El Gobierno de Javier Milei atraviesa un momento delicado en términos financieros. La dupla Milei–Caputo deberá lidiar en agosto y septiembre con una sequía de dólares provocada por el adelantamiento de ventas del complejo agroexportador, que en junio registró niveles récord pero luego redujo casi a cero sus operaciones.
Las grandes cerealeras declararon exportaciones por 14 millones de toneladas en junio, pero en julio ese volumen cayó a apenas 1,5 millones, según datos de la Secretaría de Agricultura. “La única razón que podría llevarlos a vender es una devaluación más profunda”, confió a El Destape un exfuncionario del área agropecuaria.
Durante los primeros quince días de julio hubo una importante liquidación de divisas, producto del remanente de operaciones concretadas en junio. Pero el panorama cambia radicalmente para los próximos dos meses. Se estima que unos 11.000 millones de dólares en granos continúan almacenados en silo bolsas, esperando mejores condiciones de mercado.
Retenciones y maniobras
Milei anunció una baja de retenciones durante su intervención en la Sociedad Rural, pero en realidad los derechos de exportación simplemente regresaron a los niveles vigentes hasta el 30 de junio. Ese mes se exportaron 23,5 millones de toneladas, entre soja, derivados y maíz.
Según un informe del Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA), la norma que obliga a liquidar divisas a los 15 días hábiles de declarar una venta (Decreto 38/2005) provocó el ingreso forzado de cerca de 8.000 millones de dólares entre junio y julio.
Durante julio, las cerealeras ingresaron unos 4.000 millones de dólares, la mayoría en la primera mitad del mes. Hacia fines de julio, los ingresos cayeron a un promedio diario de 30 a 50 millones de dólares, y en algunos días apenas se alcanzaron los 130 millones.
“No hay una necesidad urgente de registrar nuevas exportaciones con embarques en agosto y septiembre. Esos meses estarán flojos en términos de ingreso de divisas”, explicó el consultor Javier Preciado Patiño. Un economista del Banco Central coincidió: “No queda mucho stock disponible para liquidar”.
El uso de las DJVE (Declaraciones Juradas de Venta al Exterior) 30, que permiten postergar el pago de derechos de exportación hasta el momento del embarque, también juega un rol técnico importante. Esta modalidad se impone sobre la DJVE 360, que exigía adelantar esos pagos. De esta forma, las registraciones se concentran cuando los buques están por zarpar.
“La reducción de retenciones ahora es permanente, por lo tanto ya no hay incentivo para anticipar ventas. El productor decidirá en función del mercado, del dólar, de sus necesidades financieras y de sus expectativas”, agregó Preciado Patiño.
Soja guardada y presión cambiaria
Desde el 1 de abril hasta fines de julio se comercializaron unas 22 millones de toneladas de soja, de una cosecha total de 50 millones. Queda, entonces, un remanente estimado en 28 millones. Según la consultora de Mariela Brandolin, el precio local de la soja ya refleja la baja de retenciones, con un incremento de alrededor de 15 dólares por tonelada. A nivel internacional, sin embargo, los valores están en descenso: en Chicago, la oleaginosa cerró en 353 dólares, con una caída del 2 % respecto al día anterior.
Ese stock todavía no liquidado tiene un valor estimado en torno a los 11.000 millones de dólares. Aunque parte de esos granos pudieron haber sido vendidos anticipadamente por los exportadores, todavía queda una porción considerable sin ingresar a la economía. “Hay stock, pero en muchos casos ya fue convertido en divisas y se aplicaron las retenciones”, explicó un analista del BCRA a El Destape.
La posibilidad de una devaluación más pronunciada vuelve a aparecer en el radar. “La falta de divisas del agro es un factor más dentro de un programa financiero que se está quedando sin combustible. Se tomaron decisiones desacertadas como el desarme de las LEFIS, intervenciones reiteradas en el mercado de dólar futuro, y una acumulación de reservas muy por debajo de lo esperado”, analizó Haroldo Montagú, economista jefe de la consultora Vectorial.
Según Montagú, el Gobierno terminó cediendo por partida doble: redujo las retenciones sin lograr un mayor ingreso de dólares y ahora se ve obligado a convalidar una devaluación para incentivar la liquidación de granos. Una pulseada perdida con consecuencias macroeconómicas aún inciertas.
Con información de El Destape
Publicado en lanuevacomuna.com