El diputado nacional Carlos Raimundi destacó la importancia estratégica del viaje de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner a ese país y calificó los acuerdos logrados como muy auspiciosos.
El legislador kirchnerista remarcó que el gobierno argentino encara la relación bilateral con China a partir de «un rasgo de identidad de esta época que es la implementación de un modelo de desarrollo que está en las antípodas de los años 90».
«Aquel privilegiaba al sector financiero y al área de servicios, y eso era sinónimo de desempleo. Los acuerdos con China son acuerdos de inversión que deben reafirmar el modelo de empleo e industrialización, no de primarización de nuestra economía», manifestó.
De esta manera, recordó que, al revés de lo que ocurre en esta etapa del país, en los 90 «la Argentina eligió el camino del sometimiento al imperio a cambio de obtener beneficios financieros solo para los poderosos».
Para Raimundi, los gobiernos populares que hoy existen en Argentina y en América Latina, «encaran la decisión de insertarse al mundo con dignidad, para establecer condiciones soberanas de negociación comercial».
«En ese marco -agregó-, la región se recostó sobre un eje de cooperación sur-sur, integrado por los países emergentes, por economías como China y Rusia, que significa que Estados Unidos y el dólar ya no representan la hegemonía absoluta en el planeta».
En este sentido, Raimundi valoró el surgimiento de los BRICS, del Banco de Fomento a la producción, de las alianzas estratégicas regionales y bilaterales con emergentes potencias económicas mundiales como China y Rusia que, además, «se convierten en eje alternativo y fundamental para las votaciones en la ONU contra los fondos buitre y a favor de regular el capital financiero».
«A partir de estos acuerdos con China, jerarquizados con la presencia de nuestra Presidenta, el panorama para el pueblo argentino es muy alentador, ya que reafirma un camino de autonomía. China es un actor mundial que desafía la hegemonía de los EE.UU., pero su estilo de relacionamiento no es el de someter, el de desestabilizar, el de financiar golpes contra gobiernos de diferente signo, sino que se trata de acuerdos respetuosos de la soberanía de cada país», concluyó.
«Un modelo de desarrollo en las antípodas de los años ’90»
