AGENCIA PACO URONDO (FM La Patriada, domingos de 10 a 12) conversó con Ricardo Alfonsín, dirigente radical, quien ofreció su análisis sobre la situación democrática actual en el país.
Agencia Paco Urondo: ¿Cómo percibe el actual escenario democrático bajo la administración de Javier Milei?
Ricardo Alfonsín: Lo advertí durante la campaña. Desde 1983, no habíamos visto un riesgo tan grande para la democracia como el que representa La Libertad Avanza. Podrían darse degradaciones preocupantes en términos democráticos. La personalidad y las bases intelectuales de Milei hacen evidente que su compromiso con las instituciones democráticas es escaso, y creo que eso ya está sucediendo. Es evidente la inclinación autoritaria. Es sorprendente que los partidos políticos y los medios no lo subrayen más, aunque algunos sí lo hacen. Es algo preocupante.
APU: ¿Y en términos económicos y sociales?
RA: Desde el punto de vista económico y social, también estamos viendo lo que anticipamos. Con las políticas actuales, los problemas no solo no se resolverán, sino que se complicarán. Las cosas no cambiarán hasta que no se modifiquen las políticas. Lamentablemente, no veo que haya intención de cambio, ya que son dogmáticos y fundamentalistas. Creen tener la verdad absoluta y actúan con fanatismo. Estas no son las condiciones adecuadas para enfrentar los desafíos que tenemos. En términos pedagógicos, no permiten escuchar opiniones diferentes, lo que podría llevarles a reconsiderar sus posturas. Pero Milei ni siquiera contempla esa posibilidad.
APU: ¿Qué opina sobre el papel de los otros poderes? ¿Percibe mucha pasividad?
RA: Sí, lo creo, salvo algunas excepciones o ciertos partidos de la oposición. La mayoría de las decisiones que han perjudicado a los sectores populares, como la actualización de las fórmulas de jubilaciones, alquileres o prepagas, por citar algunos ejemplos, fueron aprobadas por el Congreso. Los DNU no fueron rechazados y siguen vigentes. La Ley Bases, que también tiene consecuencias negativas para los sectores populares, la estructura productiva del país y la recaudación fiscal, fue aprobada, lo cual es preocupante, ya que necesitamos esos recursos para financiar servicios esenciales que una parte considerable de la sociedad no puede costear por sí misma.
Todas esas decisiones se tomaron gracias al apoyo de la oposición, ya que el oficialismo no tiene mayoría en las cámaras. Es crucial sumar fuerzas progresistas a partir de 2025 para poner freno a estas políticas desde el parlamento. Quiero creer que los partidos que hasta ahora han apoyado estas medidas reconsiderarán su postura.
APU: ¿Cómo evalúa el papel de la Unión Cívica Radical (UCR) en esta oposición?
RA: No es una simple opinión mía; vengo señalando que el partido ha perdido su esencia. Desde 2015, el radicalismo solo conserva el nombre. Ha estado defendiendo posturas que no tienen nada que ver con la razón de ser de nuestro partido. Lo importante son las ideas, los principios y los valores que se traducen en programas y que determinan nuestras representaciones sociales. Hemos estado respaldando programas y sectores que no nos representan.
Ahora parece que empiezan a darse cuenta, no sé si por conveniencia electoral o por convicción. Se empiezan a notar algunos cambios, pero no me hago demasiadas ilusiones, dado lo que ha sido el partido en los últimos años. Reitero, el radicalismo se ha desplazado hacia la derecha, lo cual es respetable, pero no es radical.
APU: ¿Se siente distanciado de Rodrigo de Loredo?
RA: No solo de él, no personalizaría. ¿Quiénes no rechazaron el DNU 70/23? Fue todo el partido, salvo algunas excepciones. Celebro que Martín Lousteau lo haya hecho en el Senado, pero solo uno más lo acompañó. Es algo positivo, pero los dirigentes de Evolución en la Cámara de Diputados no lo rechazaron, simplemente dejaron que el tiempo pasara, lo cual permitió que produjera efectos. Muchos de esos efectos los estamos lamentando ahora y son responsables de la tremenda recesión que enfrentamos.
No culpo solo a una persona, incluso de Loredo es parte de Evolución. Lo que ha sucedido es porque el partido en su mayoría lo permitió. Nadie puede actuar solo si el partido no lo respalda. Si hay una parte del partido que no está de acuerdo, debería haberlo manifestado claramente, porque lo que se ha hecho no es radicalismo. No se trata de ocurrencias, sino de nuestra historia y de lo que siempre hemos defendido.
APU: ¿En qué sentido?
RA: No es que yo esté distorsionando el significado del radicalismo; quienes han liderado el partido le han cambiado su esencia. Hay muchos que están descontentos y que nos acompañarán el próximo año en la provincia de Buenos Aires, donde daremos la batalla para aumentar el número de legisladores que defiendan los valores vinculados a las instituciones, la república y la democracia, pero también la justicia social y la construcción de sociedades más equitativas, además de la politización de la economía.
APU: ¿Qué opinión le merece el gobernador Axel Kicillof?
RA: Es un amigo. Si me preguntas qué gobierno me parece mejor, si el actual o el de María Eugenia Vidal, te diré con todo respeto que prefiero el actual. Es natural que piense así porque no soy del PRO. Es infinitamente mejor. Creo que en 2025, y me parece que la derecha piensa lo mismo, las distintas fuerzas políticas comprometidas con un proyecto muy diferente al de Milei deben unirse, porque estamos convencidos de que será muy dañino para el país desde el punto de vista social e institucional. Es necesario sumar muchos votos para equilibrar el Congreso y frenar sus iniciativas.
Luego, en 2027, habrá que ver qué se hace. Tal vez sea necesario un esfuerzo similar al que propusimos en 2023, unir todas las fuerzas para evitar un choque como el de Milei, que ya anticipábamos que causaría problemas no solo en lo económico y social, sino también en lo democrático. Si Milei avanza hacia lo que se conoce como democracia iliberal, que reconoce algunos derechos pero limita otros, podría ser muy peligroso.
APU: ¿A qué se refiere con democracia iliberal?
RA: Es un régimen que combina elementos democráticos con características autoritarias. Si no han avanzado más, es porque la sociedad aún no lo permite, pero podrían darse circunstancias, especialmente subjetivas, que hagan que el gobierno considere que puede profundizar en esa dirección. Deberíamos tener mucho cuidado para no arrepentirnos después.
APU: Tienen previsto un acto el próximo jueves 29.
RA: Sí, en San Martín, haremos una presentación en el Gran Buenos Aires. Estamos recorriendo todos los distritos para anunciar la construcción de una nueva alternativa de centroizquierda, o como quieran llamarla, muy democrática y republicana, comprometida con la construcción de sociedades más justas y con la limitación de las iniciativas del gobierno, porque son muy perjudiciales para la sociedad. Pronto nos daremos cuenta de ello.
Obviamente, no se podrá frenar esa tarea si los partidos que suman votos son los que hoy tienen representación, porque con su apoyo el gobierno ha logrado avanzar. Me refiero al PRO, a Cambio Federal, o como se llamen ahora, ya que cambian de nombre cada pocos meses, y a la UCR. Estos partidos han permitido al gobierno aprobar leyes como la Ley Bases, que es muy perjudicial, o la reducción del impuesto a los bienes personales y la restitución del impuesto a las ganancias para los trabajadores.
APU: ¿Cree que los diputados que visitaron a genocidas detenidos deben ser expulsados de la Cámara?
RA: Sí, creo que sí. Si está dentro de lo que establece la legislación y el reglamento, y si han cometido actos que los inhabilitan moralmente para seguir en sus cargos, por supuesto. Ya se ha hecho en otras ocasiones. En lugar de discutir el fondo de la cuestión, estamos debatiendo peleas entre ellos. A veces parece que nos distraemos con lo superficial en lugar de centrarnos en lo importante.
Esto está relacionado con el intento de resignificar lo que ocurrió durante la dictadura militar y después, intentando hacer creer a los argentinos que no hubo asesinatos, torturas, desapariciones ni encarcelamientos, y que, en consecuencia, todo lo que se hizo durante la transición democrática, como los juicios a los militares, fue una falsificación. Es lo que están tratando de instalar, incluso con la intención de modificar la Ley de Seguridad Interior. Es una barbaridad.
APU: Usted recomendó un artículo de Luciano Anzelini y Sergio Eissa en Perfil sobre esa propuesta de modificación.
RA: Sí, lo recomiendo a todos, especialmente a los radicales comprometidos con nuestras ideas. Es muy claro y deja en evidencia lo absurdo de la iniciativa del gobierno. Además, cómo está vinculada a otras medidas que han tomado, como la reestructuración de la Secretaría de Inteligencia y el desmantelamiento de organismos que investigan violaciones de derechos humanos durante la dictadura. Todo esto forma parte de un intento de resignificar y negar lo ocurrido para hacer ver como una falsificación democrática lo que ha sucedido en estos cuarenta años. Debemos estar muy atentos.
Con información de Agencia Paco Urondo
Publicado en lanuevacomuna.com