¿Dónde estarán ahora aquellos que, durante el kirchnerismo, repetían la frase “Indec miente” en programas de televisión, discursos públicos o publicaciones académicas? ¿No tienen nada que decir sobre el hecho de que el organismo de estadísticas ya tiene lista una actualización en su medición pero no la implementa porque el gobierno de Javier Milei prefiere evitar que la inflación oficial se dispare?
Cada día, los argentinos ven cómo su poder adquisitivo se deteriora mientras el Indec informa mes a mes que la inflación se desacelera. ¿Cómo se explica la creciente brecha entre la percepción cotidiana y el dato estadístico?
El cálculo de la inflación se basa en una canasta de bienes y servicios cuya composición y peso relativo responden a los patrones de consumo. Actualmente, el Indec sigue midiendo la variación de precios con una canasta que data de 2004. Dicho en términos simples: quedó desactualizada porque los hábitos de consumo han cambiado.
¿Por qué es crucial actualizar esa canasta? En este caso, porque modificaría significativamente el peso del rubro servicios públicos (transporte, gas, electricidad, agua), que en 2004 tenía un impacto mínimo en el presupuesto familiar debido al congelamiento de tarifas. En consecuencia, ese ítem tenía poca incidencia en el índice de precios.
Sin embargo, esa realidad cambió con los primeros aumentos de tarifas durante el gobierno de Mauricio Macri, proceso que la actual administración libertaria profundizó. Hoy, el peso de los servicios en el presupuesto familiar es considerablemente mayor al de hace dos décadas, pero el Indec sigue utilizando una estructura de gastos que no refleja esa transformación.
Según trascendió, el organismo ya tiene preparada una actualización con datos de 2018, pero no la aplica porque el gobierno de Milei se niega a reconocer que la inflación real es más elevada de lo que informa oficialmente. De acuerdo con un estudio de la Universidad Di Tella—institución afín a las ideas liberales—, la inflación de 2024 fue 16 puntos porcentuales superior a la reportada por el Indec. En concreto, la inflación “real” alcanzó el 134% y no el 117%. Esto equivale a casi dos puntos porcentuales más por mes: cuando el Indec reportaba un 3%, en realidad era 4 o 5%.
Si la canasta de bienes y servicios se actualizara a 2024, incluyendo los tarifazos de la actual gestión, el índice de inflación sería aún mayor. Este no es un dato menor, ya que sobre esa cifra se definen negociaciones paritarias, la evolución de la pobreza y el nivel de atraso del tipo de cambio, entre otros indicadores clave para la economía y la sociedad.
La Nueva Comuna