La sostenida contracción de la economía desde fines de 2023 ha acelerado el aumento de la pobreza, reflejándose en una situación cada vez más crítica: el incremento significativo de trabajadores formales que no logran cubrir sus necesidades esenciales de alimentación y servicios básicos. Entre los inicios de 2023 y este año, el número de empleados registrados en el sector privado por debajo de la línea de pobreza creció un 71%, mientras que en el sector público el aumento alcanzó un 154%. Asimismo, la indigencia –carecer de lo mínimo para subsistir– afecta cada vez más a trabajadores informales, con un 24% en esa categoría este año.
Estos datos provienen del último informe de coyuntura del Centro de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad de San Martín (UNSAM), que advierte que “el trabajo formal ha dejado de ser una garantía de inclusión social.” El informe señala que “una de las novedades más relevantes de la etapa es que la pobreza dejó de ser un fenómeno minoritario para los empleados formales, afectando ahora a casi un tercio de este grupo.” En el sector privado, el porcentaje de trabajadores en hogares por debajo de la línea de pobreza creció del 17% al 30%, mientras que en el sector público aumentó del 11% al 28%.
Búsqueda de empleo y recesión
En este contexto, la cantidad de personas buscando empleo ha aumentado, debido a la necesidad de sumar ingresos ante la recesión, mientras que la pérdida de puestos en sectores clave como la industria y la construcción incrementó la tasa de desempleo del 6,2% al 7,6% entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período en 2024, con 308 mil nuevos desocupados. Así, el descenso en el poder adquisitivo y la pérdida de empleo llevaron a que al término del primer semestre de este año, el 52,9% de la población estuviera por debajo de la línea de pobreza, el nivel más alto en casi 20 años. La pobreza registró en 2024 su mayor aumento en décadas, siendo solo superado en ritmo por el periodo de hiperinflación de 1989 y la crisis de 2001.
Empleos y caída de ingresos
El empleo formal en el sector privado ha acumulado once meses de descenso continuo, con una pérdida de 180 mil puestos desde agosto de 2023. La construcción y la industria concentran el 70% de esta reducción, aportando el 52% y el 19% del total de empleos eliminados, respectivamente.
Esta situación afecta a los trabajadores desempleados y también a aquellos que permanecen empleados, debido a la marcada disminución del poder adquisitivo de sus ingresos. Entre los primeros trimestres de 2023 y 2024, los ingresos laborales y no laborales han disminuido un promedio del 20% en términos reales, considerando la inflación. Los ingresos laborales, salarios formales privados, salarios del sector público, ingresos de trabajadores informales y cuentapropistas y beneficios como jubilaciones, pensiones y subsidios han experimentado caídas significativas.
Aumento de la pobreza entre trabajadores formales
El resultado ha sido un incremento notorio de la pobreza entre trabajadores formales. Entre los primeros trimestres de 2023 y 2024, el número de empleados registrados en el sector privado que residen en hogares bajo la línea de pobreza aumentó en un 71%, mientras que en el sector público este incremento fue del 154%, según el CETyD.
Pese a tener ingresos registrados, estos trabajadores no logran cubrir una canasta básica de alimentos, bienes y servicios esenciales. Aunque los puestos con salarios más bajos y menos estabilidad siguen concentrando los niveles más altos de trabajadores en situación de pobreza, el centro de investigación subraya que “la pobreza dejó de ser un fenómeno minoritario entre los empleados formales, representando la situación de casi un tercio de este grupo.” En concreto, la proporción de asalariados registrados del sector privado en hogares pobres aumentó del 17% al 30% y, en el sector público, del 11% al 28%.
La indigencia entre trabajadores informales
Si bien la pobreza se ha vuelto recurrente entre empleados formales, la indigencia sigue afectando de forma crítica a los trabajadores informales. Para quienes ya estaban bajo la línea de pobreza, el deterioro económico de 2024 los ha llevado a caer en situación de indigencia. Como resultado, el 24% de los trabajadores informales y el 22% de los cuentapropistas entraron en la categoría de indigentes al inicio de la gestión de Javier Milei.
Perspectivas para el segundo semestre
Aunque algunas consultoras prevén un ligero crecimiento en la actividad económica para el tercer y cuarto trimestre, los primeros indicadores de actividad publicados hasta ahora no han confirmado esta tendencia, según el informe del CETyD (EIDAES-UNSAM), que examina el impacto del aumento de la pobreza sobre los trabajadores.
En la segunda mitad del año, las negociaciones paritarias en el sector privado han alcanzado aumentos ligeramente superiores a la inflación, permitiendo que el poder adquisitivo de los salarios en septiembre se situara en niveles cercanos a los de noviembre de 2023. Sin embargo, en el sector público, la contracción salarial desde fines de 2023 se ha profundizado, y el poder adquisitivo de estos trabajadores estaba en octubre un 20% por debajo de noviembre del año pasado.
Finalmente, los sistemas de protección social presentan resultados mixtos. La Asignación Universal por Hijo casi duplicó su valor en los últimos meses en comparación con noviembre de 2023, pero las jubilaciones han tenido una caída significativa en el primer semestre, recuperando su poder adquisitivo de antes de la devaluación recién en junio. Al mismo tiempo, los programas sociales principales han registrado una disminución del 43% en su ejecución presupuestaria desde principios de año.
Con información de El Destape
Publicado en lanuevacomuna.com