A 14 días de abandonar el cargo de gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, atraviesa por uno de los escandalos de corrupción más complicados de toda su gestión. El presidente de la Corte Suprema bonaerense, Eduardo De Lázzari, la acusa a ella y al ministro de Infraestructura, Roberto Gigante, por el desvío de fondos públicos destinados a obras para el Poder Judicial.
La presentación judicial se realizó luego de que la Suprema Corte constatara que cinco obras ejecutadas por Infraestructura con fondos presupuestarios del Poder Judicial fueron abonadas con certificados de avance de obra sin que se haya colocado siquiera un ladrillo.
La Gobernadora María Eugenia Vidal no reconoció ni desmintió el delito de usar el nombre de aportantes truchos para justificar dinero de la campaña de cambiemos. Lo único que se le ocurrió decir es que es una denuncia del #Kirchnerismo. Cambiemos está más sucio que una papa pic.twitter.com/bbgnqIXWfX
— El Profe Matías (@ProfeMatias) July 12, 2018
Además, los peritos de la Corte señalaron que “las observaciones referidas a obras complementarias son las más frecuentes y las de mayor valor, y que por sus características serían aquellas que podrían resultar pasibles de acopio”.
Pusieron como ejemplo (entre muchos otros), lo ocurrido en La Matanza, municipio gobernado por el peronismo, en donde la obra del complejo del Edificio Fuero de Familia se certificó en su totalidad por $ 11.738.945, pero no fue ejecutada.
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