Los contactos secretos de Scioli, Alberto Fernández y De Narváez para 2015
Alberto Fernández visitó al intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, un declarado enemigo del Gobierno nacional y que no anduvo con rodeos para presentarlo: los medios locales, hablaron del ex jefe de gabinete como hombre cercano a Daniel Scioli.
Su cercanía con el gobernador no es nueva. Tras la frustrada elección legislativa de 2009, el ex jefe de Gabinete trabajó por la candidatura presidencial de Scioli que nunca llegó. Ahora vuelve a intentarlo, pero con una escala previa: los comicios del año próximo, para los que busca competir en la Ciudad con lista propia.
El armado aglutinaría a los peronistas que no encuentren lugar en el kirchnerismo y tendría un sello propio, tal vez facilitado por el propio gobernador, que se mantendría al margen.
Uno de los interesados en participar es Francisco De Narváez, con mandato hasta el año próximo como diputado. Felipe Solá, otro bonaerense, es otro que se queda sin banca y busca un rumbo.
Alberto Fernández sueña con una auspiciosa candidatura suya para la Ciudad de Buenos Aires, que al menos le permita un segundo lugar detrás de María Eugenia Vidal, la por ahora principal candidata del Pro. Además de apuntalar a Scioli, promueve como compañero de fórmula al salteño Juan Manuel Urtubey, otro de sus protegidos.
El intendente de Tigre Sergio Massa, que mide más que nadie en la provincia de Buenos Aires, no se hace ver por estos lados, donde todos lo dan como cabeza de la lista de diputados para 2013.
Todas las ecuaciones concluirían en Scioli 2015, si es que finalmente el gobernador se atreve a disputar la presidencia, lo que nadie se anima a asegurar.
Su principal rival es el kirchnerismo duro, representado en La Cámpora y los movimientos sociales, deseoso de que una reforma constitucional permita otra reelección de Cristina Kirchner. «La continuidad de Cristina, es Cristina», repiten los jóvenes mimados por la presidenta.
Scioli los sufrió en carne propia en la Legislatura bonaerense, pero ya se las arregló para detenerlos. En el Senado y en Diputados, en los bloques oficialistas conviven grupos reacios a las embestidas contra el gobernador.
En la Cámara alta se hicieron conocer como «La Balestrini», para luego rebautizarse «La Juan Domingo», y los integran senadores Osvaldo Goicoechea, Baldomero «Cacho» Álvarez de Olivera, Ricardo Bozzani, Azucena Ecohozor de Acuña, Marcelo Carignani, Alberto De Fazzio y Nora De Lucía. Ahora se sumó Cristina Ridao.
Aunque públicamente se muestran leales al gobernador y al vice, en cada reunión de bloque hacen sentir sus diferencias. Gabriel Mariotto no reúne el quórum sin ellos y por eso el Senado casi no sesiona.
En Diputados la movida es más silenciosa pero subió de tono cuando José Ottavis, el diputado de La Cámpora y vice de la Cámara, impuso un pedido de informes sobre la actuación de Boldt. No hicieron más que reunir a los pocos sciolistas con los afines a Florencio Randazzo, también capaces de frenar cualquier ley.
En la Legislatura bonaerense no hablan de rupturas pero sí de un «anticuerpo» conformado por estos grupos junto a los peronistas disidentes, para evitar nuevas embestidas. Se complementa con los peronistas disidentes que hay en cada Cámara y el año próximo todos se mezclarían en las mismas listas.
Para evitar movidas en su contra en el Congreso, el año próximo Alberto Pérez, el jefe de gabinete y principal confidente de Scioli, buscaría una banca de diputado.
Pero en esa Cámara pronto un capítulo de esta historia. Alberto Roberti, diputado nacional cercano a De Narváez, diagrama un bloque de ocho legisladores que ahora confluyen en el Frente Peronista. Sería la base para el nuevo proyecto, todavía en ciernes.