Barrio Universidad, piden limpieza de terrenos y cuidado de las calles
La zona aledaña a la sede Quequén de la Universidad del Centro, con sus calles de tierra y un entorno con mucho verde se ha constituido en una villa, donde aunque predominan las casas de veraneo, cada vez son más las familias que la han elegido como lugar de residencia permanente.
Entre los vecinos consultados, si bien la inseguridad surge como principal tema a resolver, también reclamaron por los numerosos baldíos, con altos pastizales, en los que personas inescrupulosas arrojan basura y todo tipo de deshechos, provocando la aparición de ratas y alimañas que ponen en riego la salud de los habitantes del sector, entre los que predominan los niños.
A simple vista se pudo apreciar, aunque algunas viviendas son humildes, especial esmero en el cuidado de casas y jardines, inclusive en aquellas que están deshabitadas, pero en contrapartida el mantenimiento y arreglo de las calles sigue siendo otra deuda pendiente para con los habitantes del barrio Universidad, porque los días de lluvia hay sectores que se tornan prácticamente intransitables; además surgió la necesidad de contar con el servicio de cloacas, y que durante los fines de semana aumenten la frecuencia del servicio de ómnibus.
Cabe destacar que en su mayoría los vecinos se mostraron satisfechos con la iluminación del sector y con el servicio del Centro de Salud Universidad, ubicado en calles 510 y 517.
Los pozos
Eduardo Jurado manifestó que «la máquina no pasa desde hace mucho tiempo por la 515 y en su trayecto hasta la Almirante Brown está toda poceada e imposible de transitarla».
Se mostró satisfecho con la atención que brinda el Centro de Salud del barrio y se lamentó porque «la inseguridad es idéntica en toda la ciudad pero acá se pone muy difícil durante los fines de semana».
Desde el jardín de su casa Roberto Haedo dijo que «hay muchos terrenos baldíos y sería necesaria una urgente limpieza porque hay muchos pastizales y es común ver lauchas y ratas».
Con respecto a la seguridad del barrio Haedo manifestó que «es un lugar tranquilo, la Policía pasa todos los días y se hacen controles», y dijo que «el alumbrado de las calles están bien, hay luminarias en la esquina y otra a mitad de cuadra».
Fue en contrario la opinión de la joven Noelia Vázquez quien sostuvo que «de noche este sector es muy oscuro y se torna muy peligroso, ya no se puede salir en bicicleta porque te sacan la cartera».
«La salita no está abierta siempre y sólo un día a la semana hacen el control del niño en la salita del barrio por lo que tenemos que ir hasta el Centro de Salud Seis Esquinas», se lamentó Vázquez.
Recolección
Otro tema que preocupa a los vecinos del barrio Universidad es la basura porque si bien el carro recolector pasa todos los días, menos los domingos, «muchos vecinos arrojan ramas y todo tipo de deshechos en los baldíos, además los perros rompen las bolsas de basura y queda desparramada por todas partes», comentó Hugo Ferraris.
«Yo corto césped y no tengo una cava cercana donde tirar los desperdicios, pero veo cómo se amontona por todas partes» y se mostró disconforme con el estado general de las calles de Quequén, tanto las de tierra como las asfaltadas porque «uno viene circulando y se encuentra con enormes pozos en los que se puede romper el auto».
Ferraris hace varios años que reside en ese barrio y comentó que «la población estable ha aumentado, además quienes tienen casas aquí vienen más veces al año, ya no sólo en verano» y como dato positivo añadió que «no tenemos mayores problemas con la iluminación, ante cualquier inconveniente desde la Usina vienen de inmediato a arreglar la luz que no funciona».
Idéntica fue la opinión de María Celeste Iglesias con respecto a este tema y comentó que «hace alrededor de cinco años que vivo aquí, en un principio sentimos un poco la inseguridad pero ahora estamos bien y realmente me gusta mucho el barrio».
Si bien en algunos sectores del barrio cuentan con servicio de agua corriente y cloacas, esta última no ha llegado a todas las viviendas, «la pedimos pero sale muy caro extender la red hasta mi vivienda», señaló M. Elena Mazzucco.
La vecina se lamentó por la gran cantidad de basura que la gente arroja en los terrenos «además proliferan los pastizales y hemos visto ratas y hasta víboras en los alrededores».
Más residentes
Los robos en este barrio de la zona de la playa de Quequén se suceden a toda hora, ni las alarmas ni los perros ponen freno a los audaces ladrones y son numerosos los vecinos que no dejan su casa sola a ninguna hora del día, pero de cualquier manera cada vez son más quienes eligen este barrio para radicarse, para Lidia Fernández de Díaz y Nancy Martiarena «se debería cuidar el estado de las calles, inclusive las asfaltadas están muy sucias».
Mientras que Fernández de Díaz comentó que «en la esquina de mi casa abrieron para hacer conexiones de agua y ahora cuando llueve se inunda».
Ambas destacaron la buena atención que reciben en el Centro de Salud tanto de médicos como enfermeras y Martiarena pidió que «se mejore el servicio de ómnibus durante los fines de semana, porque pasan cada hora y para llegar a Necochea tarda casi dos horas».
Teresa, vecina de la calle 510 se lamentó porque «aunque el carro de la basura pasa todas las mañanas la gente deja la basura en cualquier parte y encima como sueltan los perros, éstos rompen las bolsas y queda todo desparramado».
Vive desde hace muchos años en este sector y Teresa sugirió que «todos deberíamos cuidar el barrio para que esté limpio y mantenga su aspecto agreste y natural»
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