Dom. Dic 4th, 2022

«Campo de Mayo, un infierno a cielo abierto»: Perpetua a Conde, capturado en Necochea

El tribunal de San Martín dictó sentencia en la llamada Mega Causa Campo de Mayo. Desde H.I.J.O.S. Necochea recibieron el texto de Miguel Fernández Long querellante en la Megacausa por quien fue su esposa, Beatriz Oesterheld, secuestrada y asesinada. El agente civil que se escondió en Necochea.

El tribunal de San Martín dictó sentencia en la llamada Mega Causa Campo de Mayo. Este tribunal, compuesto por tres jueces, dio por probados los crímenes cometidos contra miles de personas en la guarnición más grande del Ejército Argentino.

Para el T.O.F. 1, de la localidad lindera con Campo de Mayo, fueron probados los secuestros, las violaciones, la tortura, las cadenas y las capuchas, los asesinatos y el ocultamiento de los cuerpos, los robos de bebés, los partos clandestinos, la tortura y los abusos sexuales a les niñez secuestrados. Fue probado el sufrimiento y el dolor de más de 300 víctimas, una pequeña parte de las 6.000 personas que se estima pasaron por ahí.

También consideró probados, el tribunal, la ubicación de los lugares de detención, la estructura del ejercito que realizó los crímenes, la función de gendarmería como guardias y como participes con responsabilidad directa en atormentar los prisioneros, las comisarias y su función de chupaderos y control callejero. También el funcionamiento de un área conjunta entre Ejercito y Marina en la zona de Zarate y Campana

Mas de 700 testigos y una enorme prueba documental escucharon los jueces que identificaron la conducción de todo el plan terrorista del estado argentino para diciplinar el país en la jefatura de Inteligencia del Ejercito

Arribaron al convencimiento pleno que era esa estructura de inteligencia la que comandaba todo este esfuerzo bélico contra la clase obrera industrial de la zona norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe. Zona que en esos años era la zona fabril más importante del país. La serpiente roja del Paraná, la llamaba la patronal de Acindar, Mercedes Benz, Astarsa y la Inteligencia del Ejercito.

Todo esto encontró probado un tribunal que no sorprendió con su sentencia, acostumbra a dar penas más leves a los guardias que manejaban prisioneros o a los militares subalternos.

Como la pena para Rojas, un ex miembro del ejercito que manejaba los perros de guerra para que atormenten a los prisioneros y sean utilizados en torturas atroces. A él le dieron 13 años y hace 4 o 5 que está preso. Con buena conducta sale en 4 años, no dio ninguna información que pueda ayudar a identificar el destino de miles de prisioneros que él controló con sus perros.

En cambio, a los jefes le caen con todo el peso de la ley, habiendo garantizado, estos jueces, con igual celo durante el proceso los derechos a la defensa que tienen los imputados. Y que ninguna de sus víctimas tuvo.

Particularmente responsables encontraron a los jefes de inteligencia, como Miguel Conde (a) Cortés, quien fuera capturado aquí en Necochea.
Este agente de reunión era personal civil y había ingresado a Inteligencia en el año 74 recomendado por el nefasto Mayor Españadero, involucrado entre otras cosas, en el secuestro de la familia del Comandante del PRT-ERP, Roberto Santucho cuya caída también fue parte de esta causa.

Un agente de reunión como Conde básicamente hace eso, reunir información. Para elevarla a la instancia superior y planear acciones como establecer nuevos objetivos. Estos objetivos son personas a secuestrar torturar y volver a alimentar la cadena informativa.

Para eso Miguel Conde presenció larguísimas sesiones de torturas salvajes, orientando el interrogatorio hacia sus objetivos, fijando los próximos secuestros. Para eso, Miguel Conde, franquista hasta los huesos, se dedicó a estudiar la cultura de sus enemigos, él mismo se definía como montonerólogo. Se ufanaba de haber participado del interrogatorio y conocer el destino de Roberto Quieto, el número dos de la conducción de Montoneros, uno de los hombres del Che, un comandante querido. Y contaba, a los prisioneros, que en esa ocasión su jefe, el Gordo 1, quemó todas las lamparitas del Campito (Lugar de Reunión de Detenidos, según la jerga militar, que funcionaba en los edificios de Remonta y Veterinaria). Cortés se mostraba orgulloso de la salvajez en la tortura de su jefe.

Por eso Miguel Conde recibió su segunda perpetua. Pero no dijo nada de su jefe el Gordo uno ni del destino final de todas esas personas que estudió, lxs montonerxs y cayeron en sus manos.

Pero el Gordo 1, el Tordo, el que estimulaba las violaciones de las prisioneras, el que era un salvaje en la tortura permaneció impune hasta el 2014 cuando con espacio de días se presentaron dos testigos que serían claves en la instrucción y la sentencia de esta Mega Causa.
Elvira Méndez y Gregorio Diaz identificaron a quien los esclavizo durante el tiempo en que fueron sus prisioneros.

Gregorio, Goyo para todxs lxs compañerxs, les dijo a los fiscales y secretarios del juzgado primero, ¿quieren encontrar al Gordo Uno? busquen al señor Barriga, el del Chavo.

Y cuando la jueza Vence a cargo de la instrucción le mostró ese álbum inmenso lleno de fotos carnet de milicos y otras gorras, él dijo con seguridad: “Este es el Gordo Uno”.

Era Carlos Vilanova, oficial de la Policía Federal retirado con alto grado y habiendo dado clases de inteligencia a la Policía Federal hasta entrado este siglo.

El autodenominado guerrero de la burguesía, el que había explicado a sus prisioneros que esto se hacía para que los jóvenes solo se ocuparan de la joda y el trabajo, y que su tarea era para los próximos 50 años, cayó.

Fue detenido y llevado a indagar esposado y manifestó su furia e indignación ante la jueza y se negó a colaborar con la justicia.

Su salud se deterioró rápidamente con tanta ira y murió antes de ser condenado, pero preso con pulserita electrónica en su domicilio.

Alcanzó a escuchar el alegato de la defensa donde se presentaron los cargos contra él y murió a tiempo como para que su viuda cobre la pensión.

Gregorio y Elvira tampoco llegaron vivos a esta sentencia, murieron rodeados de amor, con el reconocimiento de los barrios de Beccar y Boulogne y de quienes militamos con ellos.

Esto también logran los juicios de Lesa Humanidad reparación.

Fueron muchos años de sostener la memoria, fueron muchos años de querer silenciarnos y negarnos. Ahora la historia está ahí, documentada por la investigación judicial escrita con el esfuerzo de los sobrevivientes y de todes.

Héctor Oesterheld, una de las víctimas de estos crímenes que se juzgaron, nos dijo; El único héroe valido es el héroe colectivo. Y es en la enorme tarea de la memoria, de la búsqueda de verdad y justicia donde más claramente se ven reflejadas sus palabras.

Héroe colectivo que tiene millones de caras.

Una de ellas es la de Beatriz Oesterheld.

En este juicio se probó que un grupo de Contrainteligencia la secuestro en la vía publica, que en el Campito bajo el mando del Gordo Uno fue torturada y permaneció prisionera hasta que el primero de julio fue llevada en camiones de la Escuela de Comunicaciones del Ejercito cuyo jefe era el entonces coronel Sadi Pepa, también jefe del área 420 San Isidro.

Un grupo de prisioneros del Campito, entre los que estaba Beatriz fueron asesinados en esa noche en diversos lugares del área, bajo el mando de Sadi Pepa. Un enfrentamiento fraguado conocido como la masacre de San Isidro. Mas de veinte muertos, militantes de las villas como Beatriz, obreros como los trabajadores de DelCarlo fueron víctimas de las tropas de la escuela de Comunicaciones de Institutos Militares.

El ex General Riveros, el ex Coronel Sadi Pepa, el ex segundo de Villanova en los interrogatorios, Somoza, y el ex jefe de Contra inteligencia militar recibieron perpetua por estos crímenes.

Los que la mantuvieron cautiva en condiciones aberrantes, abusaron de ella y la llevaron a morir recibieron penas entre 20 y diez años.

La verdad es una construcción, cierto, pero ya nadie podrá construir un discurso histórico veraz y negar estos hechos, son cosa juzgada aceptada por los mismos defensores de los imputados cuyo principal argumento es la prescripción.

El veredicto de los jueces comenzó por aclarar esto.

Fueron crímenes de lesa humanidad.

No habrá olvido y mientras vivan, a donde vayan los iremos a buscar.

Nden

Publicado en lanuevacomuna.com

 

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