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OPINION: LA AUH NO ES UN PLAN, ES UN DERECHO

La AUH no es un plan, es un derecho.

La AUH vino a enmendar una desigualdad entre los trabajadores registrados, con los NO registrados (en negro) y los desocupados. Si bien su implementación reparo la injusticia de tantos años y tiene un marco jurídico de distribución del ingreso de carácter progresivo, siempre y cuando se mantenga una política económica orientada al desarrollo de la producción de bienes y consumo.

El “cambio” de gobierno con políticas de ajuste al ingreso de los trabajadores trajo aparejado la caída del consumo y por ende la caída de la recaudación impositiva. La AUH está sujeta a esta recaudación, por lo tanto el beneficio queda relegado y deja de cumplir los objetivos que se trazo en su implementación.

La reglamentación aplicada por el estado para mantener el valor de los ingresos de los beneficiarios, también adquirió un estimulo para la inclusión a la educación y la salud pública. Solicitando a la población beneficiada el cumplimiento de dos obligaciones semestrales; Chicos en la escuela y vacunados; con una retención del 20% de la asignación durante 5 meses que serian devueltos en su totalidad, contra la presentación de certificados de escolaridad y de vacunación, o sea chicos en la escuela y vacunados. Esta obligación contraída por el Estado es una reparación histórica hacia los sectores de la sociedad excluidos, donde por primera vez, adquieren el derecho de ser parte de la distribución de la riqueza establecida por ley. Aquí también se perciben los “cambios”, dado que las vacunas obligatorias comenzaron a escasear y la obligación de vacunar se torna más difícil de cumplir. Lo mismo sucede con las vacantes en las escuelas públicas, disminuyen con el claro objetivo de menoscabar la voluntad popular y deteriorar la inclusión de esta franja de la sociedad a derechos básicos y elementales. En síntesis; el ataque al derecho adquirido muestra tres variantes muy visibles, deterioro del ingreso, dificultades para cumplir con los objetivos de educación y salud preventiva, inclusión regresiva. Teniendo en cuenta estos elementos, no sería extraño que aparezca una campaña mediática mostrando que el objetivo previsto en la implementación de la AUH no dio los resultados buscados y por razones de equilibrio fiscal se trate de modificar la asignación por algún paliativo circunstancial para luego terminar en nada.

Este derecho tan reclamado por las organizaciones sociales corre peligro, porque no tiene representatividad autónoma y genuina en la mesa de discusión política de ingresos, si bien hay organizaciones sociales que globalmente incorporan a los beneficiarios de la AUH y reclaman por sus mejoras en un marco general de demandas, no alcanza para profundizar la conquista adquirida. La AUH tiene que andar el camino de la organización propia para ampliar el concepto de igualdad social y rediseñar su política de participación en la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

Esta organización tiene que generar la aparición genuina de los beneficiarios, nucleándose en cada lugar, en cada barrio. Un elemento necesario e indispensable es, que cada una/o conozca cual es el camino que recorrió este derecho y sepa interpretarlo en toda su magnitud, su momento histórico y su gravitación en el camino de empoderamiento de los sectores de la sociedad mas postergados, etc.

Esta tarea deberá recorrer un camino de organización, porque impregnar de conciencia social a sectores de la población en estado “casi” de marginalidad no es nada sencillo. La AUH debe ser una herramienta de la organización popular en defensa de un derecho genuino. Más temprano que tarde debe consolidarse porque la AUH no es un plan, es un derecho


Esteban Rodríguez
Integrante de la mesa provincial de la Corriente de la Militancia

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