro cómo seguirá la estrategia de intervención de Estados Unidos. Las preguntas son inevitables: ¿Se mantendrá hasta las elecciones? ¿Qué hará Washington con los pesos que compró? ¿Planea adquirir bonos?
El enigma de las bandas cambiarias
Bessent dejó trascender su simpatía por el esquema de bandas cambiarias que el gobierno intentó sostener. Pero en declaraciones posteriores relativizó su compromiso. Consultado sobre el rescate a la Argentina, sostuvo que no estaba “poniendo dinero directamente” en el país, sino que simplemente hacía “un buen negocio”: comprar pesos baratos para venderlos más caros luego de las elecciones, cuando el tipo de cambio —según él— tendería a apreciarse.
Aunque el funcionario se definió como un inversor con cuatro décadas de experiencia, sus palabras parecen ignorar el impacto que tiene en la Argentina anunciar que “el dólar bajará de precio”.
“Milei se comprometió a sacar a China de la Argentina”
Lo único que Bessent dejó en claro es que la ayuda no será gratuita. Detrás hay condiciones políticas y una estrategia de alineamiento total. “La Argentina es un referente en América Latina. El presidente Milei ha hecho lo correcto. Es un gran aliado para Estados Unidos. Vendrá al Despacho Oval el próximo martes y tiene el compromiso de sacar a China de la Argentina. Un riesgo para evitar es que el país sea otra Venezuela”, aseguró.
Mientras tanto, el gobierno argentino prefirió concentrarse en los gestos de euforia. Milei elogió a Caputo: “Lejos el mejor ministro de Economía de toda la historia argentina!!!”, y agradeció a Trump y Bessent por su “firme apoyo” y “liderazgo contundente”. Pero más allá de los festejos, el resultado es claro: la política económica del país quedó bajo tutela directa de Washington.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com