
A partir del proyecto de Policía Comunal, Sergio Massa, alcalde de Tigre, incrementó su participación en la coyuntura política bonaerense, cuando hasta entonces había preferido mantenerse 'blindado' en su territorio que, en 2011 había logrado ampliar gracias a algunos acuerdos previos al comicio. Por lo tanto, cabe preguntarse ¿en qué anda Massa? Sergio Massa, alcalde de Tigre. por EDGAR MAINHARD CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Ocurre en cada campaña electoral –y la de 2013 ya comenzó por decision de la Presidente de la Nación-: el Frente para la Victoria se esmera por definir su oferta en Provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral, donde ha encontrado el eje de su poder legislativo, tan necesario para declarar la necesidad de la reforma de la Constitución Nacional. En 2005, Néstor Kirchner convenció a Cristina Fernández, su mujer, para que fuese candidata a senadora nacional en el territorio bonaerense, y derrotara a Hilda González de Duhalde y a Ricardo López Murphy. En 2007, Kirchner convenció a Daniel Scioli para que se mudara de la política en Ciudad de Buenos Aires al territorio bonaerense, y arrastrara todas las listas de candidatos, En 2009, Kirchner se jugó a sí mismo, acompañado por Scioli, Nacha Guevara, Sergio Massa y Héctor Recalde para competir en Buenos Aires pero lo destrozó el voto castigo por los acontecimientos de 2008. En 2011, Cristina Fernández cargó con su marketing del luto por el fallecimiento de Néstor Kirchner + Daniel Scioli por la Gobernación. ¿Y en 2013? Alicia Kirchner, más allá de la portabilidad del apellido, carece de atractivo. Alicia no funcionó para Santa Cruz en 2007, muchos menos resulta interesante para Buenos Aires en 2013. Esa situación obliga a Cristina Fernández a una tregua con Scioli a la vez que hay colaboradores de la Presidente que querrían seducir a Sergio Massa, alcalde de Tigre, ex jefe del Gabinete de Ministros de la Nación y ex director de la Administración Nacional de Seguridad Social, entre otros cargos que se remontan a los años '90. Ni Scioli ni Massa aceptarían participar voluntariamente de las listas 2013, invocando haber participado ya en el bochorno de las candidaturas testimoniales de 2009. La solvente situación financiera de Tigre, además, indica que Massa tiene mayor fortaleza para su negativa que Scioli, quien sigue precisando de la asistencia del Tesoro Nacional. De todos modos, el gobernador no parece dispuesto a dejar La Plata -se lo hizo saber a Cristina cuando ella se lo ofreció-, y habrá que realizar un seguimiento del tema. Al fin de cuentas tampoco Juan Gabriel Mariotto parece hoy día con fuerza suficiente para heredarlo. En el caso de Massa, él considera que la decisión de rechazar los convites que le hicieron desde el PRO debería satisfacer por sí solo a los del Frente para la Victoria, más allá de que ellos, en su necesidad, parecen insaciables. Massa, quien lidera todas las encuestas de opinión pública acerca de candidatos a gobernador bonaerense 2015, está intentando una construcción que no resulta sencilla aunque, hasta ahora, pareciera funcionarle: desvincularse de los conflictos nacionales y, a la vez, articular alianzas que le permitan incrementar su poder territorial. "Buenos Aires para los bonaerenses", pareciera ser la consigna de Massa, y hay motivos para ello. Desde el regreso de la democracia participativa, en 1983, Provincia de Buenos Aires responde las necesidades de la Nación y nunca a las urgencias propias. En 1983, Alejandro Armendáriz fue una decisión personal de Raúl Alfonsín, quien así garantizó el control de Presidencia de la Nación sobre las decisiones bonaerenses. En 1987, Antonio Cafiero llegó a Provincia de Buenos Aires como una formalidad previa a su ambición que llevó en 1988 a las elecciones directas internas del Partido Justicialista. Su derrota ante Carlos Menem destrozó los 3 años que le quedaban de mandato y hasta perdió el intento de reformar la Constitución provincial para permanecer. En 1991, Eduardo Duhalde llegó a Provincia de Buenos Aires enviado por Carlos Menem, quien quería quitárselo de la línea sucesoria. La presidencia del Senado la ocupó el senador nacional Eduardo Menem. En cuanto a Duhalde, aceptó gustoso porque creía que no habría reforma constitucional, y él sería Presidente de la Nación en 1995. Fue un caso muy similar al de Cafiero, y su propia reforma constitucional provincial para alcanzar la reelección fue un proceso caótico que casi le sale mal. Obsesionado en su disputa con Menem -enojo que explica la mutilación del PJ en 2003, de la que ese partido ya no podrá recuperarse-, Duhalde nunca organizó un proyecto para Buenos Aires, malgastando el abundante Fondo del Conurbano Bonaerense. El poder territorial de Duhalde solo fue consecuencia de una distribución clientelar de recursos que le transfería la Nación. Autosuficiente, Duhalde nunca lo comprendió pero Néstor Kirchner sí y por eso lo desafió y destrozó. En 1999, Duhalde no tenía candidato bonaerense apropiado y por eso buscó a su amigo Carlos Ruckauf, quien militaba en el PJ porteño, y lo transplantó a La Plata, con la ayuda de algunos votos de Acción por la República (Domingo Cavallo), que retiró a su candidato (Guillermo Francos) horas antes del comicio. Luego, toda la historia del escrutinio sospechoso en La Matanza. En 1 año y medio, Ruckauf había chocado la calesita (Banco Provincia de Buenos Aires) y huyó aprovechando los acontecimientos de 2001, dejando a Felipe Solá, quien intentó apagar el incendio y fue recompensado con el triunfo electoral en 2003. En 2007, Kirchner recordó lo de Duhalde/Ruckauf de 1999 y lo aplicó a Scioli. Cristina decidió insistir en 2011. Pero Provincia de Buenos Aires sigue careciendo de un proyecto. Su situación financiera es complicada pero, además, la administración es pésima y la desarticulación de sus fuerzas productivas es llamativa. Massa pareciera intentar comprender esa situación, e imaginar un esbozo de proyecto, articulando con alcaldes y líderes distritales. Desde Duhalde que no hay un gobernador con poder territorial. Ni Ruckauf ni Solá (quien terminó de cortesano de los Kirchner) ni Scioli tuvieron arraigo en Buenos Aires, y por lo tanto carecieron de una oferta. Sin embargo, para persistir en su ambición, Massa tiene que continuar organizando y quedar ausente del choque 2013, cuando lo que estará en disputa es la reforma de la Constitución Nacional y la re-reelección de la Presidente de la Nación. Para Buenos Aires no parece haber mucho en disputa, más allá de la continuidad de la limosna del Tesoro Nacional. Entonces, aparece muy evidente el favor que Massa le haría a quien él apoyara durante el proselitismo pero no aparece en claro cuál sería su propio beneficio cuando en 2011, obteniendo en Tigre más sufragios que los que sumó Cristina Fernández, pudo sostener que no le debía nada a la Presidente de la Nación. De todos modos, son apenas elucubraciones que surgen del análisis de la situación. Después, las veleidades, las ambiciones y las fragilidades definirán la realidad que el periodismo podrá reportar en forma conveniente. |