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LA ERA MILEI

Siete vuelos sin control y un entramado de negocios oscuros: el pesado equipaje del avión de Leonardo Scatturice

Vuelos, valijas, contratos millonarios, operaciones políticas y una aerolínea en juego: el Bombardier 5000, propiedad del empresario Leonardo Scatturice, aterrizó siete veces en la Argentina sin control aduanero y con un esquema cada vez más complejo.

En los últimos meses, una aeronave privada vinculada a Leonardo Scatturice entró y salió del país al menos siete veces sin los controles habituales. No se trató de un hecho aislado: hubo una directiva “de arriba” que permitió eludir el escaneo del equipaje, en una operatoria que involucró a agentes con contratos con la SIDE, la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), el Ministerio de Economía, ARCA y, finalmente, la aerolínea Flybondi. La historia combina poder, negocios internacionales y zonas grises.

El jet en cuestión, un Bombardier Global 5000, tiene el 50% de su propiedad en manos de Scatturice. En uno de sus vuelos más llamativos, arribó al país con Laura Belén Arrieta como única pasajera. A su llegada al Aeroparque el 26 de febrero, se le permitió ingresar diez bultos sin pasar por los scanners, luego de hablar por teléfono con un contacto superior. Los fiscales Claudio Rivas Rial y Sergio Rodríguez, de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), reconstruyen los hechos con imágenes en las que otros pasajeros de vuelos privados son controlados, mientras a Arrieta se le habilita un carril exclusivo.

El piloto, Juan Pablo Pinto, ex miembro del plantel de la Casa Rosada, intentó asumir la responsabilidad por el equipaje, pero el contenido jamás fue verificado. Para sumar irregularidades, el avión había partido desde Opa Locka (Florida), pero fue declarado como proveniente de Fort Lauderdale.

Arrieta y Víctor Du Plooy, quienes participaron en otros vuelos, están ligados a OCP Tech, firma que selló contratos con el Ministerio de Economía y con ARCA. También figuran como parte de COC Global, la operadora del avión, y Tactic COC LLC, la empresa que firmó con la SIDE un contrato para hacer lobby con la administración de Donald Trump. Todos los caminos conducen a Scatturice.

Uno de los detalles más excéntricos del avión es que ostenta las letras “LBA” en su fuselaje, iniciales de Laura Belén Arrieta.

Una trama de vuelos y contratos
En su denuncia, el diputado Rodolfo Tailhade revela que el primer arribo del Bombardier a Aeroparque ocurrió el 25 de enero, procedente de Opa Locka, y que la nave permaneció 13 días estacionada en Buenos Aires, un gasto descomunal para una aeronave privada. Durante ese período, OCP Tech fue beneficiada con un contrato de $800 millones por parte del Ministerio de Economía para servicios de ciberseguridad. Poco después, Milei anunció su participación en la CPAC Miami, mientras Tactic COC LLC firmaba su contrato con la SIDE, por 10.000 dólares mensuales, para hacer gestiones ante la administración Trump.

Lo más llamativo es que la misma firma tiene un contrato similar con Vietnam, pero por 200.000 dólares mensuales, lo que sugiere que el acuerdo argentino podría ocultar fondos adicionales no declarados, probablemente provenientes de partidas reservadas.

Lobby, valijas y negocios turbios
Los vuelos continuaron: 26 de febrero, 6 de marzo, 14 de abril (ya con matrícula cambiada a N100LA), 30 de abril, 2, 12 y 29 de junio. En todos ellos participaron miembros de las múltiples sociedades montadas por Scatturice. A partir de la transferencia del avión entre empresas propias, se evidencia un intento por borrar rastros tras el escándalo de los bultos no controlados.

Una de las organizaciones clave es CPAC Argentina Incorporated, que transforma lo que era presentada como una fundación de ideas conservadoras en un aparato de negocios privados. Scatturice figura como principal accionista. Entre sus aliados se encuentran figuras como Matt Schlapp (CEO de CPAC), Barry Bennett (estratega de Trump), Soledad Cedro (CEO de CPAC Argentina), y José Mallea, todos retratados junto a Javier Milei tanto en el Hotel Hilton como en la Casa Rosada.

El enigma Scatturice
Pese a su protagonismo, Leonardo Scatturice no aparece físicamente en ninguno de los vuelos. La explicación que circula es que enfrenta problemas judiciales vinculados a una antigua causa de inteligencia denominada “Dark Star” y otras operaciones internas de la SIDE, como la filtración de imágenes comprometedoras del entonces funcionario Gómez Centurión. Pero su influencia se siente en cada punto de esta red: empresas, contratos, vuelos, alianzas políticas.

¿Y Flybondi?
Para cerrar el círculo, Tailhade sugiere que la reciente compra de Flybondi también debe ser analizada. Scatturice, a través de COC Global, habría canalizado fondos que podrían tener origen en partidas reservadas de la SIDE. “No es posible descartar la canalización de fondos reservados vía el contrato firmado con Tactic, que tranquilamente pueden haber terminado en la operación de compra de la aerolínea Flybondi”, dice textualmente la presentación judicial.

Lo que comenzó como un vuelo irregular terminó revelando un esquema donde confluyen inteligencia paralela, negocios millonarios, operadores políticos y vuelos cargados con un equipaje que todavía nadie revisó.

La Nueva Comuna

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