Las declaraciones judiciales empiezan a encerrar a José Luis Espert. En marzo de este año, el diputado libertario admitió ante el juez Marcelo Martínez de Giorgi haber volado en los aviones de Federico “Fred” Machado, empresario detenido y acusado de narcotráfico con pedido de extradición en Estados Unidos. En esa misma causa, un piloto de Machado ya había declarado en 2023 que trasladó a Espert en al menos dos aeronaves del empresario.
El descargo de Espert fue llamativo: se definió como un “candidato extraparditario” en 2019, desligándose de la agrupación UNITE y de sus gastos de campaña. Aseguró que conoció a Machado en un evento social y que apenas aceptó un vuelo a Viedma. Sin embargo, el testimonio del piloto Axel Vugdelija contradice esa versión: reconoció que Machado era su jefe directo y que recibió llamadas del entorno de Espert con itinerarios de viajes de campaña. Entre los destinos mencionados, figuran San Fernando, Villa María, Catamarca y Viedma.
El caso se volvió aún más espinoso con los dichos de Clara Montero Barré, exjefa de prensa del candidato, quien aseguró haber presenciado varias reuniones entre ambos y que Machado fue “mucho más que un aportante”. También dejó abierta la sospecha de aportes económicos directos, sumando a las revelaciones de una causa en Texas donde se investiga un giro de 200 mil dólares a Espert en 2020.
Mientras tanto, la ministra Patricia Bullrich marcó distancia: “No podemos aceptar conductas de personas que hayan recibido plata del narcotráfico. Hay que aclarar la situación ya”.
Las piezas del rompecabezas encajan con dificultad para Espert. Dos testimonios coincidentes ante la Justicia —el suyo y el del piloto— exponen que los aviones de Machado estuvieron al servicio de su campaña presidencial, aunque ahora intente despegarse de un vínculo que lo persigue cada vez con más pruebas y relatos públicos.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com