Una nueva encuesta nacional muestra una caída sostenida en la imagen del Presidente y un crecimiento marcado de quienes se definen en su contra. La polarización política no afloja y el electorado parece inclinarse hacia un voto castigo en las legislativas.
El desgaste en la imagen de Javier Milei se hace cada vez más visible, acompañado por un fenómeno en ascenso: el antimileísmo. Así lo confirma un reciente estudio de la consultora Zuban Córdoba, que señala que el 56,8% de la población desaprueba la gestión libertaria, frente a un 42,8% que todavía la respalda.
Pero lo más llamativo no es solo el descenso en los niveles de aprobación, sino la consolidación del rechazo como identidad política: el 53,6% de los encuestados se declara antimileísta, mientras que solo el 28,1% se identifica con el oficialismo, y un 18,3% permanece sin definirse.
El voto castigo, protagonista en las urnas
De cara a las elecciones legislativas, más de la mitad del electorado parece decidido a enviarle un mensaje al gobierno: el 52,1% dice que votará para sancionar la gestión de Milei, mientras que el 38,3% lo haría como forma de apoyo.
Entre quienes expresan voluntad de castigar al oficialismo, predominan las críticas a la destrucción del Estado y las políticas públicas (25,5%) y la percepción de un gobierno marcado por la crueldad (25,4%). Por el contrario, quienes todavía respaldan a La Libertad Avanza destacan el supuesto control de la inflación (25,1%), la honestidad presidencial (23,6%) y el enfrentamiento con la llamada “casta política” (19,7%).
Milei y Villarruel, en caída libre
La desaprobación personal de Milei sigue creciendo: el 57,5% tiene una imagen negativa del Presidente, frente a un 41,9% que lo valora positivamente. La vicepresidenta Victoria Villarruel también sufre un fuerte rechazo, con 55,3% de imagen desfavorable, contra 38,6% de aprobación.
Desencanto político y desafección ciudadana
El informe también detecta una profunda crisis de representación, con un 68,1% de personas que aún creen que su voto tiene impacto, pero uno de cada cinco analiza directamente no participar de los comicios de octubre.
Según los directores del estudio, Paola Zuban y Gustavo Córdoba, la política actual parece más preocupada por alimentar su maquinaria digital que por reconstruir lazos con la sociedad real:
“Los datos hablan de vínculos rotos, de expectativas defraudadas y de un Estado que muchos perciben como distante —o incluso hostil—”, concluye el informe.
Polarización intensa: Mileísmo vs Kirchnerismo
El escenario político argentino sigue profundamente polarizado. A pesar del desgaste de ambos polos, el enfrentamiento entre mileísmo y kirchnerismo continúa dominando la escena. En cuanto a identificación ideológica, el 45,2% se considera antikirchnerista, mientras que el 34,3% se define como kirchnerista, y un 20,5% no se ubica en ninguno de esos extremos.
La evolución de estos números en lo que va del año es significativa: en enero de 2025, el antikirchnerismo marcaba 52,6% y el kirchnerismo 27,9%. En contraste, el antimileísmo pasó de 46,5% a 53,6%, mientras que el mileísmo retrocedió del 32,4% al 28,1%.
La lectura política es clara: el oficialismo no solo pierde respaldo, sino que gana opositores activos. Y en un año electoral, ese cambio de clima puede ser decisivo.
Con información de El Destape
Publicado en lanuevacomuna.com