PRODUCCION

Tres Arroyos golpeado: cierre en cadena de empresas y más de 150 empleos en riesgo

La crisis industrial de Tres Arroyos sumó en los últimos días nuevos capítulos que dejaron al descubierto la fragilidad del entramado productivo local. En apenas horas, dos empresas radicadas en el Parque Industrial confirmaron su cierre definitivo, mientras un frigorífico histórico avanza en un proceso de quiebra. El saldo inmediato: más de 150 familias afectadas y una comunidad que observa con alarma el vaciamiento de sus fuentes laborales.

La primera noticia que sacudió a la ciudad fue el cierre intempestivo de Mustad, la fábrica de herraduras que llevaba años en el Parque Industrial. Sin previo aviso, la compañía ordenó apagar los hornos y notificó a sus 55 empleados que la planta dejaría de funcionar. Según informó Gustavo Acosta, secretario administrativo de la UOM local, “nadie esperaba semejante noticia” y ahora las esperanzas están puestas en una reunión en el Ministerio de Trabajo. El empresario propietario de la firma se hizo presente en medio de un fuerte operativo de seguridad privada para comunicar que todos serían indemnizados, pero la preocupación es que el cierre sea definitivo.

Cuando todavía no se había asimilado ese golpe, llegó otro mazazo: Vulcamoia, representante oficial de neumáticos Goodyear, cerró sus puertas en su sucursal de Av. Rivadavia y dejó sin empleo a cinco trabajadores. En este caso, se trató de una decisión de los dueños para poner la agencia en venta, pero el impacto se sumó a la ola de despidos que golpea al distrito.

Ambas situaciones se dan en paralelo al pedido de quiebra del Frigorífico Anselmo, que amenaza con dejar en la calle a 100 empleados, y que ya forma parte de un clima general de incertidumbre en el sector productivo.

El Parque Industrial de Tres Arroyos, que alguna vez se presentó como motor de desarrollo y empleo, hoy aparece como el epicentro de un derrumbe en cadena. El efecto es devastador: familias enteras sin certezas, gremios que se movilizan a contrarreloj y un tejido laboral cada vez más erosionado.

En las calles y en las redes locales, la sensación es unánime: sobre llovido, mojado, la ciudad asiste a un triple golpe que desnuda el deterioro del aparato industrial y abre preguntas urgentes sobre el futuro de la producción y el empleo en la región.

Con información de Lu24

Publicado en lanuevacomuna.com

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