Buenos indicios y a rezar que no llueva
La situación de la ruta 228 a la altura del kilómetro 3 si bien es preocupante, parece tener indicios de regularización. El tránsito se habilitó aunque con restricciones de horario: por la noche, se interrumpe este vital acceso para dar paso solamente con las luces del día.
Los vehículos con precaución atraviesan alrededor de 200 metros de ruta cubierta con 20 o 30 centímetros de agua, permitiéndose el paso de a una mano por vez.
Queda la gran incógnita acerca de los planes para desagotar esas dos inmensas ollas de agua que se produjeron a ambos manos de esta vital arteria. Los terrenos anegados están por debajo del nivel del arroyo cercano, lo que hace imposible el desagote por vía natural.
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