El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, ultima los detalles de un nuevo decreto de necesidad y urgencia (DNU) que apunta a una reestructuración profunda del Estado. El documento, que sería el último emitido bajo las facultades delegadas por la Ley Bases, contempla la transformación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y otras entidades vinculadas al sistema científico-tecnológico. Trabajadores estatales ya anticiparon un plan de lucha para resistir los recortes, que podrían afectar a más de 700 empleados.
Según trascendió, el DNU implicaría un recorte drástico en la estructura y autonomía del INTI, que dejaría de funcionar como instituto nacional para convertirse en una unidad técnica dependiente del Ministerio de Economía. Además, perdería la autarquía financiera que le permite gestionar los ingresos generados por los servicios que presta a la industria, los cuales hoy representan más de un tercio de su presupuesto.
Aunque el decreto aún no fue publicado en el Boletín Oficial, los sindicatos ya accedieron a un borrador del texto. En él, se señala que alrededor del 30% del personal se dedica a “tareas administrativas y de apoyo que es prescindible”, lo que encendió las alarmas sobre la posible pérdida de cientos de puestos de trabajo.
Protestas en puerta
En respuesta, la planta del INTI se movilizará este lunes desde las 8 de la mañana en la sede de la institución, ubicada sobre la avenida General Paz 5445. La convocatoria incluye un corte de tránsito como forma de visibilizar el reclamo. En paralelo, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) realizará otra concentración en la Coordinación de Organismos de Ciencia y Tecnología, en el barrio porteño de Palermo.
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, denunció que el intento de desmantelar el INTI “no solo atenta contra el conocimiento y el trabajo, sino también contra la producción nacional y la soberanía”. “El INTI es de todos y tenemos que defenderlo”, afirmó.
Desde la Multisectorial por el INTI advirtieron que la degradación del organismo “lo volvería inoperante”, al limitar su capacidad de respuesta a las necesidades del sector industrial y poner en riesgo su rol en la certificación de calidad y seguridad de productos.
En el entorno del Gobierno, mientras tanto, algunos funcionarios reconocen que el DNU será “una despedida a lo grande”, anticipando que el INTI no será el único organismo afectado.
También en la mira: INTA, semillas y agricultura familiar
El decreto también alcanza a otras instituciones del sistema agroproductivo. Entre los organismos que perderían jerarquía o directamente serían desactivados, figuran el Instituto Nacional de Semillas, el Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, y el Instituto Nacional de Vitivinicultura. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), por su parte, sufrirá un fuerte ajuste estructural.
En el caso del INTA, se eliminará su conducción colegiada actual —integrada por diez representantes— y todo el poder de decisión quedará concentrado en un presidente designado por el Poder Ejecutivo. Además, se recortará su capacidad de crear programas de extensión y explotaciones piloto, fundamentales para la asistencia técnica a productores regionales.
La eliminación de la representación universitaria en el directorio (como la de las facultades de Agronomía y Veterinaria) también preocupa a las comunidades académicas, que advierten sobre el vaciamiento institucional.
Los organismos alcanzados por el decreto suelen cumplir funciones clave para garantizar el acceso equitativo a tecnologías, insumos y asesoramiento en zonas rurales o sectores económicos vulnerables. Para muchos analistas, su debilitamiento podría consolidar posiciones dominantes en el mercado por parte de grandes corporaciones y dejar sin asistencia a miles de pequeños productores.
La Nueva Comuna