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LA ERA MILEI

Supermercados y autoservicios prevén subas de precios entre agosto y octubre

La confianza empresarial de este sector clave de la economía argentina se derrumbó en julio, según la última Encuesta de Tendencia de Negocios. En medio de este clima, más de la mitad pronostican aumentos de precios.

El clima de negocios en la Argentina está enrarecido. La supuesta moderación en la variación de los precios —con chances de acelerarse luego de la hecatombe cambiaria de las últimas semanas— choca con otra realidad: la pulverización de los ingresos de los trabajadores y trabajadoras. Por eso cae el consumo en amplios sectores de la población. Las grandes cadenas de supermercados y autoservicios mayoristas lo perciben en sus balances y en las sombrías perspectivas de aquí a octubre.

De acuerdo con la última Encuesta de Tendencia de Negocios (agosto – octubre) publicada por el Indec, en julio se registró una fuerte caída en el indicador de confianza empresarial de supermercados y autoservicios (ICE, -4,3%) frente al resultado de la misma encuesta del mes anterior (-1,8%). En este clima de creciente desazón, solo un 1,4% respondió que los precios promedio de venta disminuirán en los próximos tres meses, mientras que un 59,4% adelantó subas de precios, un salto de siete puntos porcentuales en relación con las previsiones de junio.

Stock de problemas

El ICE de supermercados y autoservicios mayoristas se construye a partir de la opinión empresarial vinculada a la evaluación actual sobre su situación comercial, las expectativas futuras (hasta octubre) y todo lo relativo a los niveles de stock.

De acuerdo con el último informe del Indec, el indicador de confianza tuvo un resultado negativo de -4,3%, cuando un mes atrás se había ubicado en -1,8%. En tan solo 30 días, hubo un empeoramiento de la confianza empresarial de casi tres puntos porcentuales.

La primera publicación del Indec sobre este indicador fue en mayo. Desde entonces, se aprecia un deterioro en el ecosistema de negocios de los grandes supermercados y autoservicios, en paralelo con la caída de los salarios y un consumo que sigue sin encontrar su piso de derrumbe.

Las preguntas que guían la construcción del índice son tres. Ante la consulta sobre cómo consideran su actual situación comercial, un 33% de los encuestados afirmó que era mala, frente a un 7,2% que la calificó como mejor y un 59,4% que respondió “normal”. La situación es muy distinta a la del primer informe, cuando solo un 28% la evaluaba como mala.

La segunda pregunta indaga sobre las perspectivas de cara a los próximos tres meses. El escenario electoral no luce favorable para los empresarios del supermercadismo: un 78,3% respondió que la situación seguirá igual, mientras que un 8,7% sostuvo que empeorará. En el informe anterior, que abarcaba el período julio-septiembre, solo un 4% esperaba un empeoramiento. En términos de expectativas, la desazón entre los empresarios del sector se duplicó.

El tema de los stocks también resulta clave. En muchas grandes cadenas se observa una invasión de productos importados, mientras que en alimentos frescos ocurre lo contrario: disminuyen las opciones disponibles para los consumidores. Todo indica que hay una menor reposición de algunos alimentos —como quesos, vinculados al sector lácteo— debido a la baja en su consumo. Las familias siguen restringiéndose incluso en la compra de productos básicos.

Ante la pregunta “¿cómo considera el nivel de sus stocks?”, un 23,2% de los encuestados respondió “por debajo de lo normal”. En junio, esa misma situación afectaba al 21,9% de los participantes, y en mayo, solo al 20%. Con el correr de los meses, los supermercados empezaron a acumular un volumen de productos “por debajo de lo normal”.

Es la demanda, estúpido

Otra de las preguntas clave del índice de confianza empresarial apunta a los factores que limitan la capacidad comercial de cada establecimiento. De acuerdo con el Indec, un 56,5% respondió que el principal escollo es “la demanda”.

Esta respuesta esconde la profundidad de la crisis generada por la administración Milei, con la pulverización de los ingresos de la población, incluso con paritarias insignificantes en torno al 1%. Los clientes habituales de los supermercados enfrentan una sistemática caída de su poder adquisitivo.

“El poder adquisitivo de los salarios no ha logrado recuperar el nivel previo al profundo deterioro sufrido tras la devaluación de inicios de 2024 y su traslado a precios. En junio, el salario real registrado se ubicaba 5,5% por debajo del nivel de noviembre de 2023. En una comparación de mediano plazo, el salario registrado privado resulta 23,3% inferior al de noviembre de 2015, mientras que el salario del sector público es 37,9% más bajo que en ese mismo mes”, señala un reciente informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA).

La situación financiera de los encuestados también empeoró. En el primer informe de la serie, publicado en mayo, un 16,4% dijo que su situación era mala; ahora, esa proporción asciende al 18,8%. Además, un 34% de los empresarios señaló que les resulta “difícil” acceder al crédito, panorama que se agrava por la abrupta suba de tasas de interés de las últimas semanas.

Perspectivas inmediatas

Las expectativas no son buenas ni para el supermercadismo ni para la administración Milei. La hecatombe cambiaria de las últimas semanas, los problemas en el acceso al crédito y el empeoramiento de la situación financiera de los consultados se combinan con una posible suba de precios, a pesar de los bajos niveles de venta.

Ante la pregunta “¿qué cambios espera durante los próximos tres meses respecto a los precios promedio de venta?”, solo un 1,4% respondió que disminuirán, frente a un 59,4% que adelantó aumentos. Este guarismo representa un salto de siete puntos porcentuales en relación con las previsiones de junio.

Con información de El Destape

Publicado en lanuevacomuna.com

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